La gran fuga de los nazis de Island Farm



La gran fuga de los nazis de Island Farm



 


El 10 de marzo de 1945, unos 70 presos, fundamentalmente nazis de alto rango, lograron escapar de la Island Farm, en Bridgend, Gales del Sur, a través de un túnel de unos 22 metros de largo que logró superar el perímetro vallado del campamento. Se trató del mayor intento de fuga de prisioneros de guerra alemanes en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.


 



La excavación del túnel no fue fácil debido a la pesada arcilla del suelo sobre el que fue construido el campamento. Los prisioneros utilizaron latas de carne, cuchillos y otros artilugios para excavar el túnel. La tierra era transportada fuera en bolsas o, incluso, en los bolsillos de los prisioneros. Para sostener el techo, los presos sustrajeron bancos de roble de la cantina y las patas de las camas. La ventilación se logró mediante una tubería hecha de latas de leche condensada y un ventilador. Incluso se logró que el túnel tuviese luz. Los prisioneros trabajaban sin descanso. El ruido que realizaban excavando era ocultado con las voces de los presos cantando. Al parecer, los alemanes solían entonar canciones que, con frecuencia, estaban cargadas de odio y desafío.



 


En la imagen se marca la trayectoria y la salida del túnel

La entrada al túnel se situaba debajo de la cama de un preso

La eliminación de la arcilla del túnel era un problema. Gran parte de ella se dispersó en diferentes lugares del campamento y en los jardines que cultivaban los prisioneros. Pero era de un color diferente a la parte superior del suelo por lo que era necesario disimularla lo mejor posible.



 


Botas de un prisionero encontradas en la arcilla del túnel

Al final de las hileras de camas, en una de las cabañas donde dormían los presos, existía una zona de almacenamiento. La entrada a este lugar se tapió con ladrillos dejando un pequeño orificio en la parte superior. Se decidió que una manera eficaz de eliminar gran parte de la arcilla extraída era hacer bolas muy comprimidas y hacerlas pasar por el orificio de la falsa pared para que fuesen acumulándose en esa habitación oculta. Los guardias del campamento, al parecer, nunca sospecharon nada, y caminaron a diario cerca de la pared.



 


Bolas de arcilla del túnel que se ocultaban en el trastero

Entre los prisioneros alemanes que permanecían recluidos en la Island Farm existían altos jefes militares (generales, almirantes o mariscales de campo), algunos de ellos asesores personales de Hitler.



 


Soportes usados para excavar.

Uno de los más importantes era el Mariscal de Campo Gerd von Rundstedt, comandante en jefe de los ejércitos alemanes en la campaña contra Francia en 1940. Debido a su rango militar, von Rundstedt recibía ciertos privilegios en el campamento, por ejemplo, tenía su propia suite privada, que consistía en una sala de estar y un dormitorio.
 





Gerd von Rundstedt

 




Gerd von Rundstedt en Island Farm

Los reclusos realizaron diversas actividades para mantenerse entretenidos: jardinería, deportes... A algunos les gustaba hacer dibujos en las paredes con tiza o pintura. Escribían nombres o mensajes o realizaban dibujos de temas diversos: castillos, paisajes, mapas o atractivas chicas.
 





Prisioneros trabajando en el jardín

Los prisioneros que proyectaron la fuga se dividieron en grupos para llevarla a cabo. Cada uno de los grupos estaba equipado con un mapa, una brújula y alimentos. También se consiguió documentos de identidad falsos, que realizaron en el campamento, para los fugitivos.






Los dibujos de Island Farm

Todos estos preparativos requirieron una asombrosa organización, pero aún no se sabe qué persona dirigió la operación. Por motivos de seguridad, la identidad de cada fugitivo era conocida sólo por un pequeño grupo.


 



Este anonimato protegía a los reclusos de ser traicionados y de que se descubriese cuál era la magnitud de la fuga.



 


Los prisioneros también habían estudiado la zona por la que tendrían que desplazarse, hicieron mapas y localizaron las líneas ferroviarias y las carreteras principales.


 



A pesar de toda su organización y del éxito de la fuga, todos los fugados fueron capturados o, al menos, eso se afirmó oficialmente. Algunos fueron detenidos a poca distancia del campamento. Sin embargo, otros lograron llegar a lugares distantes, como Birmingham o el puerto de Southampton. Un grupo de reclusos consiguió robar el coche del médico local y logró alejarse 120 millas de Bridgend.

En la época, esta fuga se consideró un gran escándalo. Los medios de comunicación culparon a los guardias de la prisión, aduciendo que tenían pleno conocimiento de que iba a realizarse una fuga porque habían interceptado una nota que lo indicaba y que, sin embargo, no hicieron nada por evitarla.



 


Imágenes del túnel tomadas cuando se abrió en 2003

Peter Phillips, autor de El Gran Escape alemán, sostenía que, aunque oficialmente esta cifra no se reconoció, 84 presos consiguieron huir de Island Farm y que sólo 67 fueron capturados. Tres prisioneros fueron vistos en Kent, pero, según sostiene Phillips, nunca llegaron a ser detenidos.

En 2003, con ayuda de un radar, se localizó el túnel y se volvió a abrir. Se encontró en un estado de conservación casi perfecto, las vigas de madera que lo sujetaban seguían en su lugar, aunque habían transcurrido 58 años desde que se produjo la fuga.





Fuentes:

http://www.ovejaselectricas.es/2008/05/la-gran-fuga-de-los-nazis-de-island.html?utm_source=BP_recent
http://www.bracklaordnance.co.uk/island%20farm%20camp%20198.htm
La gran fuga de los nazis de Island Farm
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3 Comentarios La gran fuga de los nazis de Island Farm
Impresionante, llama la atencion el buen trata hacia los nazis
BUEN POST AMIGO..te invito a vicitar y ser parte de esta comunidad:
http://www.identi.li/index.php?action=comunidades;sa=comunidad;id=215
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