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El sexo y la comida

  • Categoría: Reciclaje
  • Publicado hace más de 5 años
El sexo y la comida, de la mano mucho mejor.
Mientras las blogueras de esta bitácora se recuperan de su experiencia romana y dejan de deprimirse y de beber lambrusco, yo hablo de lo que me apetece y subo este texto de un chico muy joven y listo que se llama Publio Ovidio Nasón, Poeta (43 a.C.-17 d.C.). Y añado fotos que seguro que os van a gustar. Son? apetitosas.
El sexo y la comida han mantenido una estrecha relación que, podríamos definir como carnal. Son dos apetitos, dos instintos estimulantes y en una atmósfera adecuada la comida es una formas de seducción.
Existen muchas hierbas, plantas, frutas y animales, especialmente los mariscos, que son famosos por sus efectos afrodisíacos, debido a que poseen una carga especial de cierto tipo de hormonas y de elementos capaces de estimular el apetito sexual.
La creatividad y el ingenio, es la clave para que los afrodisíacos surtan el efecto deseado, y el ambiente puede complementarse con detalles como música especial, velas, luz adecuada, flores, etc.
?Elegí finas copas de cristal, puse a enfriar el vino, dispuse la mesa con mantel de hilo, flores y velas, dejé que flotaran aromas de canela, preparé la cena, me bañé y perfumé con esmero, me vestí con finas medias y zapatos de tacón alto, un corset y tanga en tonos azulados y esperé que llegara, mientras recordaba un poema que Ovidio escribió para los amantes:? ?Os digo que no se debe apresurar la culminación del amor, sino llegar a ella con suavidad, con demora en el camino.
Aquellas partes de la mujer que gustan ser acariciadas, acariciadlas una vez alcanzadas, aunque el pudor proteste.
Veréis cómo ilumina sus ojos un brillo tembloroso, como la luz del sol refleja en aguas agitadas, luego su voz se alzará quejumbrosa y con murmullo amante, con palabras juguetonas y suave arrullo de suspiros.
Pero jamás debéis, navegando a toda vela, anticiparos a vuestra consorte, ni permitir que ella os gane la carrera.
Juntos llegad a la meta; se alcanza la cumbre del arrobamiento cuando los cuerpos se reúnen en el desmayo del éxtasis.
El sexo y la comida
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