El Mahabharata en español. 4ª entrega.


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N. del T.:
  Este libro no existe en castellano, al menos no en su version completa, y esta es una traduccion artesanal.
  El texto original, se puede leer completo aquí:

http://www.sacred-texts.com

  Espero poder traducirlo en su totalidad, aunque me lleve toda la vida. Acepto sugerencias, especialmente si ven errores gramaticales, ortograficos o de traducción. Espero que me ayuden, los devotos que deseen que este maravilloso purana sea divulgado en los países hispano parlantes, y confio en que Sri Ganesha proveerá para que esta manualidad se logre sin problemas.
 Otro tema: como una forma de protesta y para volver a la tradición de nuestro idioma previo al decreto realista sobre los signos de interrogación y exclamación, esta obra no posee dichos signos en la apertura de las oraciones que los pudieran llevar eventualmente.

Sergio Gabriel Bustos
Om namah Shivaya

Sanjaya y Dhritarashtra.



 



?Cuando oí que Yudhishtira había sido seguido hacia la espesura por los Snatakas y por Brahmanas de mentes nobles que viven de la caridad, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Arjuna, habiendo en combate complacido al dios de dioses Tryambaka disfrazado de cazador, obtuvo la gran arma Pasupatha, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el justo y venerable Arjuna luego de haber visitado las regiones celestes, había obtenido allí las armas celestiales del mismísimo Indra, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que seguidamente Arjuna había vencido a los Kalakeyas y a los Paulomas, arrogantes por la gracia que habían obtenido y que los volvía invulnerables incluso a los celestiales, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Arjuna, el que escarmienta a sus enemigos, habiendo ido a las regiones de Indra para acabar con los Asuras, había regresado de allí victorioso, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Bhima y los otros hijos de Pritha acompañados por Vaisravana, habían llegado al país inaccesible para el hombre, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que mis hijos, guiados por el consejo de Karna, habían sido tomados prisioneros por los Gandharvas durante su viaje a Ghoshayatra y habían sido liberados por Arjuna, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Dharma, habiendo venido bajo la forma de Yaksha, había propuesto ciertas preguntas a Yudhishthira, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que mis hijos habían fallado en descubrir a los Pandavas debajo de sus disfraces mientras residían con Draupadi en los dominios de Virata, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que los hombres más importantes de mi bando habían sido derrotados todos por el noble Arjuna, con solo un carruaje mientras residía en los dominios de Virata, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Vasudeva de la raza de Madhu, que cubrió la tierra toda con un solo pie, estaba interesado de corazón por el bienestar de los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el rey de Matsya, había ofrecido a su virtuosa hija Uttaraa, a Arjuna y que Arjuna la había aceptado para su hijo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Yudhishtira, derrotado en los dados, despojado de riquezas, exiliado y separado de sus contactos, había reunido aún así, un ejército de siete Akshauhinis, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí a Narada declarar que Krishna y Arjuna eran Nara y Narayana y que él, los había visto juntos en las regiones de Brahma, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Krishna, ansioso por acercar la paz para el bien de la humanidad, acudió a los Kurus, y se retiró sin lograr los resultados que se había propuesto, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Karna y Duryodhana resolvían tomar a Krishna prisionero y este desplegaba dentro de sí el universo entero, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Luego oí, al momento de su partida, que Pritha de pie, llena de dolor y próxima a su carroza, era consolada por Krishna, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Vasudeva y Bhishma, el hijo de Santanu, eran los consejeros de los Pandavas, y Drona, el hijo de Bharadwaja, pronunciaba bendiciones sobre ellos, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando Karna dijo a Bhishma: ?No pelearé mientras tu estés peleando?, y dejando el ejército se alejó, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Vasudeva y Arjuna y el arco Gandiva de inconmensurable poder, los tres de una energía terrible, se habían unido, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que