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Grandes Biografías: Ludwig Van Beethoven


Compositor alemán nacido en Bonn el 17 de diciembre de 1770 y muerto en Viena el 26 de marzo de 1827.

Vida

Recibió las primeras nociones de piano de su padre, músico al servicio del Elector de Colonia en Bonn, que aspiraba a convertirlo en un nuevo Mozart. Pronto se encomendó su formación a algunos amigos de la familia, entre los que se encontraba Christian Gottlob Neefe, organista de la corte, quien le enseñó a fondo el piano y la teoría musical. Gracias a su maestro, entabló relaciones con la elite cultural de Bonn.

Su primera gira de conciertos la realizó en 1781 a la ciudad holandesa de Rotterdam. En 1784 se convirtió en miembro permanente de la Capilla del príncipe elector Maximiliam Franz, protector de jóvenes talentos. En 1787 tuvo lugar su primer viaje de estudios a Viena, que hubo de interrumpir debido al fallecimiento de su madre. La producción realizada en Bonn incluye numerosos lieder y obras para piano, entre las que destacan las tres sonatas dedicadas al príncipe elector, tres cuartetos y un Concierto en mi bemol mayor del que sólo se conserva la parte solista, además de un fragmento de Concierto para violín en do mayor, un Trío para flauta y bajón, un Octeto para viento en mi bemol mayor, la música para un ballet caballeresco y dos cantatas imperiales.

En 1792 decidió establecerse en Viena, ciudad de gran ambiente musical y donde los nobles mantenían orquestas propias, conjuntos de viento y cuartetos de cuerda. Allí se dio rápidamente a conocer por su magistral ejecución del piano y sus composiciones. Hasta 1794 el Elector de Bonn le ayudó económicamente y más adelante encontró otros mecenas en la aristocracia vienesa, en cuyas casas y palacios solía dar recitales.

Amplió sus conocimientos con J. Haydn, Schenk, Albrechtsberger y Salieri. En 1795, año que se presentó por primera vez ante el público vienés, se editaron sus tres Tríos con piano Op.1, primera de sus obras a la que él dio valor, así como sus tres sonatas para piano Op. 2. Al año siguiente realizó distintas giras por Nuremberg, Praga, Dresde y Berlín. En 1800 estrenó su Primera Sinfonía y terminó de componer los Seis Cuartetos para cuerda op. 18, que le convirtieron en un maestro del género.

En 1802 le sobrevinieron ciertos problemas de audición que, en opinión de los médicos que le trataban, irían en aumento. Esa mala noticia le hizo redactar el llamado Testamento de Heiliegenstadt, dirigido a sus hermanos, en el que les comunicaba su enfermedad y legaba sus bienes. Decidió dejar la carrera de virtuoso y se dedicó plenamente a la composición. Entre 1796 y 1814, años que representan un perfeccionamiento cada vez mayor de su obra, se convirtió en uno de los compositores más célebres del momento. En esta época, por encargo del maestro de ballet Salvatore Vigano creó la música para Las Criaturas de Prometeo (1801), finalizó la Segunda Sinfonía (1802) y el oratorio Cristo en el Monte de los Olivos (1803). En la Tercera Sinfonía, la Heroica (1804) ya desarrolló todo su estilo, superando las influencias de Mozart y Haydn.

Años de apogeo

En 1805 se estrenó en el teatro An der Wein, sin apenas éxito, su ópera Fidelio o el Amor conyugal. Como esta obra era tachada de demasiado larga, Beethoven la revisó y la condensó, acentuando la fuerza moral de la historia y las bondades del carácter de la heroína, Leonora. La nueva versión se estrenó un año después pero sólo tuvo dos representaciones. La obra fue olvidada hasta 1814, fecha en que triunfó en todos los teatros europeos. Este último año ya había compuesto la mayor parte de su obra: ocho de las nueve sinfonías, la primera misa, nueve de las once oberturas, el Concierto para violín y todos los conciertos para piano, las diez sonatas para violín, tres de las cinco sonatas para violonchelo, veintisiete de las treinta y dos sonatas para piano y la mayor parte de su música de cámara. Entonces Beethoven estaba en el apogeo de su fama y se le acumulaban los encargos. Entre estos se encontraban las peticiones de 1812 para poner música a dos obras de August Kotzebue, El rey Esteban, primer bienhechor de Hungría y Las ruinas de Atenas, destinadas a la inauguración del teatro de Pest; la cantata El momento glorioso (1813) para la apertura del Congreso de Viena, La nueva buena y Los arcos de Triunfo (1813), dirigidas a los cantos finales de los actos patrióticos de la entrada de los ejércitos aliados en París.

