La derecha israelí bombadeó AMIA

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Los Atentados de Buenos Aires fueron el producto de la infiltración del terrorismo fundamentalista judío en el servicio de contraespionaje israelí (Shin Beth) (1).
 









Son dos los atentados macroterroristas ocurridos en la Ciudad de Buenos
Aires, ambos contra instituciones judías.
 
El primero de ellos fue una implosión . Una comisión técnica designada
por la Academia Nacional de Ingeniería demostró, por encargo de la Corte
Suprema de Justicia de la República Argentina, que la explosión que demolió
el edificio de la Embajada de Israel en la Argentina, el 17 de marzo de
1992, produciendo 29 muertos y una gran cantidad de heridos, ocurrió dentro
del propio edificio; más concretamente en la planta baja del mismo. Por lo
tanto es muy difícil pensar que la motivación política del atentado sea
ajena a la crisis intrajudía, que afecta con mucha intensidad a la sociedad
israelí en especial desde los inicios del llamado "plan de paz".
 
Además se hace imposible imaginar a un "terrorista árabe" introduciendo un
paquete de explosivos equivalente a unos 3 metros cúbicos sin que los
agentes del Shin Beth, custodios del edificio, se enteraran. No olvidemos
que en esos momentos gobernaba Israel el partido Likud en coalición con los
partidos religiosos, por un lado, y con el partido Laborista, por otro
(Shimon Peres, por ejemplo, era ministro de Hacienda). Naturalmente dentro
del gobierno y del grupo negociador judío existían serias disidencias.
 
Todos los datos fiables que existen al día de hoy señalan que el segundo
atentado, ocurrido el 18 de julio de 1994, también fue una implosión que
demolió asimismo un enorme edificio en pleno centro de la ciudad de Buenos
Aires, donde funcionaba la sede de la AMIA, Asociación Mutual Israelita
Argentina, y de otras organizaciones sionistas, como la Histadrut, que eran
totalmente favorables al desarrollo del "plan de paz". En este segundo
atentado murieron 86 personas y más de 100 quedaron heridas.
 
En ambos casos existen sendas investigaciones judiciales, que aún no han
dado resultados tangibles, a excepción del dictamen técnico antes
mencionado. Se sabe, sin embargo, que al juez actuante en el caso de la
Embajada, que era asimismo Presidente de la Suprema Corte de Justicia, le
fue vedado el ingreso durante años al predio que ocupaba la Embajada, por
considerar, los embajadores de aquellos tiempos, que al tratarse de
"territorio israelí", las investigaciones debían ser realizadas por personal
israelí (la investigación la realizó el Shin Beth de modo rutinario y
superficial, y no dio ningún resultado tangible). Esa situación, que,
repetimos, duró varios años, le fue muy útil a la inteligencia exterior
israelí (Mossad) que propagaba su falsa y específica versión del atentado.



El dictamen técnico elaborado por inobjetables científicos de la Academia Nacional de Ingeniería, por encargo de la Corte Suprema de Justicia, que se incorpora en la causa recién el 19 de setiembre de 1996, demolió de manera definitiva las absurdas teorías conspirativas propaladas por la alianza judío-norteamericana.
 





A las pocas horas de ocurrido el segundo atentado (la implosión en la AMIA,
ya con gobierno laborista en Jerusalén) los gobiernos israelí y
norteamericano propagaron la noticia, a todo el mundo, de la culpabilidad de
Irán y de Hezbollah en el suceso. Fue como una respuesta aprendida y
memorizada de antemano. Es así que el gobierno y la justicia argentinas, con
una intromisión directa y descarada de la Embajada de Israel, impulsan las
investigaciones que hasta el momento han producido algunos detenidos -en
relación sólo con el segundo atentado-, aunque a ninguno de ellos se le ha
podido encontrar implicaciones ni directas ni indirectas con el hecho (4).
 
Fue asimismo la inteligencia -o la contrainteligencia- israelí quien emite
la falsa información de que los atentados se realizaron desde el exterior de
ambos edificios, y a través de sendos "coches-bomba". Son asimismo esos
grupos de la "seguridad" del Estado de Israel quienes aseguran la
culpabilidad del "terrorismo islámico", hecho que al día de hoy no está
demostrado ni siquiera remotamente.
 
Naturalmente que esos atentados se produjeron por factores absolutamente
ajenos a los problemas internos que hoy asfixian a la sociedad argentina. Su
origen debe ser perfectamente diferenciado de la posterior distorsión que
hacen las instituciones dirigentes de la comunidad judía residente en la
Argentina, manipuladas todas ellas por el gobierno de Israel y sus dos
principales servicios de seguridad: el Shin Beth (interior) y el Mossad
(exterior). Esas manipulaciones, en su totalidad, están orientadas a
transferir el centro de gravedad de los conflictos: los principales, los que
afectan internamente a la sociedad israelí, desaparecen mágicamente, y sólo
quedan en escena los conflictos árabe-israelíes, que en esos tiempos eran
absolutamente secundarios. Para no hablar de la inexistencia de antecedentes
en este tipo de acciones terroristas en la propia Argentina.








