El silencioso sufrimiento de los peces

  • Categoría: Mascotas
  • Publicado hace más de 7 años


Imagínate agarrar una manzana de unárbol, y de repente tener tu mano enganchada a un anzuelo, que tearrastra y te lleva hasta una atmósfera en la cual no puedes respirar.Esto es lo que los peces, los cuales han desarrollado receptores dedolor, experimentan cuando son pescados en nombre del deporte.

El sentido de dolor del pez.

Mientras que los peces no siempre pueden mostrar dolor ysufrimiento, de una forma que las personas lo podamos ver, el sentidocomún, así como estudios biológicos, nos dicen que los peces puedensentir dolor como cualquier otro animal.

Una vez fuera del agua, los peces, son golpeados, decapitados,mutilados o se les deja morir lentamente por asfixia. Esto les produceun gran sufrimiento.


La pesca también daña a otros animales.

Numerosos pájaros y otros animales sufren de heridas causadas porla ingestión de anzuelos, plomos y demás utensilios de pesca. Otrasveces los animales se enredan en los restos de hilo de nailon que seutiliza para la pesca. La mayor parte de estos animales muere a causade las lesiones. Los restos y basuras que se producen en un día depesca también afectan al resto de fauna acuática.


Los peces, uno de los animales más facinantes.

Aunque ellos puedan parecer muy diferentes a nosotros, en realidad los peces son unos animales muy comunicativos y sensibles.

Jacques Cousteau, llamó una vez a océanos "el mundo silencioso" y,durante años, muchos científicos estuvieron de acuerdo. Pero cuando uninvestigadordel Laboratorio Marítimo Biológico en Woods Hole, Masa.,fue a bucear con botellas de oxígeno con un micrófono integrado, fuesorprendido por el sonido quelos peces podían llegar a realizar.

Por ejemplo: los "groupers", emiten un sonido parecido a un ladridocuando estos manchan a su depredador. Los "cichlids" emiten a gruñidosde acoplamiento. Los otros, como el pescado "eléctrico" de África ySudamérica, se comunican por transmitiendo señales eléctricas.

Los peces, tienen unas células sensoriales sobre sus espaldas, queregistran vibraciones y campos eléctricos. También tienen papilasgustativas en sus gargantas, así como en sus labios y narices. Ellosusan mucho sus bocas, como nosotros utilizamoslas manos.

Con la boca recogen el alimento, construyen sus propios nidos ocuevas, incluso sirve de lugar para proteger a las crías (cuando elpeligro está cerca, algunos peces abren sus bocas para permitir a susbebés ocultarse dentro). De hecho, la boca de los peces, es tansensible a los estímulos, que cualquier dolor que ellos experimentan esmuy agudo.



Los peces: Sensibilidad más allá de la comprensión del captor
Joan Dunayer


Artículo original publicado en The Animals? Agenda, Julio/Agosto 1991, pp. 12-13, 15-18
Copyright 2001 Joan Dunayer
Blackie, una carpa dorada moor severamente deformado, a duras penaspodía nadar. Big Red, una carpa dorada oranda más grande, sintió laimpotencia de Blackie. Tan pronto como Blackie fue introducido en eltanque de Big Red, éste comenzó a cuidarle. ?Big Red observaconstantemente a su nuevo y enfermo compañero, levantándole suavementeen su ancha espalda y nadando con él alrededor del tanque? informaba unperiódico sudafricano en 1985. Siempre que la comida era esparcidasobre ellos, Big Red llevaba a Blackie a la superficie del agua paraque los dos pudieran comer. El dueño de la pecera dijo que durante unaño Big Red había estado mostrando esa ?compasión?. La mayoría de loshumanos muestran mucha menos compasión por los peces. Trágica eirónicamente, fallamos en reconocer una sensibilidad en los peces quesobrepasa la nuestra de muchas maneras distintas.