A partir de 1815 la vida del compositor cambió radicalmente. Su sordera fue acentuándose, numerosos amigos murieron o abandonaron Viena y sus obras apenas eran ya interpretadas frente a las óperas de Rossini y la música de cámara de carácter ligero que triunfaban entre los vieneses.

Sin embargo, tras esta crisis inició una etapa en la que compuso importantes obras como la Novena Sinfonía que finalizó en 1824, su segunda Misa, terminada en 1823 y estrenada en San Petersburgo y la obertura para La consagración del hogar (1822) escrita para la inauguración de un nuevo teatro. También entre 1818 y 1822 finalizó la serie de sonatas para piano, entre las que figuran la Op. 106 (Hammerklavier) y la Op. 110, ambas con una escritura muy avanzada para la época. Los últimos años de su vida los dedicó a los cuartetos para cuerda, que representan lo más personal de su obra. A la muerte de Beethoven, acaecida en 1827, su herencia fue vendida en subasta pública si bien al haberse publicado en vida del autor la mayor parte de sus composiciones, su obra apenas se ha perdido.

El compositor alemán llegó a ser un personaje público de la vida cultural vienesa y encarnó la figura del artista libre, que no se plegaba a los gustos de la nobleza. Como se dijo de él, Beethoven escribió "contra su tiempo" y no "para su tiempo".

Obra

Junto a Haydn y Mozart, Beethoven forma el trío de clásicos vieneses al que se debe la consumación de las formas instrumentales clásicas. Fue un renovador de los conceptos de armonía, tonalidad y colorido instrumental y llevó a la perfección el género sinfónico. Entre sus particularidades técnicas se cuenta el haber desechado el clásico ritmo de minuet por el más vigoroso del scherzo, obteniendo así contrastes emotivamente más intensos y aumentando la sonoridad y variedad de texturas en las sinfonías y música de cámara.

En su obra se distinguen tradicionalmente tres períodos: uno inicial o de formación, que finaliza en 1802, llamado también “periodo de Bonn”; un segundo periodo que finaliza en 1812 y que se denomina “periodo vienés” y un tercero y último que se desarrolla entre 1813 y 1827. Algunos musicólogos han mostrado su discrepancia hacia esta división, pues consideran que debería añadirse un cuarto período, resultado de dividir en dos su primera época pero la división en tres etapas se corresponde a la perfección con los puntos de inflexión de la biografía de Beethoven y por ello sigue manteniéndose en la actualidad.

En su primer periodo destacan sus tres sonatas para piano y sus tres cuartetos con piano, muy influidos por las sonatas para violín y piano de Mozart. El músico austriaco, junto a Neefe y Sterkel, representa una de sus principales influencias en su obra de juventud. Dos de sus sonatas para piano, la Patética de 1799 y Claro de Luna de 1801 representan innovaciones notorias en el lenguaje de la sonata pianística.

Otras obras destacables de este período son sus primeras sinfonías, que deben mucho a la orquestación de las sinfonías londinenses de Haydn, así como las cantatas compuestas con motivo del funeral del emperador José II en 1790 y las arias de concierto Prüfung des Küssens, Mit Mädeln sich vertragen y Primo amore.

En su periodo medio Beethoven compuso la mayoría de su producción orquestal. Desarrolló un tono con tintes heroicos que se puede escuchar en su Tercera Sinfonía (llamada “Eroiica” y dedicada a Napoleón Bonaparte), en su Quinta Sinfonía y en Fidelio, obra escénica cuyo argumento sigue la tradición de las óperas de rescate del siglo XIX: una mujer que salva de la muerte a su marido, prisionero de sus enemigos políticos. Asimismo, sus conciertos para piano nº4 y nº 5 fueron escritos en su época vienesa y poseen gran influencia mozartiana en lo que a concepción dramática y relación del solista con la orquesta se refiere.

Su último período es el más complejo, debido en parte a sus altibajos emocionales y a su avanzada sordera. En él destacan siete sonatas para piano, cuya escritura se aleja de la de la sonata clásica (las Op. 106 y Op. 110 incluyen fugas entre sus movimientos) y cuartetos de cuerda que contienen abruptos contrastes y constan de hasta siete movimientos. Su obra más célebre de esta etapa es la Sinfonía nº 9 (Coral), cuyo extenso final con variaciones parte del texto de la Oda a la Alegría de Schiller. También en esta etapa de su vida se interesó por las canciones populares, por lo que escribió su ciclo de canciones An die ferne Geliebte op. 98 e incorporó con frecuencia elementos de las canciones y danzas populares en sus últimos cuartetos.




Redacción: Mercedes Cebrián Coello
Fuente: MCNBiografias.com
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1 Comentarios Grandes Biografías: Ludwig Van Beethoven
Buen post, gracias si quieres música clásica pasa por mis post.  
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