a Arjuna, preso por el abatimiento en su carroza y próximo a hundirse, Krishna le enseñaba todos los mundos dentro de su cuerpo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Bhishma, el desolador de adversarios, que mataba diez mil aurigas por día en el campo de batalla, no había ultimado ni a un solo entre los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Bhishma, el honrado hijo de Ganga, había él mismo, indicado qué medios usar para derrotarlo en el campo de batalla, los cuales fueron llevados a cabo alegremente por los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Arjuna, habiendo puesto a Shikandin en frente de si en su carruaje, había herido a Bhishma, el de infinito coraje e invencible en combate, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el longevo héroe Bhishma, habiendo reducido en número a los de la raza de Shomaka a unos pocos, cubierto por varias heridas yacía sobre una cama de flechas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que al yacer Bhishma sediento de agua sobre el suelo, Arjuna, al ser requerido, había perforado el suelo y aplacado su sed, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando Vayu, junto con Indra y Surya se unió en alianza para el triunfo de los hijos de Kunti, y las bestias de presa con su presencia ominosa nos infundían miedo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando el maravilloso guerrero Drona, desplegando diferentes formaciones de combate en el campo, no mató ni a uno de los Pandavas superiores, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que los Maharatha Sansaptakas de nuestro ejército, designados para derrotar a Arjuna eran muertos por Arjuna mismo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que nuestra disposición de fuerzas, impenetrable para otros, y defendida por el mismo y bien armado Bharadwaja, había sido forzada y perforada por el valiente hijo de Subhadra en soledad, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que nuestros Maharathas, incapaces de amedrentar a Arjuna, con los rostros jubilosos habían rodeado y matado al niño Abhimanyu, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que los enceguecidos Kauravas daban gritos de alegría luego de haber matado a Abhimanyu y que como consecuencia, Arjuna enfurecido, decía su celebrado discurso refiriéndose a Saindhava, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Arjuna había jurado la muerte de Saindhava y cumplía con su voto en presencia de sus enemigos, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que al estar los caballos de Arjuna fatigados, Vasudeva liberábalos y hacíalos beber trayéndolos luego y, colocándoles nuevamente los arneses, continuaba conduciéndolos como hasta entonces, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que mientras sus caballos estaban fatigados, Arjuna se quedaba en su carroza y frenaba a sus asaltantes, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Yuyudhana de la raza de los Vrishnis, luego de hundir en confusión al ejército de Drona, descargaba su insoportable coraje debido a la presencia de elefantes y se retiraba luego hasta donde se hallaban Krishna y Arjuna, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Karna, a pesar de haber tenido a Bhima amerced de su poder, lo había dejado escapar después de solamente hablarle con términos despectivos y de arrastrarlo con el extremo de su arco, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Drona, Kritavarma, Kripa, Karna, el hijo de Drona y el valiente rey de Madra toleraban que fuera muerto Saindhava, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que la celestial Sakti dada por Indra era, por las maquinaciones de Madhava, inevitablemente lanzada contra el Rakshasa Ghatotkacha de apariencia escalofriante, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que en el encuentro entre Ghatotkacha y Karna, esa Sakti era arrojada contra Ghatotkacha por Karna, la misma que habría de haber matado con seguridad a Arjuna en la batalla, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Dhristadyumna, transgrediendo las leyes de la guerra, ultimó a Drona mientras estaba solo en su carruaje y resuelto a morir, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Nakula, el hijo de Madri, habiéndose trabado en combate mano a mano con el hijo de Drona en presencia de todo el ejército y mostrándose igual a este, hacía que su carruaje lo rodeara en círculos, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando al morir Drona, su hijo abusó del arma llamada Narayana, pero fracasó en lograr la destrucción de los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito.


