Eraserhead (peliculon)

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  • Publicado hace más de 4 años
[size=12]Eraserhead (Cabeza borradora) es el primer largometraje del director estadounidense David Lynch. Fue estrenado en el año 1977, y protagonizado por el actor Jack Nance.
Se trata de un filme abstracto con escenas oníricas y perturbadoras que generan diferentes interpretaciones. Es considerada una película de culto.
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[size=18]Argumento:[/size][/b]
[size=12]La película presenta una trama poco convencional y la historia se desarrolla ambiguamente entre lo real y lo fantástico. Lo grotesco y lo onírico. Fue filmada en blanco y negro, en un sórdido entorno de decadencia industrial, alrededor del personaje de Henry Spencer (interpretado por Jack Nance), un hombre nervioso y enigmático que trabaja en una imprenta y dice estar de vacaciones. Henry recibe un mensaje de Mary X, su ex-novia, quien le invita a cenar en casa con sus padres. Henry se entera entonces de que ella ha dado a luz a un grotesco ser después de un parto anormal, situación por la cual se ve obligado a casarse. A partir de ese momento, la pareja debe cuidar a la anormal criatura, hasta que Mary, cansada del incesante llanto de la criatura, decide abandonar la casa. Henry queda al cuidado del ser hasta que finalmente decide deshacerse de él.[/size]


[size=18]Si la viste y te quedaron algunas dudas, aca hay un analisis bastante interesante:[/size][/i]

[size=12]La diferencia es sutil, pero muy importante: me gustan las películas con mensaje; aquellas que, además de entretenernos, tienen algo que decir sobre el mundo o la condición humana. Pero, extrañamente, no me gusta sobre-analizar las películas que parecen confusas, ni buscar significado en sus detalles estilísticos. "¿Qué quiso decir el director con esta toma?" o "¿Qué representa esa lámpara?" son preguntas que procuro no hacerme, aunque sé que mucha gente disfruta del profundo análisis de algunas cintas, especialmente aquellas cuya historia parece esconderse tras obscuras metáforas e incomprensibles analogías visuales. No para mí. En esos casos, prefiero dejarme llevar por las emociones que evoca el cineasta, sin tratar de racionalizar sus intenciones, y sin diseccionar sus decisiones estilísticas. Como con una auténtica obra de arte, no busco "entender" la cinta, sino recibir su impacto y dejar que inunde mis sentidos.

Y si alguna película merece esa descripción es "Eraserhead", el primer largometraje de David Lynch, un director a quien admiro mucho, pero no por sus impenetrables guiones, sino por el asombroso dominio que tiene sobre las emociones de su público. Y, para mí, no hay mejor cine que el que produce emociones reales.

Entonces (aclarando por adelantado), este escrito no pretende "explicar" la película "Eraserhead", ni especular sobre la intención del director, sino comentar sobre su técnica, su argumento aparente, y su asombrosa capacidad para perturbar y aterrorizar con una casi minimalista producción que emula, mejor que cualquier otra, la sensación de estar en un sueño... o en una pesadilla.

Es difícil escribir una sinopsis de "Eraserhead". Los eventos que transcurren en ella son más o menos simples ("...entonces, sale un gusano del cuello de Henry, y empuja su cabeza humana, haciendo que caiga al suelo; luego el árbol seco empieza a sangrar...", pero un mero recuento de escenas difícilmente transmitirá las sensaciones que produce realmente ver la película. No obstante, para dar idea del contenido de la misma, aquí va un débil esfuerzo:

Al principio conocemos a Henry (Jack Nance), un hombre joven que vive y trabaja en una ciudad industrial, fría y estéril. Su minúsculo departamento está en un decrépito edificio, en el que pasa su tiempo en apática contemplación. En ocasiones una luz ilumina el interior de su radiador, y Henry quizás tiene fantasías sobre una inusual mujer que habita en su interior.

