La obesidad no constituye fallo personal...

  • Categoría: Salud
  • Publicado hace más de 6 años
...sino una lucha implacable contra la biología y la evolución...


Para entender la obesidad se requieren investigaciones de muchaprofundidad cubriendo las interacciones que existen entre los genes yel entorno.

Esta es la noción actualmente más aceptada en los círculos científicos.

Una canción de cuna norteamericana dice: "Jack Sprat no comía nadagraso, mientras que su esposa no comía nada bajo en calorías.

Significando que la figura delgada de Jack y la de su corpulentaesposa, eran decisiones discrecionales, ya que, "entre los dos,lamieron, limpio, el plato del que comieran".Pero, la realidadcientífica es que los genes y el entorno, actuando en conjunto son losfactores que determinan el peso de una persona.

Quizás sí --- quizás, no?

Nature vs Nurture?

En general, los factores del entorno son responsables por lastendencias demográficas del sobrepeso en un período de tiempodeterminado, mientras que los factores genéticos explican lasdiferencias ponderales de una persona en el momento actual.Mientras quealgunas respuestas comienzan a emerger acerca de las razones por lascuales algunas personas son obesas, no podrá haber una discusiónfructífera en esta materia hasta que resistamos el impulso de asignarla culpa a algún ente todavía desconocido

Tampoco puede asumirse que la falta de fuerza de voluntad, enaislamiento, es responsable por el fallo que experimentan algunaspersonas en lograr perder de peso. Ya que se asume que nadie puederesistir la seducción constante de la comida para mantenerse delgado, amenos que sufra de alguna condición extrema como la anorexia nervosa.

En esta lección lo que deseamos lograr es conducir una discusiónobjetiva de los principales factores que compiten entre ellos paradarnos alguna explicación lógicaacerca de este asunto tan debatido.

Los hechos señalan en la direcciónde que el aumento de peso, sinrazones para entenderlo, no explica el incremento mundial queobservamos en la incidencia de la obesidad.


¿Es esto comer?

El instinto de comer está arraigado en nuestro organismo. Esto lo sabemos.

Pero, igualmente, existen diferencias genéticas entre nosotros, y,simultáneamente, la evolución ejerce fuerzas poderosas que las personastienen que combatir para prevenir ganar de peso, o para lograr perderlouna vez que lo han ganado.

Un mejor entendimiento de los mecanismos que median lasinteracciones entre los genes y el entorno es necesario para explicarcómo se gana de peso hasta llegar a los niveles de obesidad que hoypresenciamos.

Siempre teniendo en cuanta los factores epigenéticos imponderables.

Con casi un 33% de la población norteamericana siendo obesa, y conun incremento de un 10% en la última década, las autoridades de saludpública de ese país están alarmadas. Ya que la obesidad conlleva unriesgo mayor para las enfermedades cardíacas, la hipertensión y ladiabetes.

Aún más inquietante es el incremento de la incidencia de diabetestipo 2 en los niños, que las autoridades de la salud pública asocian ala obesidad epidémica que ya afecta a los jóvenes.

La obesidad se define, para los fines de salud, usando la medidaprovista por el IMC, instrumento que es incapaz de suministrarnos unadeterminación precisa y estable de su diagnóstico.

De acuerdo a este instrumento la diagnosis se establece cuando unapersona excede un umbral que se resume de esta manera: Sobrepeso si elIMC es mayor de 25, y obeso si éste excede 30.

¿Causas?

Los científicos no están totalmente de acuerdo en qué causa laobesidad --- dicen ellos --- aunque la evidencia para quienes piensanun poco parece resultar asombrosamente clara?

Es cierto, que algunas personas parecen ser más resistentes a ganarde peso que otras. Lo que no entendemos claramente son las razones paraeste fenómeno.

Muchos factores se han propuesto como contribuyentes a la epidemiade la obesidad: Un cambio en los hábitos de comer de los americanos, elconsumo exagerado de fast food y de las bebidas azucaradas, disminuciónen la actividad física, e incremento en la inactividad total.