Para exponer en cierto orden los factores que originan las agresiones
terroristas sobre la Argentina, los hemos agrupados de la siguiente manera:

1. Los Atentados de Buenos Aires deben comprenderse dentro del proceso de la
crisis interna de la sociedad israelí, que se agudiza hasta el paroxismo a
partir de los preparativos de la Conferencia de Madrid (1991).
 
2. La lucha violenta que un sector de la sociedad israelí emprende contra
otro sector de esa misma sociedad es abarcante de la totalidad del espacio
judío internacional. Es decir, que esa lucha incluye a, por lo menos, los
siguientes países: Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la
Argentina. Ella se desarrolla, asimismo, en por lo menos tres planos,
simultáneamente: el cultural o teológico (fundamentalismo religioso versus
sionismo laico), el social (colonos versus poblaciones establecidas) y el
estatal-institucional (fractura de los servicios de seguridad).
 
3. La Conferencia de Madrid es forzada por los EUA y aceptada con hipocresía
por el gobierno Shamir (siguiendo la vieja tradición "negociadora" israelí).
Pero a partir de ella, importantes sectores del laborismo o social-sionismo
liderados por el general Rabin se suman rápidamente a la propuesta,
intentando avanzar un poco más dentro de la ecuación "paz por territorios",
pero siempre dentro del mantenimiento de un férreo control israelí sobre la
región.
 
4. Ello provoca una sucesión de reacciones violentas por parte del
fundamentalismo religioso, que se había consolidado progresivamente en
Israel y en todo el espacio judío internacional (del cual Argentina forma
parte debido a la importancia de la comunidad judía allí residente) a partir
de la victoria militar de 1967. Ese es el año de la reconciliación entre una
importante franja de ese fundamentalismo religioso y los sectores
nacional sionistas (Beguin, Shamir, Sharon, etc.).
 
5. La fractura social y religiosa se proyecta puntualmente en los aparatos
de seguridad del Estado, en especial en el servicio de contraespionaje Shin
Beth.
 
6. Para el fundamentalismo judío el lanzamiento del proceso del "plan de
paz" a partir de la Conferencia de Madrid fue el inicio -sólo el inicio- de
una catástrofe anunciada por los propios mesiánicos. Su reacción contra ese
proceso incluye numerosos actos de terrorismo, dentro de los cuales los de
Buenos Aires son sólo una parte.
 
7. Para comprender a los Atentados de Buenos Aires dentro de este contexto
lógico -el único posible- es necesario analizar la cronología de algunos
hechos sobresalientes sucedidos en la escala del espacio judío
internacional y, en especial, dentro de las fronteras del Estado de Israel.
La abundante bibliografía existente registra inequívocamente un
extraordinario incremento del terrorismo judío y una clara multiplicación de
los grupos terroristas judíos, en forma paralela al "avance" del "plan de
paz":

 
 
*1989-1990-1991, ola de atentados terroristas en Israel, contra judíos
partidarios del "plan de paz", hoy llamados "falsos judíos". Esos atentados
son atribuidos oficialmente al grupo Kach, llamado también sicarios
(sikariim) o "camisas amarillas"
 
*30 de setiembre de 1991, apertura de la Conferencia de Madrid.
 
 
 
*17 de marzo de 1992, implosión en la Embajada de Israel en Buenos Aires,donde estaba reunido el grupo dirigente del Shin Beth encargado de la seguridad de las embajadas y de otros edificios públicos israelíes en el área sudamericana. La implosión se produjo en el exacto momento en que los agentes estaban almorzando fuera del edificio.
 
 
 
*Mayo de 1992. Desarrollo de las negociaciones de paz: en Washington, Viena,
Bruselas, Tokio y Ottawa.
 
*13 de junio de 1992. Triunfo electoral de Isaac Rabin como líder del
Partido Laborista. Uno de sus primeros actos de gobierno es la
reestructuración del Shin Beth. Se eleva al rango de brigada lo que hasta
ese momento (el Departamento Judío) era una pequeña unidad encargada de
vigilar las actividades de los grupos fundamentalistas judíos dentro de
Israel, especialmente de los residentes en la Cisjordania. Los agentes del
Shin Beth reciben la orden de infiltrarse en las organizaciones creadas por
lo colonos.
 
*Agosto de 1992. Por primera vez Israel declara aplicable al Golán sirio el
principio de la "restitución de territorios" (en el Golán están establecidos
13.000 colonos judíos).
 
*30 de agosto de 1993. El Parlamento israelí aprueba la "Opción
Gaza-Jericó".
 