Un día, Henry recibe un recado: Mary (Charlotte Stewart) lo invita a comer a casa de sus padres. Henry asiste, y durante la demencial cena (que incluye un minúsculo pollo frito que aún se mueve) recibe una noticia inesperada: Mary está embarazada, y Henry, siendo el supuesto padre, debe casarse con ella, y llevarla a vivir a su departamento.

Un tiempo después vemos a la pareja viviendo en angustia conyugal. El bebé ha nacido, pero está muy lejos de parecer humano. Además, como fue prematuro, requiere continuos cuidados, y llora constantemente (aunque llamar "llanto" a sus perturbadores plañidos es demasiado amable). Mary no soporta la presión de cuidar al bebé, y abandona a Henry. Curiosamente, en cuanto Mary se va, el bebé deja de llorar.

Henry puede entonces dormir, pero tiene una bizarra pesadilla en la que tiene relaciones con su guapa pero amoral vecina. Henry despierta y encuentra al bebé enfermo, lo cual lo preocupa considerablemente. Pero más molesto aún es ver a su vecina acompañada por otro hombre. Esto sume a Henry en una ira que lo lleva a acercarse a su bebé con unas tijeras...

Además de su extraño argumento y su obvio uso de símbolos y metáforas, lo primero que llama la atención en "Eraserhead" es la pulida cinematografía. Filmada en blanco y negro, con intensos contrastes y agresiva nitidez, la cinta ofrece una vista clara de corrupción urbana llevada hasta niveles patológicos. No parece haber alegría ni esperanza en esas locaciones, y tal corrupción se ha extendido hasta los habitantes, que viven su vida rutinariamente, con torcidas fantasías como única fuente de esparcimiento.

Y si a eso agregamos el sonido ambiental, tenemos una combinación perfecta para llevar a cualquier habitante a la locura. El sonido, desde luego, es de primordial importancia y Lynch creó un auténtico tapiz auditivo que evoca intranquilidad, industria y depresión en iguales proporciones. Incluso cuando hay un breve pasaje musical (interpretado por una mujer con severas deformaciones faciales), la melodía y la voz son simultáneamente empalagosas y melancólicas. La letra: "En el Cielo todo está bien", parece ser una importante pista para deducir el destino de Henry y su estado mental.

"Eraserhead" es la película más personal de David Lynch, y no sólo en terreno narrativo. Además de estar posiblemente basada en sus experiencias adolescentes en Filadelfia, Lynch hizo prácticamente todo en la película, desde dirección y producción, hasta diseño de producción, audio, cinematografía y efectos especiales. Su asistente de cámara, Catherine Coulson (quien años después aparecería enfrente de las cámaras como la "Dama del Tronco" en la serie "Twin Peaks" ha dicho que le costaba mucho trabajo a Lynch delegar responsabilidades y dejar que alguien más realizara alguna labor relacionada con "Eraserhead". Obviamente este control obedece a que cada detalle de la película tiene un propósito, y cada cuadro cuenta por sí mismo una historia.

Un punto de amplia discusión ha sido el bebé que aparece en la película. Obviamente es producto de alguna técnica de efectos especiales, pero Lynch nunca ha revelado su origen, aunque ha mencionado (sin duda sarcásticamente) que no lo hizo, sino que lo encontró. Sea como sea, su misterioso origen palidece frente a su significado en la película (cualquiera que sea).