?Cuando oí que Bhimasena bebió la sangre de su hermano Duhsasana en el campo de batalla sin que nadie pudiera impedirlo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el infinitamente valiente Karna, invencible en la batalla, era muerto por Arjuna en aquella guerra de hermanos misteriosa aún para los dioses, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Yudhishthira, el Justo, venció al heroico hijo de Drona, Duhsasana, y al feroz Kritavarman, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el valeroso rey de Madra, que una vez desafiara a Krishna en combate, era muerto por Yudhishthira, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el perverso Suvala de poderes mágicos, razón del juego y la enemistad, era muerto en la batalla por Sahadeva, el hijo de Pandu, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Duryodhana, agotado por la fatiga, habiéndose dirigido a un lago y hecho un refugio para sí en sus aguas, estaba allí solo, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que los Pandavas, habiéndose dirigido al lago acompañados por Vasudeva y parándose en sus playas se dirigían de manera humillante a mi hijo que estaba inhabilitado para oponerse a las afrentas, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que mientras desplegaba en círculos una variedad de curiosos modos de ataque y defensa en un encuentro con garrotes, era injustamente muerto de acuerdo a las recomendaciones de Krishna, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el hijo de Drona y otros, matando a los Panchalas y los hijos de Draupadi mientras dormían, perpetraban un acto horrible e infame, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que Aswatthaman mientras era perseguido por Bhimasena había descargado la primera de las armas llamada Aishika, por la que el embrión en el vientre de Uttaraa era lastimado, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que el arma Brahmashira era repelida por Arjuna con otra arma sobre la que pronunció la palabra ?Sasti? y que Aswatthaman tuvo que entregar la prominencia semejante a una joya que tenía en su cabeza, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito. Cuando oí que luego de haber sido herido el embrión en el vientre de la hija de Virata por el arma poderosa de Awatthaman, Dwaipayana y Krishna maldecían a este, entonces, oh Sanjaya, me quedé sin esperanzas de éxito.


?Ay! Gandhari, privada de hijos, nietos, padres, hermanos y parientes da lástima. Difícil es la tarea ejecutada por los Pandavas: por ellos ha sido recuperado un reino que no tiene rival.


?Ay! He oído que la guerra ha dejado solo a diez vivos: tres de nuestro bando, y de los Pandavas, siete; en ese terrible conflicto dieciocho Akshauhinis de Kshatriyas han sido ultimados! Todo alrededor de mi es oscuridad absoluta, y un ataque de demencia me asalta: la conciencia me abandona, oh Suta, y mi mente divaga.?

Sauti dijo: ?Dhritarashtra, lamentándose por su destino con estas palabras, fue asaltado por una angustia extrema y por un tiempo quedó privado del sentido; pero siendo reanimado, habló a Sanjaya con las siguientes palabras.


?Después de lo que ha pasado, oh Sanjaya, quiero poner término a mi vida sin demoras; no encuentro la mínima ventaja en seguir atesorándola.?

Sauti dijo: ?El sabio hijo de Gavalgana dijo entonces al entristecido rey de la Tierra que así hablaba y se lamentaba, siseando como una serpiente y repetidamente lastimandose, palabras de profunda importancia.