*9-13 de setiembre de 1993. Se produce el reconocimiento mutuo entre Israel
y la OLP, en Washington (Oslo I).
 
*16 de enero de 1994. Cumbre Sirio-americana en Ginebra. Rabin anuncia la
intención de realizar un referendum (en Israel) para legalizar la retirada
de la Tsahal del Golán (13).
 
*25 de febrero de 1994. El médico judío-americano Baruj Goldstein asesina a
más de 40 palestinos en la mezquita de Hebrón.
 
*Febrero-mayo de 1994. Acuerdos de El Cairo. Se establecen las fronteras
internacionales de Gaza y Jericó.
 
*25 de mayo de 1994. Acuerdo de Paz entre Jordania e Israel.
 
*1 de julio de 1994. Regreso de Yasir Arafat a Palestina tras 27 años de
exilio.
 
*18 de julio de 1994. Implosión en la AMIA de Buenos Aires. Las
organizaciones judías que funcionaban en ese edifico tenían una orientación
claramente favorable al "plan de paz".
 
*26 de octubre de 1994. Tratado de Paz entre Israel y Jordania.
 
*28 de setiembre de 1995. Acuerdos de Taba (Oslo II) entre Israel y
Jordania.
 
*4 de noviembre de 1995. Asesinato de Isaac Rabin. Las conclusiones de la
Comisión Investigadora constituida determina la complicidad del Shin Beth en
el asesinato, por acción e inacción.
 
De manera muy sucinta, éste es el espacio-tiempo y el contexto de los
Atentados de Buenos Aires. Como veremos posteriormente, todas las acciones
violentas del fundamentalismo terrorista judío giran en torno a una
institución fundamental del Estado de Israel: su servicio de
contraespionaje, el Shin Beth, encargado, entre otras cosas, de proteger la
seguridad de las embajadas de Israel en todo el mundo, y de aplicar y de
administrar la tortura dentro de Israel y en los Territorios Ocupados.
 
Los Atentados de Buenos Aires están claramente anclados en la estrategia
mesiánica del fundamentalismo judío (Tierra de Israel versus "Estado" de
Israel) y en el juego dual del contraespionaje del Shin Beth. Pero la
diplomacia de Israel, el Mossad y el lobby judío en la Argentina tuvieron
reflejos rápidos, en especial después de la implosión en la AMIA: desviaron
el proceso hacia el "terrorismo árabe"
 
En síntesis. Entre los inicios del "plan de paz" y el asesinato del
general Rabin queda determinado un tiempo y un espacio: un tiempo de
hegemonía judía ideológica en todo Occidente y un espacio geográfico judío
(Israel+diáspora) que no admite discontinuidades. Dentro de ese tiempo y de
ese espacio, los Atentados de Buenos Aires aparecen como simples eslabones
de una cantidad muy grande de sucesos y de conflictos, entre los cuales no
existen discontinuidades ni espaciales ni temporales, ni metodológicas
(operativas) ni ideológicas (teológicas). En términos aún más concretos no
existen diferencias cualitativas, ni en los objetivos ni en los métodos
entre los Atentados de Buenos Aires y el asesinato del general Rabin, para
exponer sólo dos de los eslabones de una larga cadena: los mismos actores se
desplazan en un mismo espacio en un mismo período de tiempo.

La negativa del Shin Beth en proseguir con la investigación coincide, con
toda exactitud, con las quejas posteriores del ministro del Interior
argentino, el judío Carlos Corach, quien admite que no existe información
fehaciente, sino sólo "circunstancial", sobre la participación de Irán y de
Hezbollah en los atentados. "Nosotros tuvimos contactos oficiales con el
Mossad y con la policía de Israel. De la información que nos han
proporcionado no se puede extraer evidencia alguna sobre la existencia de
una conexión de Irán y de Hezbollah. También hemos pedido ayuda a la CIA, y
ellos, también, han contribuido muy poco" (Fuente; Haaretz, 6 de enero de
1998).
 
Una conclusión lícita y lógica que el analista puede extraer ante esta
situación, es que ninguna organización va a dar informaciones sobre hechos
en los cuales ella misma está implicada, por acción, omisión, o como simple
protectora de los actores reales
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1. Servicio de contraespionaje israelí. Encargado de la seguridad interior,
protección de miembros del gobierno y de las embajadas y de otras oficinas
gubernamentales de Israel en el exterior. La Embajada israelí en Buenos
Aires y otras organizaciones judías radicadas en territorios extranjeros,
como la AMIA de Buenos Aires, estuvo y está "protegida" por el Shin Beth.
 
 
 
 
Resumen del capítulo segundo del libro "La falsificación de la realidad"
Norberto Ceresole - 1998

 
 
http://vho.org/aaargh/espa/ceres/NCfalsificacion1.html




 
 
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