El mundo perceptivo del pez

La sensibilidad del pez a la luz es superior a la nuestra. Muchospeces de las grandes profundidades marinas pueden ver en mayoroscuridad que un gato. Las especies del fondo marino tienen una visióndual. Cuando la oscuridad se acerca, los conos sensibles al color delojo se extienden mientras que los bastones sensibles a la oscuridad, sealejan en lo profundo de la retina; en el crepúsculo el proceso seinvierte. Durante la transición, una habilidad para percibir la luzultravioleta ayuda a muchos peces; esta luz es suficiente paralocalizar la silueta de los insectos en la superficie del agua. Cuandoun pez está adaptado a la noche, un repentino resplandor (como porejemplo de un flash) asusta y desorienta al pez, el cual puede huir,quedarse inmobilizado o hundirse. La luz puede también destruir célulasfotorreceptoras. En la mayoría de los peces, las papilas gustativassalpican sus labios y morros así como sus bocas y gargantas. Muchos delos que se alimentan en los fondos también tienen sensores gustativosjusto encima de las extensiones finales de la pelvis o pelos gustativosen la barbilla que actúan como lenguas externas. Cubiertos con cientosde miles de sensores gustativos, el pez gato puede degustar alimentos acierta distancia. ¿Cómo es la sensibilidad de los peces a los olores?El salmón puede emigrar miles de millas y, años más tarde, reconocer elolor de su arroyo. Las anguilas americanas pueden detectar alcohol enuna solución de una fuerza comparable a uno entre mil millones con unagota en 87.000 litros de agua (como el largo de una piscina denatación). A través del olor solamente, algunos peces pueden conocer laespecie de otro pez, su género, receptividad sexual, o identidadindividual. Los peces reaccionan fuertemente al contacto táctil. En losnoviazgos, suelen rozarse suavemente uno contra otro. Las grabacionesdel laboratorio marino Narragansett han revelado que los petirrojos demar ronronean cuando son acariciados. El fotógrafo subacuático RicardoMandojana se ganó la amistad de un pez judío inicialmente cautelosotras rozar ligeramente la frente del pez. Meses más tarde, el pez,aparentemente deseoso de ser acariciado, se acercó a los alrededoresdel buceador. Con cientos de sensores eléctricos en su piel, los pecesde muchas especies detectan la forma de los campos eléctricos que ellosgeneran. Un objeto menos conductivo que el agua, como por ejemplo unaroca, lanza una sombra sobre el campo; un objeto más conductivo, comouna presa, crea un punto brillante. La imagen eléctrica del pez incluyela localización del objeto, forma, rapidez, y dirección del movimiento.El pez eléctrico también ?lee? otras descargas, la cuales varíandependiendo de la edad del emisor, la especie, identidad individual eintenciones (por ejemplo, cortejos o desafíos). Un pez macho asegura sudominio con una rápida sucesión de descargas; su rival potencial cede aellos guardando ?silencio?. Con señal eléctrica o sin ella, muchospeces sienten la electricidad generada por todos los seres vivos y, deeste modo, detectan presas escondidas en gravilla o en arena. Algunostiburones, según ha indicado el neurocientífico Theodore Bullock,pueden percibir una descarga eléctrica de fuerza y distanciaequivalentes a una luz de flash de una batería de 1.5 voltios y a unadistancia de más de 900 millas.