 ?Has oído, oh Raja, de los grandemente poderosos hombres de vastas empresas, de los cuales han hablado Vyasa y Narada; hombres nacidos de grandiosas familias reales, resplandecientes de buenas cualidades, versados en la ciencia de las armas celestiales y en la gloria, emblemas de Indra; hombres que habiendo conquistado el mundo con justicia y realizado sacrificios con ofrendas acordes, obtuvieron prestigio en este mundo y finalmente sucumbieron ante los vaivenes del tiempo. Tales fueron Saivya; el valeroso Maharatha; Srinjaya, grande entre los conquistadores. Suhotra; Rantideva, y Kalshivanta, grande en gloria; Valhika, Damana, Saryati, Ajita, y Nala; Viswamitra, el destructor de contrincantes; Amvarisha, grande en fuerza; Marutta, Manu, Ikshaku, Gaya, y Bharata; Rama, el hijo de Dasaratha; Sasavindu y Bhagiratha; Kritavirya, el grandemente afortunado, y Janamejaya también; y Yayati, el de buenas acciones, que realizaba los sacrificios, siendo asistido por los mismos celestiales, y por cuyos altares de sacrificio y mojones, esta tierra con sus regiones habitadas y deshabitadas ha sido demarcada en su totalidad. De estos veinticuatro Rajas habló originalmente el celestial Rishi Narada a Saivya cuando se encontró muy afligido por la muerte de sus hijos. Aparte de estos, otros Rajas habían partido anteriormente, eran aún más poderosos que ellos, poderosos aurigas de mentes nobles, y resplandecientes con cada una de las buenas cualidades. Estos eran Puru, Kuru, Yadu, Sura y Viswasrawa el de grande gloria; Anuha, Yuvanaswu, Kakutstha, Vikrami, y Raghu; Vijava, Virihorta, Anga, Bhava, Sweta, y Vripadguru; Usinara, Sagara, Sankriti, y Nimi; Ajeya, Parasu, Pundra, Sambhu, y el sagrado Deva-Vridha; Devahuya, Supratika, y Vrihad-ratha; Mahatsaha, Vinitatma, Sukratu, y Nala, el rey de los Nishadas; Satyavrata, Santabhaya, Sumitra, y el jefe Subala; Janujangha, Anaranya, Arka, Priyabhritya, Chuchi-vrata, Balabandhu, Nirmardda, Ketusringa, y Brhidbala; Dhrishtaketu, Brihatketu, Driptaketu, y Niramaya; Abikshit, Chapala, Dhurta, Kritbandhu, y Dridhe-shudhi; Mahapurana-sambhavya, Pratyanga, Paraha y Sruti. Estos, oh rey, y otros Rajas, oímos enumerados por cientos y miles, y aún otros por millones, príncipes de gran poder y sabiduría, abandonando muchos abundantes disfrutes encontraron la muerte tal como tus hijos lo hicieron! Sus acciones celestiales, valor, y generosidad, su magnanimidad, fe, verdad, pureza, simpleza y piedad, han sido difundidas por el mundo en los registros de tiempos anteriores por poetas sagrados de gran conocimiento. A pesar de estar dotados con cada noble virtud, han entregado sus vidas. Tus hijos eran malévolos, inflamados de pasión, avaros e inclinados al mal. Tú eres versado en los Sastras, o Bharata, y eres inteligente y sabio; nunca se hunden en el infortunio quienes guían su entendimiento según los Sastras. Ya conoces, oh Príncipe, la piedad y severidad del tiempo; esta ansiedad, por lo tanto y por la seguridad de tus hijos, es contraproducente. Porque, quién puede revertir, con su sabiduría, los decretos del destino? Nadie puede abandonar el camino que la providencia ha trazado para uno. Existencia e inexistencia, placer y dolor, todos, tienen por raíz al Tiempo. El Tiempo creó todas las cosas y el Tiempo destruyó a todas las criaturas. Es el Tiempo quien quema a las criaturas y es el Tiempo quien extingue el fuego. Todos los estados, el bien y el mal, en los tres mundos, son causados por el Tiempo. El Tiempo cortó llanamente todas las cosas, y las creó renovadas. Solo el Tiempo está despierto mientras todas las cosas duermen: es más, el Tiempo es incapaz de ser derrotado. El tiempo pasa sobre todas las cosas sin ser demorado. Sabiendo, como tú lo haces, que todas las cosas pasadas y futuras y todas las que existen en momento presente, son hijas del Tiempo, te corresponde no perder la razón.?




Continuará...


5ª entrega: http://www.identi.li/index.php?topic=97063





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Sergio
 

El Mahabharata en español. 4ª entrega.
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7 Comentarios El Mahabharata en español. 4ª entrega.
amigo tambien tienes en espa?
que proyecto tangrande, adelante y te seguire leyendo segun avances en las publicaciones exitos!!!
no, @pioneer, todavia no legu?
Cita Tamer0: Mostrar
A vos!
Muchas gracias. Hasta ac?
@Bennu , ojo que al final de cada Parva hay un version en PDF para descargar. En este caso, en la 5ta enmtrega.
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