Supongo que "Eraserhead" puede tener incontables interpretaciones, como cualquier obra de arte. Sin embargo pienso que es un error analizar esta película. Claro, puede ser un ejercicio muy interesante, pero siempre estará condenado a la incertidumbre. Prefiero pensar que "Eraserhead" es similar a un acertijo zen, donde lo importante es su contemplación, y no la elusiva respuesta. Por eso mi intención con este escrito no es explicar metáforas ni dilucidar simbolismos. Simplemente quiero transmitir mi entusiasmo por esta inusual película, e invitar a otros a participar en la experiencia, esperando que cada quien la aprecie por sus motivos personales. Hasta hace poco, "Eraserhead" se vendía sólo en cantidades limitadas, por más de cincuenta dólares, en el sitio oficial de David Lynch (www.davidlynch.com), pero una reciente edición coreana ha puesto esta joya del cine al alcance de un público más amplio. Entonces, como película de culto, como experiencia psicodélica, o como ejercicio filosófico, vean esta indescriptible cinta, que sin duda será un buen punto de partida para pensar más allá de lo que estamos acostumbrados en cuanto a cine y películas se refiere. Después de todo, el cine es el "séptimo arte", pero parece que el bombardeo de genérico producto hollywoodense a veces hace que lo olvidemos... y aquí está la oportunidad de confirmar que aún se le puede llamar ?arte?, cuando la obra lo justifica.[/size]

[align=right]Análisis por Pablo del Moral[/align]
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En un principio a Henry le sale algo de la boca


Un hombre acciona unas palancas.


Henry parece despertar de un sueño y comienza a caminar por un desolado paisaje urbano.


Llega a su casa y una vecina le avisa que está invitado a cenar a la casa de su novia.


Henry mira fijamente su radiador y cree percibir algo.


Al fin sale y llega a la casa de su novia y conoce a los padre de ésta.


El padre realiza comentarios ácidos en la cena.


Henry nota que el pollo que le han servido de cenar se mueve y aún sangra.


La madre comienza a tener convulsiones y se retira, seguida por su hija.


Más tarde la madre revela que su hija ha tenido un bebé prematuro y fuerza a Henry a contraer matrimonio.


Mary va a vivir al departamento de Henry. Ella trata de alimentar al bebé, pero escupe toda la papilla.


Cuando Henry llega a casa, vuelve a mirar el radiador y cree ver un escenario en su interior.


Antes de dormir Henry deposita en un mueble una extraña lombriz que trajo de la calle.


Durante la noche lluviosa, el bebé no para de llorar y la esposa se desvela de los nervios.


La chica se marcha a su casa, incapaz de aguantar la situación.


Henry se levanta y cuando estaba por marcharse, se da cuenta que el bebé está muy enfermo, así­ que decide pasar la noche en vela cuidando a la criatura.


Más tarde Henry se acuesta y fantasea que detrás del radiador hay un escenario de vodevil en el que una mujer deforme que canta y baila.


En el escenario caen criaturas como la que salió de su boca en el sueño inicial.


La cantante se preocupa en pisar estos seres mientras baila.


Henry queda dormido y a su lado aparece su mujer que lo desplaza de la cama.


Henry descubre esas criaturas bajo la cama y las estrellas contra la pared.


Las puertitas del mueble donde habí­a guardado antes la oruga se abren y se muestra como va creciendo de tamaño hasta mostrar una boca enorme.


Más tarde Henry se encuentra con su vecina, quien entra en el apartamento.


La vecina seduce a Henry y ambos se acuestan.


El bebé no se queda callado y Henry trata de evitar que ella lo mire.


La chica del radiador canta una canción.


Henry entra a este teatro y se encuentra con la cantante.


Pero el ambiente se enrarece y Henry es decapitado por algo que surge de su interior.


Su cabeza queda en el medio del escenario.


En tanto algo monstruoso crece en su cuello cercenado: es un bebé horrendo.
La cabeza de Henry cae en el medio de la calle, donde es encontrada por un niño quien la lleva a una oficina.


Luego es conducida a un taller, donde luego de un proceso, es convertida en goma de borrar para lápices.


Henry regresa a la angustia de su habitación, y el bebé comienza a llorar de nuevo.


Pero esta vez tiene convulsiones y Henry intenta cortar el pañal?


? inadvertidamente cortando el cuerpo de la criatura.