La capacidad de los peces para sufrir

En concordancia con sus otras sensibilidades, los peces sienten,sin ningún género de dudas, estrés y dolor. Perseguidos, confinados oamenazados de otros modos, reaccionan como lo hacen los humanos alestrés: con aumento del ritmo cardíaco, respiratorio y de liberaciónhormonal de adrenalina. Sujetos a condiciones adversas prolongadastales como la masificación o contaminación, sufren deficienciasinmunológicas y daños en sus órganos internos. Tanto bioquímica comoestructuralmente, el sistema nervioso central de los peces se pareceenormemente al nuestro. En los vertebrados, las terminaciones libres delos nervios registran dolor; los peces poseen estas terminacionesnerviosas en abundancia. Los peces también producen encefalinas yendorfinas, sustancias de tipo opiáceo que se sabe que combaten eldolor en humanos. Cuando están heridos, los peces se retuercen, jadeany muestran otros síntomas de dolor. Los peces sienten, definitivamente,miedo, el cual juega un papel importante en la evitación aprendida. Unavez que los pececillos de río han sido atacados por un lucio, osimplemente ven a otros pececillos de río ser atacados, huyeninmediatamente al olfatear al lucio. Habiendo experimentado el ataquede un tiburón, los peces huyen al escuchar el sonido de sus afiladosdientes. Las grandes bocas de las lubinas, según las demostraciones delinvestigador R.O. Anderson, aprenden rápidamente a evitar los anzuelossimplemente viendo otras lubinas que han picado en él. En cientos,quizás miles, de experimentos, los peces han realizado tareas paraevitar las descargas eléctricas. Numerosos experimentadores hanreconocido inducir miedo en peces. Entre sus ?observaciones de laconducta de los peces que fueron sometidos al miedo?, el psiquiatraQuentin Regestein afirmó, "un pez asustado puede arrojarse haciadelante, ponerse con el lomo hacia arriba, dar vueltas alrededor, opuede simplemente mostrar su debilidad cuando la situación se convierteen insoportable.? Los peces lloran por dolor y por miedo. Según elbiólogo marino Michael Fine, la mayoría de los peces que emiten sonidos"vocalizan" cuando son pinchados, asidos o perseguidos. En experimentosde William Tavolga, el pez sapo gruñó cuando recibió una descargaeléctrica. Y aún más, pronto comenzaron a gruñir a la mera vista de unelectrodo.

Peces como "mascotas"

Con o sin la añadida crueldad de la experimentación, mantener apeces cautivos desconsidera sus necesidades básicas. Altamentevulnerables y frágiles, los peces están mal adaptados a una vidaencerrados entre cristales, y aún así, solamente en los Estados Unidos,cientos de millones son aprisionados en acuarios caseros. Los peces sonmás sensibles a la temperatura que cualquier animal de sangre caliente:Un repentino cambio de sólo unos pocos grados puede matar a una carpadorada. Sin embargo, los peces son confinados en pequeños contenedoresdonde la temperatura del agua puede rápidamente fluctuar. Los peces deacuarios no pueden escapar de los dañinos químicos que entran en suagua. El humo del tabaco, los gases de las pinturas, y los sprays deaerosoles son sólo unos pocos de los