La pesadilla del gigante irlandés




La pesadilla del gigante irlandés



El gigante irlandés no era un monstruo, era una persona, Charles Byrne. Vivió en el siglo XVIII y padecía acromegalia, una enfermedad causada por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento. Por aquel entonces nadie sabía porqué era tan inmensamente alto. Se ganó la vida exhibiéndose como una rareza. Pero su deseo al morir era precisamente el contrario. No quería estar expuesto y pidió que hundieran su cuerpo en el mar. Sin embargo, sus restos están bajo la mirada de curiosos desde hace casi 200 años, actualmente en el Museo Hunteriano del Real Colegio de Cirujanos. Científicos, museólogos y pacientes han debatido sobre el asunto y han concluido que es el momento de cumplir el último deseo de Byrne.



 



Vitrina en la que se expone el esqueleto del gigante (Foto: BMJ)

Byrne nació en el condado de Londonderry en 1761. Desde niño él y su familia tuvieron claro que sufría algún desorden del crecimiento. No hay datos sobre la velocidad a la que creció el chaval, pero alcanzó los 2,30 metros. De adolescente se ganaba la vida exhibiéndose como una curiosidad en su tierra natal. Era dinero fácil así que se trasladó a Londres en 1780 para explotar más su condición. Allí ganó mucho dinero y conoció a gente muy diversa de distintas clases sociales.
Pero las alegrías duraron poco y le esperaba un macabro final. A medida que su enfermedad empeoraba se empezó a refugiar en el alcohol para paliar los dolores de cabeza y de las articulaciones, además de los emocionales. En 1783 borracho en una taberna perdió su fortuna. Le robaron 700 libras. Murió un mes más tarde a la tempranísima edad de 22 años.
Byrne temía que al morir John Hunter, eminente cirujano y anatomista de la época, se quedara con su cadáver para realizar sus investigaciones. De hecho, el mismo Hunter se lo hizo saber. Pero Byrne no quería estar expuesto en la galería del científico junto a un montón de cuerpos de criminales. Por eso pidió a sus amigos que al morir, pusieran su cuerpo en un ataúd de plomo y lo lanzaran al mar.
Sin embargo, como si de una pesadilla se tratara, su miedo se hizo realidad. Hunter sobornó a uno de sus amigos, que interceptó el ataúd que iba camino del Canal de la Mancha para su funeral, cogió el cadáver y lo sustituyó por piedras.
 





Retrato del cirujano John Hunter con el esqueleto de Byrne colgado detrás.

Gracias al esqueleto de Byrne la ciencia ha dado pasos (también) de gigante hacia la comprensión de la enfermedad. En 1909 el cirujano estadounidense Harvey Cushing observó que el cráneo de Byrne tenía una fosa enorme para alojar la glándula pituitaria, lo que indica que esta era anormalmente grande. Se confirmó así una característica de la enfermedad: la presencia de un tumor en la glándula. Y el año pasado la endocrinóloga Marta Korbonits del Instituto de Investigación William Harvey usó el ADN extraído de dos muelas de Byrne para buscar una mutación que le sirviera de marcador con el que identificar a las personas susceptibles de padecer la enfermedad. De esta forma podrían recibir una atención temprana. Lo encontró y además de ello pudo establecer un vínculo genético entre Byrne y varias personas de un área concreta del norte de Irlanda. Esto ayuda a explicar la gran cantidad de leyendas sobre gigantes que se desarrollan en Irlanda.
 





Charles Byrne, los también gigantes gemelos Knipe y gente de tamaño normal







Fuente:
http://quoblog.blogs.quo.es/category/coctel-ciencias/

La pesadilla del gigante irlandés
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2 Comentarios La pesadilla del gigante irlandés
aca me dice que te estas robando imagenes de no se donde en España , cambia las imagenes
CAMBIA LAS IMAGENES PORQUE EL POST ESTA INTERESANTE
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