Una sustancia comienza a manar del cuerpo del bebé. Hay un cortocircuito y Henry se atemoriza.


El bebé cambia y su cuello crece desmesuradamente.


Su cabeza, ahora inmensa, amenaza a Henry.


Henry ve un objeto esferoide, similar a un planeta.
Finalmente se encuentra con la chica del radiador y se abraza con ella.
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[size=18]Viaje alucinante al fondo de la mente[/size]

[size=12]Cabeza borradora pertenece a ese grupo de obras inexplicables que el cine ofrece de tarde en tarde. Al igual que el 2001 de Kubrick o Un perro andaluz de Buñuel y Dalí­, el filme de Lynch no se puede describir de manera racional. Deliberadamente, se coloca en una posición tan alejada de cualquier interpretación lógica y tan rabiosamente enfrentada a cualquier tipo de construcción narrativa tradicional que su visionado no admite términos medios. Ésta ha sido, ya desde este filme, la constante de su autor.

Empeñado en escarbar en los rincones más profundos de la psique humana y regurgitarlos al espectador en forma de pesadillas paranoicas, teñidas de un turbio romanticismo, en donde Eros y Thanatos campan a sus anchas en medio de un clima desasosegante y angustioso, el grueso de la obra de Lynch se basa en la deconstrucción de cualquier imaginario popular, sacando a la luz su flanco más brutal y demente. Ya sea la podredumbre moral escondida en una colectividad aparentemente idí­lica (1986, Terciopelo Azul), en el reverso tenebroso de un cuento de hadas sobre dos desclasados (1990, Corazón salvaje) o en la reflexión metalingüí­stica y terminal del estrecho margen que separa la realidad y la ficción (2001, Mulholland Drive). Asimismo, el ritmo premeditadamente pausado refuerza la extrema intranquilidad que exhala el universo de Lynch, alargando las secuencias hasta lí­mites insospechados y provocando la inquietud más insoportable en el fascinado espectador.

El cine de Lynch, en el fondo, es la representación de un constante estado de escisión psicológica. Todos sus personajes se encuentran al borde de la enajenación o han accedido directamente a ella, de forma y manera que la concepción de los decorados o escenarios por los que se mueven son fieles representaciones de su demencia (los amplios salones con las caracterí­sticas luces de pared), así­ como el sensacional diseño de efectos sonoros que reproduce, de la manera más turbadora que se pueda imaginar, todo un cúmulo de ilusiones auditivas.
Todo ello ya se halla materializado en Cabeza borradora, pelí­cula que es mucho más que una simple indagación experimental como ha venido a demostrar el resto de la filmografí­a de su autor. Pero vayamos por partes. La pelí­cula presenta una excusa argumental en parte deudora de cualquier comedia de Frank Tashlin, por ejemplo (Henry yendo a cenar a casa de los padres de su novia, su posterior boda y la difí­cil relación conyugal, en el fondo una historia de parejas). Sin embargo, todo ello está edificado sobre una estructura alucinatoria que hace desaparecer, casi desde el mismo comienzo del filme, cualquier resquicio argumental con el fin de potenciar la abstracción y la intensidad sensorial como motores fundamentales a la hora de enfrentarse e intentar asimilar la propuesta de Lynch.