comunes contaminantes de interiorque pueden dañar a los peces. En una pecera o en un tanque, el amoníacoque los peces excretan ellos mismos puede acumularse hasta nivelestóxicos. Como el amoníaco, una insignificante cantidad de cloro puedecausarles dificultades respiratorias e incluso espasmos nerviosos. Elcloro en el agua corriente puede fácilmente ser fatal para ellos. Lavisión humana y los sonidos bombardean los acuarios de los peces.Simplemente, el encender una luz en una habitación oscura puedeasustarles tanto que se llegan a estrellar contra las paredes de lostanques y llegan, incluso a morir. Las vibraciones de la TV, delestéreo, o los portazos de las puertas pueden también causarlesinquietud y heridas. En ?Tú y tu acuario?, Dick Mills advierte que lospeces están ?probablemente asustados y estresados por los golpeteos enel cristal del acuario?. Según las investigaciones de H.H.Reichenbach-Klinke, los peces, repetidamente expuestos a la músicaalta, desarrollan heridas mortales en el hígado. Mientras que los pecesestán agobiados con todo aquello artificial, los acuarios les roban lonatural. A los peces se les niegan actividades tales como rebuscarcomida en los enormemente variados arrecifes de coral. En cambio, nadany vuelven a nadar en las mismas pulgadas o pies cúbicos, recibiendopasivamente el mismo alimento comercial día tras día. Mills afirma quelos peces del acuario suelen padecer de aburrimiento. Las carpas yotros peces sociales requieren compañeros de su misma especie: de locontrario, comenta Mills, ellos "languidecen". Con la pérdida de uncompañero, los peces muestran síntomas de depresión, tales comoaletargamiento, palidez o caída de aletas. En ?Inteligencia Animal?, elzoólogo George Romanes comenta este incidente: cuando en un acuario elpropietario sacó a uno de los dos peces, el que se quedó dejó de comerhasta que, tres semanas después, su compañero fue devuelto. El daño delos hobbies a los peces se extiende más allá de tener un acuario encasa. Innumerables peces mueren antes de llegar a la tienda demascotas, durante el transporte desde la misma piscifatoría (donde el80% de los peces ?ornamentales? son ahora criados) o desde su mundosalvaje. Solamente la captura hiere y mata a millones de peces, loscuales son incapacitados con anestesia, dinamita, o cianuro antes deser capturados de forma manual o con red. William McLarney, biólogo depeces, ha observado la captura con spray de cianuro: "Una docena depeces rojos brillantes huyeron bruscamente de su refugio de arrecife decoral, jadeando y sacudiéndose. Realizaron una loca huida hacia lasuperficie, 25 pies sobre el coral y se mantuvieron un pie en el aire.Entonces, volvieron a bajar en pequeñas y repentinas bajadas yflotaban, exhaustos, en débiles círculos. Debajo de ellos, una lubinade kilo y medio tosía violentamente, y sus agallas ardieronrepentinamente. Intentaron nadar pero se desplomaron sobre ellos hastaque flotaron tranquilamente como espeluznantes claraboyas." Mientrastanto, los peces demasiado apagados como para interesar a loscompradores ?permanecen tendidos y convulsionándose o siguen aúnaplastados en el fondo?.