Pero, aún, con los cambios del entorno, siempre puede hacerse estapregunta: ¿Cómo puede evitarse la gordura con la disponibilidad, de quehoy todos "disfrutan" de caloría ilimitadas?

Para muchos, la respuesta reside en la interacción del entorno con los procesos biológicos que involucran los genes.

Veamos

En el 1995, Friedman y sus colaboradores, descubrieron la hormonaleptina, que se produce en los tejidos grasos y que señala al cerebrocuando se debe dejar de comer.

Mientras la cantidad de grasa del cuerpo aumenta, más leptina es producida, la que actúa para controlar el consumo de comida.

Mientras que cuando la cantidad de grasa decrece, menos leptina esproducida, lo que estimula el consumo de comida y reduce el gastoenergético.

Así se engorda?

Friedman y sus colegas han demostrado que mutaciones genéticas queresultan en una reducción total o parcial de leptina se asocian con laobesidad en algunos seres humanos.

Además de la leptina, Friedman y otros científicos han logradoidentificar un número de genes y hormonas que juegan un rol en elcontrol del apetito y del peso.

Esas hormonas coordinan la premura inconsciente de comer, unapulsión biológica básica que es muy difícil de resistir con el merodeseo consciente de comer menos.

Aquéllas personas quienes dudan el poder de las pulsiones básicaspueden tratar de aguantar la respiración indefinidamente y verán cómono pueden lograrlo.


¿Gusta?

El hambre es tan poderosa como la necesidad de respirar, o de beber, cuando se tiene sed.

¿Quién puede resistir la urgencia de tomar un trago de agua cuandolos labios están resecos? Esto es lo que siente el obeso cuando haperdido una cantidad significativa de peso.

El poder de este instinto se demuestra por el hecho de que, noimporta la motivación de quien la tenga, el dietar es, generalmente depoco valor para obtener pérdidas de peso --- de importancia alguna ---a largo plazo.

¿Pero qué papel juega el entorno en todo esto?

De acuerdo a los expertos, los genes que componen nuestros sistemasbiológicos --- que están a cargo de la regulación del peso --- estánsupuestos a variar dependiendo en los factores del entorno, debido auna intensa presión evolutiva.

En otras palabras --- como tantas veces hemos dicho --- la genteque viviera cuando la comida estaba disponible esporádicamente --- comofuera el caso con los cazadores recolectores en el pleistoceno --- sebeneficiarían por la posesión de genes que les predispusieran a ganarde peso, ya que esos genes, aumentarían la acumulación de depósitos deenergía en reserva, proporcionando una ventaja de supervivencia entiempos de escasez.

Pero, para quienes vivieran en áreas donde el riesgo de lainanición era minúscula, debido a la agricultura, la domesticación deanimales y la habilidad de almacenar comida --- los mismos genes queprotegieran las poblaciones de entonces --- puede que hayan expuesto alos obesos a consecuencias enormes de la salud, como son lasenfermedades cardíacas y la diabetes.

Los humanos modernos, acarrean la herencia genética procedente de ambos entornos.

Parece ser que, en tiempos modernos, la obesidad y la resistenciaala leptina parecen constituir un residuo genético que fueran másadaptivos en previas circunstancias.

Puede ser que, el obeso transporta el gen de loscazadores-recolectores, y que las personas delgadas acarrean los "genesmodernos".

Las personas delgadas arrastran genes que los protegen contra lasconsecuencias de la obesidad, mientras que las obesas transportan genesque representan atavismos de tiempos pasados, cuando la privaciónnutricional era la regla.

Estado de privación, en el cual ya no existimos.

Juntos, nuestros genes y nuestro entorno representan una enormebarrera contra la habilidad para perder de peso, sin que la voluntad oel deseo importen.

En resumen:
La obesidad no es un fallo personal, ya que en su esfuerzo paraperder de peso, la persona obesa, está librando una batalla muy difícilde ganar.

Una batalla en contra de la biología: Una batalla que solamente los muy intrépidos logran ganar.            
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