Esto nos lleva a considerar diversos factores que, si bien no dan una explicación directa a la pelí­cula, sí­ nos hace ver qué es lo que desea plasmar el cineasta: por un lado, Cabeza borradora está envuelta en unos decorados enrarecidos, casi marginales que hacen que el filme se encuentre fuera del tiempo, perdido en el limbo de una cronologí­a indefinida que se alimenta tanto de elementos futuristas como de otros austeramente coyunturales. Éstos decorados, por consiguiente, ya sean los interiores en el apartamento de Henry o los exteriores en las calles de la ciudad, planean sobre el filme otorgándole todo su aire oní­rico y asfixiante, en un ejercicio de claustrofobia que tiene su más evidente sí­mbolo en el radiador donde habita la cantante de abultadas mejillas.
Por otro, la sombrí­a, contrastada y espléndida fotografí­a en blanco y negro de Herbert Cardwell y Frederick Elmes acentúa, tanto el aspecto vanguardista y temerario de la obra, como su vertiente intencional. Al concebirse como expresión directa del cerrado universo de su autor, los claroscuros actúan como un personaje más, definiendo el estado aní­mico o emocional de los personajes dependiendo de cómo sea la intensidad de la luz (algo más diáfana al comienzo, duramente expresiva al final) o qué parte de sus rostros queda iluminado confiriéndoles, en ocasiones, aspectos extrañamente monstruosos (el personaje con que se abre y cierra el film), inquietantes (la vecina) o imprecisos (el mismo Henry).

De igual manera, el trabajo de todos los actores en general y de Jack Nance en particular deviene un elemento importante para redondear la propuesta de Lynch. El filme se sustenta, sabiamente, en el rostro hierático, compungido de un excelente Nance quien, casi como un Buster Keaton venido directamente de Marte, concentra toda su labor expresiva en el mí­nimo gesto, en un leve levantamiento de ceja, un fruncimiento del ceño o un logradí­simo trabajo corporal que consigue transmitir al espectador la pesadez existencial de un personaje grisáceo, desequilibrado, definitivamente perdido en los recovecos de la enajenación artí­stica de David Lynch.

Cabeza borradora es, por todo ello (y mucho más), una experiencia al lí­mite. Al lí­mite de la vanguardia, al lí­mite de lo racional y, sobretodo, al lí­mite de la cordura. Lynch, al igual que ha demostrado en todas sus obras posteriores, es el cineasta que mejor conoce la mente humana, el único que puede sacar a la luz la mezcolanza de deseos, represiones o actos inaceptables que discurren por nuestro interior en las horas de sueño. Todo ello, afortunadamente, en la catártica oscuridad de una sala de cine.[/size]

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[size=18]Curiosidades del direcor y la película.[/size]

La película fue filmada a lo largo de seis años, debido a que nadie se interesó por financiar el proyecto. Lynch aprovechó la ayuda dada por el American Film Institute de Los Ángeles, lugar donde desarrollaba sus estudios de cinematografía, para financiar la película, sin embargo este dinero resultó insuficiente, por lo que tuvo que recurrir a familiares y amigos, como Jack Fisk, su amigo de la infancia, quien estaba casado con la actriz Sissy Spacek. Ambos le ayudaron a financiar la película.

Lynch llama a la película su "Historia de Filadelfia" refiriéndose al hecho de que quiso reflejar los temores y la ansiedad que experimentó cuando vivió en dicha ciudad.

Al año siguiente de «Cabeza Borradora», Lynch postuló una continuación al extravagante film, llamada Ronnie Rocket. En esta película, el personaje principal sería un ser deforme, sometido a multitud de operaciones quirúrgicas, el cual, secuestrado por dos científicos buscados por la ley, y "curado" por ellos, debería enchufarse a la red eléctrica cada poco tiempo. Pero lo más extraordinario de esta película serían unos seres, los hombres-donut que, enfundados siempre en una gabardina negra, podían hacer que todo aquel que les cayera mal se comiera sus propias manos, aunque explotarían cuando alguien les dijera que llevaban los cordones desabrochados.

[align=center][size=12]link para verla: http://www.veoh.com/watch/v6475649R2dDWBqd [/size][/align]

[size=24]Gracias por pasar!!!  [/size]
Eraserhead (peliculon)
10 Puntos Score: 10/10
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3 Comentarios Eraserhead (peliculon)
sin duda es muy inkietante.. asi que le vere
Cita crowys: Mostrar
mirala, te va a gustar
gracias por los puntos  
es un poco rara y bizarra ... jeje
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