Pesca comercial

La pesca comercial continúa diezmando a los peces, asesinandoincontables miles de millones cada año. Generalmente, sus muertes noson ni rápidas ni carentes de dolor. En redes de cerco con jareta, unbarco rodea un banco de peces con una red que se va haciendo cada vezmás estrecha. Una vez que ya han realizado la redada, los peces son,normalmente, vertidos en un líquido salado para que permanezcancongelados. Si todavía no se han asfixiado o no han sido aplastados,los peces mueren de choque térmico. La pesca de cerco con jareta paraatunes ha levantado la indignación pública por atrapar también delfinesque nadan junto con los atunes. Sin embargo, es poca la gente que haprotestado por la muerte de los propios atunes. Seguramente, laslanchas y los explosivos bajo el agua, con sus vibraciones, acarreantanto a los atunes como a los delfines terror y dolor. La presión delas olas provocada por una detonación bajo el agua puede reventar lavejiga de los peces. En la pesca con redes de arrastre, un barco enmovimiento arrastra una enorme red a través del agua. El remolquefuerza a todos los peces que entran en la red hacia el tapered, extremocerrado. Durante un período de una a cuatro horas, las presas sonestrujadas y dan brincos, junto con alguna roca y escombros del océano.?Se suceden caídas y arrastres en la red que ocasionan roces entre lospeces ocasionando que sus puntiagudas escamas se limen.? Autor WilliamWarner informando de una redada, en ?Agua Distante: Destino de lospescadores del Atlántico Norte?. (Distant Water: The Fate of the NorthAtlantic Fisherman.) ?Sus costados, de hecho, fueron arañadosenteramente.? Cuando son izados desde una profundidad sustancial, elpez sufre una descompresión insoportable. Como la presión del agua caeen picado, el volumen de gas en la vejiga natatoria del pez aumenta másrápidamente de lo que el torrente sanguíneo puede absorber.Frecuentemente, la intensa presión interna rompe la vejiga natatoriadel pez, saca los ojos de sus órbitas, y fuerza que el esófago y elestómago salgan por la boca. ?Mucho de los peces tenía enormes fosasdonde deberían estar sus ojos?, observó Warner en un pesquero dearrastre. Como la red fue tirada sobre otra, pudo ver ?gran cantidad deburbujas...emanando de la rotas vejigas natatorias de miles de peces.?Los peces pequeños, tales como las platijas, son normalmente vertidosen hielo troceado; la mayoría se asfixian o son aplastados hasta quemueren por las capas de peces que vendrán a continuación. Los peces másgrandes, tales como el bacalao y el abadejo, se revuelcan en lacubierta. Como testigo William MacLeish ha descrito cómo las presas sonclasificadas: la tripulación apuñala a los peces bruscamente, conbarras cortas y dentadas llamadas recolectoras, ?lanzando el bacaloaquí, el abadejo allí, la rabirrubia allí.? A continuación, lasgargantas y los estómagos de los peces son rajados (no necesariamenteen ese orden). Mientras tanto, los peces que no eran el objetivo de lacaptura (?la basura?), los cuales suponen a veces la mayoría de lacaptura, son lanzados por la borda, a menudo por horquillas. En unatarde cualquiera, los pescadores pueden recorrer unas 40.000 millas conlas redes, principalmente redes flotantes en los altos mares delPacífico, pero también, redes con anclas en aguas costeras, incluyendolas aguas de los Estados Unidos. Con mallas de plástico con flotadoresen superficie y pesos en el fondo, las redes cuelgan como cortinas,generalmente hasta una profundidad de 30 pies. Además de la masacre demás de un millón de mamíferos, tortugas, y aves cada año, estas redesocasionan un sufrimiento enorme en los peces. Incapaces de ver lasredes, los peces nadan hacia ellas. A menos que sean más pequeñas quela medida de la malla, no irán más allá de quedar con sus cabezasatrapadas. Cuando intentan dar la vuelta, las redes los capturan porsus branquias o aletas. Muchos de los peces se asfixian. Otros luchantan desesperadamente contra las afiladas mallas que sangran hastamorir, aunque consigan o no liberarse. Debido a que muchos pescadoresno atienden diariamente a sus redes flotantes, los peces atrapadospueden sobrevivir durante días, muriendo lentamente. El periodistaClive Gammon vió bacalaos tirados por la borda pasados dos días desdela captura. ?Muchos estaban sin ojos, aletas o escamas?; otros habíansido comidos por pulgas de la arena. Los peces capturados son presasdesamparados. (Los depredadores que atraen frecuentemente se quedanenredados también.) Cuando una red flotante es izada, los peces sonsacados con ganchos. Algunos pescadores comerciales aún clavan arponespara capturar peces grandes y valiosos peces tales como atunes,tiburones o peces espada) o los capturan individualmente con anzuelos.Mucho más comúnmente, sin embargo, los grandes peces son capturados conlargos sedales. Con este método (también usado en la captura de pecespequeños), un barco lanza hasta 30 millas de sedal con cientos o milesde anzuelos.

El deporte de la pesca

Unos 40 millones de americanos?16%?abusan de los peces por?deporte?. Muchos pescadores alegan que sus victimas no sufren. Todaslas evidencias indican lo contrario. El investigador John Verheijen ysus colaboradores estudiaron la reacción de las carpas al anzuelo y alsedal. Cuando eran pescadas, las carpas sacudían sus cabezas, ysalivaban como para escupir comida, se revolvían y se volvían azambullir. Una descarga eléctrica en el paladar, inicialmente, provocalas mismas reacciones. Cuando eran capturados con anzuelos y asidosfuertemente durante varios minutos, las carpas expulsaban gas desde suvejiga natatoria; una vez que se les aflojaba el sedal, se hundían.Sometidos a descargas eléctricas fuertes y mantenidas, las carpastambién expulsan gas y se hunden. Chocantemente, reaccionan del mismomodo cuando son confinados en un pequeño espacio, o huelen el olor deun miembro herido de su especie; estas situaciones inflingen un daño nodirecto pero son bien conocidas por causar miedo. Según losexperimentadores concluyeron, los anzuelos y sedales, causan unacombinación de terror y dolor. Cuando un pez enganchado con un anzuelotrata de escapar, el glucógeno de los músculos (depósito de glucosa)disminuye, mientras que el ácido láctico rápidamente se acumula en eltorrente sanguíneo. En unos pocos minutos, un agotador esfuerzo reducea la mitad el depósito de glucógeno de una trucha arcoiris. En elnúmero de Mayo de 1990 de la revista ?Field and Stream? el columnistaBob Stearns reconoció que el ácido láctico puede ?inmovilizar? a un pez?de una forma mucho más rápida y más intensa que los calambres y losdoloridos músculos que nosotros los humanos sufrimos cuando hacemosdemasiado ejercicio?. Cuanto más lucha el pez, más ácido lácticogenera. Y a pesar de ello, los pescadores deportivos disfrutan en teneral pez fuerte ?carrera? de peces. En el número de Julio de 1990 de larevista Field and Stream, Stearns ensalzó a ?una diminuta pescadora?que condujo a un pez espada durante, aproximadamente, cinco horas:?Cadavez que el pez aflojaba la marcha, ella aprovechaba el momento parabombear, presionar, fastidiarle haciendo que desgastara sus propiasreserves, no permitiéndole jamás un descanso?. Antes de ser hauled up,muchos peces mueren exhaustos. Para otros muchos, el peor sufrimientopodría ser sacarles del agua. Normalmente, los peces de mediana y grantalla son introducidos en los barcos siendo punzados con un anzuelo demano. Algunas veces, los peces son despellejados vivos. Normalmente,muchos peces son sujetados cuando aún están vivos durante horas en uncabo o cadena que los mantiene bajo el agua. El cabo es colocadoatravesando a cada pez, normalmente en la boca y en una branquiaabierta. La cadena tiene pinzas como imperdibles gigantes de seguridaden los que los peces son colgados, normalmente a través de susmandíbulas. La mayoría de los peces capturados por "deporte" seasfixian. Incluso fuera del agua, pueden morir lentamente. En octubrede 1980, ?Field and Stream? el escritor Ken Schultz describió a unalubina que estuvo fuera del agua durante una hora: tanto las branquiascomo las aletas del pez enrojecieron y aún jadeaba. La captura y sueltade los peces, como mínimo, inflige terror, dolor, e invalidez temporala los peces. Frecuentemente, se quedan inválidos de forma fatal opermanente. En un artículo de Mayo de 1990 del editor asociado de Fieldand Stream, Jim Bashline, admitió que el pez comúnmente ?lucha tanviolentamente según se quita el anzuelo que los pescadores los lanzanhacia el fondo del bote o hacia un banco de rocas.? Los lanzamientos,las redes, el manejo o cualquier otra clase de asalto quitan ladelicada y transparente piel de los peces. Cubierta de mucosa, estacapa externa proteje contra las infecciones, el flujo del agua, o ladeshidratación de sus tejidos internos- cualquiera de los cuales puedeser mortal. Según han demostrado los experimentos, los peces puedenmorir también por un envenenamiento de ácido láctico varias horasdespués de un sobreesfuerzo, horas durante las cuales pueden estarcompletamente paralizados. El anzuelo siempre causa heridas. Graveslaceraciones en la boca pueden destruir la capacidad del pez paracomer. Muchos peces son soltados después de haber sido capturados conanzuelos clavados en las branquias o en órganos internos, como cuandose tragan el anzuelo y les llega al estómago. La pesca también torturacualquier cebo vivo utilizado. Los pececillos de río y otros pecespequeños son rutinariamente insertados con el anzuelo a través de sulomo, sus labios, o incluso sus ojos. Como las heridas atraen adepredadores en el ?deporte? de la pesca, algunos pescadores mutilanlos cebos cortándoles sus aletas o rompiendo sus dorsos.

"Gestionando" peces por deporte

Para proveer un número estable de capturas, las piscifactorías deEstados Unidos anualmente llenan las aguas donde se pescará con cientosde millones de peces, especialmente salmones y truchas. Ted Williams,quien se describe a sí mismo como ?Un perro viejo para los gestores,? ,ha llamado a las truchas de piscifactoría como ?restos genéticos?. Enseptiembre de 1987, en un artículo de Audubon, escribió: ?Tras años decría endogámica de truchas en piscifactorías, éstas tienden a serdeformes. Las cubiertas de las branquias no se ajustan, sus mandíbulasse curvan, sus colas se atrofian.? Algunas mutaciones perjudiciales sonpromovidas intencionadamente. La División de Recursos Salvajes de Utah,por ejemplo, ha producido masivamente peces albinos muy sensibles a laluz para servir como capturas fáciles. Williams deplora las condicionesen las que las truchas de piscifactorías son criadas: ?sucias,superpobladas, con fosas de cemento que arrancan aletas y escamas?. Lospeces, añade, están mal equipados para vivir salvajemente. Mientras quelas truchas autóctonas huyen ante cualquier movimiento por encima desus cabezas, las truchas de piscifactorías esperan expectantes a seralimentadas (principalmente por pescadores). Siendo él mismo un ávidopescador, Williams ha cortado y abierto en canal a una trucha depiscifactoría para encontrar que el pez, acostumbrado a comer bolitasse había estado alimentado de colillas de cigarrillo. El pescadordeportivo Mark Sosin y el biólogo de peces John Clark han coeditado unlibro para pescadores llamado, Through the Fish?s Eye: An Angler?sGuide to Gamefish Behavior, (A través del ojo del pez: Guía delpescador sobre el comportamiento de los peces) en el que se identificade forma cándidamente el objetivo en la gestión de pesca: ?proporcionarlo mejor al pescador deportivo.? Para introducir pequeñas poblacioneslocales de peces pequeños y aumentar la transparencia del agua (unagran ventaja para los pescadores), los gestores suelen drenarparcialmente los lagos o estanques, dejando que sufran las especies queno son aptas para la pesca a través de la reducción de la comida, de lacubierta protectora y el espacio en la cual evitan a los depredadores.?Cuando un lago o estanque está demesuradamente poblado con especiesindeseables?, Sosin y Clark afirman al unísono ?La mejor solución puedeser aniquilar a todos los peces y comenzar de nuevo. Esto normalmentese hace en cualquier lago drenándolo hasta dejarlo seco o porenvenenamiento de los peces?Después de haber matado a todos los peces,la cuenca fluvial es rellenada con peces de acuerdo a la mezcla deseadade predador y especies presa.? Deseado, esto es, por pescadores y porlos ?gestores de la vida salvaje? los cuales obtienen gran parte de susalario de las licencias de pesca. La mayoría de los humanos sientenpoca empatía por los peces. Viendo a los peces reunidos en masa, oviéndoles como uniformes a través de su especie, la gente fácilmenteles desconsidera como individuos. Como el pez habita en un mundoacuático, se comunica a través de medios ocultos a nuestraspercepciones, y como tienen una apariencia física tan diferente a lanuestra, muchos humanos no reconocen su sensibilidad. El resultado esel abuso masivo, y socialmente aprobado. Cuanto más gente se vuelvaconsciente de la sensibilidad de los peces, los peces comenzarán arecibir la compasión y respeto que se merecen. En lo que a sentir serefiere, tenemos mucho que aprender de Big Red.



La pesca mata a millones de individuos cada año. Es prácticamenteimposible dar datos específicos sobre las muertes que ocasiona dichapráctica, ya que a los peces se les cuenta por toneladas y no porindividuos. Cada pez es un individuo con una personalidad diferente yque quiere disfrutar su vida en libertad y sin sufrimiento.



¿Seres sintientes?



A pesar de las diferencias iniciales que podemos observar entre lospeces y los demás animales, (lo que lleva a que muchos piensen que losprimeros no son capaces de sentir), lo cierto es que existe una grancantidad de información científica que acredita que los peces sonanatómica, biológica y fisiológicamente tan capaces de experimentarsufrimiento y disfrute como lo pájaros, los reptiles o los mamíferos.Los peces tienen sistemas nerviosos que hacen que experimenten dolor ydisfrute y respondan ante una fuente de dolor. Además, al igual queotros animales, tienen neurotransmisores tales como las endorfinas -unarespuesta de nuestro cuerpo ante el sufrimiento, y cuya única razón deser es el alivio del mismo -, que demuestran claramente que los pecesson individuos con intereses. A pesar de ello, millones de ellos muereninjustamente víctimas de la pesca industrial, comercial o la deportiva



La pesca comercial



La pesca comercial mata a millones de animales cada año, de hechoprobablemente sea la forma de explotación animal que más individuosasesina. La pesca comercial hoy en día se realiza desde grandes buquescapaces de localizar bancos de peces a kilómetros de distancia, ydebido a ella los animales sufren una muerte muy dolorosa por laasfixia que les produce salir de su entorno marino en grandes redes quelos arrastran hacia la superficie. La pesca comercial no perjudicaúnicamente a los peces, sus redes también atrapan a miles de otrosanimales marinos tales como otros peces, ballenas, tiburones, tortugasmarinas etc. que son devueltos al mar muertos o tan terriblementedañados que su futura supervivencia se hace prácticamente imposible.



Piscifactorías



Podemos encontrar piscifactorías en tierra (en grandes tanques deagua), o en el océano, pero independientemente de ello los peces que seencuentran en ellas sufren enormemente debido al encierro al que se vensometidos al no poder moverse libremente. Muchas veces y debido a ladevastación que produce en los océanos la pesca comercial, (se estimaque el 90 por ciento de las grandes poblaciones de peces han sidoexterminadas en los últimos 50 años), se plantea como "solución" lacría y la explotación de estos individuos en piscifactorías ignorandoque quienes nacen y mueren en las mismas son individuos con interesespropios. No debemos olvidar que esta preocupación por la "devastación"de nuestros océanos, es realmente una preocupación por el agotamientode los "recursos" de los mismos - se quiere disponer de peces a los quecomer para siempre -, quienes abogan por la cría de los peces enpiscifactorías consideran a los peces comida. Matar a otros para comeres injusto independientemente de donde se haga.



La pesca deportiva



Muchas veces se tiene una visión "idílica" de esta clase de pesca,ya que se relaciona con determinadas formas de vida rurales ytranquilas. Pero lo cierto es que la pesca deportiva - al igual que lasdemás - tiene poco de idílica para los peces que son víctimas de ella.Los peces atrapados de esta forma mueren asfixiados al salir del aguatras haber sufrido una grave mutilación debido al anzuelo en una de laspartes más sensibles de su cuerpo. Devolverlos al agua tras haberles"pescado" también es condenarles, ya que al igual que ocurría con lapesca comercial mueren debido a las consecuencias de las heridasproducidas. Es posible disfrutar plenamente de la naturaleza sinperjudicar a nadie, dando un paseo, sacando fotografías, etc. Respetara todos los seres capaces de sentir, incluye respetar a los peces. Lasllamadas dietas vegetarianas donde se incluyen peces condenan a milesde individuos a una muerte segura. Es posible disfrutar de nuestra vidasin dañar a otras/os y permitiéndoles que disfruten de la suya.

El silencioso sufrimiento de los peces
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1 Comentarios El silencioso sufrimiento de los peces
para mi muy muy buen post  lastima que no te pueda dejar puntos..
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