Fanfiction Harry Potter

Hola gente de Identi, ultimamente he tenido algo de tiempo libre y he comenzado a escribir una Fanfiction de Harry Potter, esta ambientado en el día siguiente a la batalla de Hogwarts, este es solo el comienzo, he escrito algo más, pero recién está tomando forma.
Me gustaría que los fan de la saga de Harry Potter lo lean y me den su opinión.


    
El día siguiente
       
      Harry despertó
      solo en su habitación en la torre de Gryffindor, muy tarde al día siguiente. A pesar de haber dormido como hacía mucho tiempo que no podía, sentía que le dolía cada músculo del cuerpo, y al sentarse en la cama para vestirse notó el agotamiento, pero estaba muy hambriento y necesitaba comer algo con urgencia. Antes de bajar a la sala común decidió ponerse la capa de invisibilidad,
no creía estar preparado aún para hablar con alguien, al menos de momento.
      Al llegar a la sala común se encontró a algunos compañeros de casa, sus rostros eran de absoluto desconcierto, quizás estaban en un proceso de comprender los sucesos del día anterior. Todos y cada uno de ellos habían combatido a su lado hacía unas horas y habían visto y vivido cosas horribles, Harry lo comprendía, él estaba pasando por lo mismo.
      Al salir por el retrato de la Dama Gorda, notó que el colegio estaba restaurándose, hasta donde podía ver no habia escombros producto de la batalla. Seguramente habría algún antiguo hechizo que reparara los daños estructurales del colegio entero en esos momentos. Aún se veían cuadros rasgado por el suelo, y partes abolladas de armaduras, pero la estructura del castillo estaba como si no hubiera pasado nada.
      Harry no sabía qué hora era exactamente pero no creía posible comer en el Gran Comedor, así que se dirigió directamente a la cocina del colegio, hacía años que no iba, pero recordaba perfectamente donde estaba.
      En el camino, no vio a tantos alumnos como habría esperado ver, y todos parecían estar  aturdidos todavía, caminando por el colegio con la mirada perdida y sin hablar.
      Al llegar al retrato del frutero que se hallaba debajo del Gran Comedor se quitó la capa de invisibilidad y acarició la pintura, justo en la pera hasta que esta se convirtió en un picaporte.
      Cuando entró, vio las cuatro mesas idénticas a las que había en el Gran Comedor perfectamente alineadas con estas, y aproximadamente una veintena de elfos domésticos, que al verlo corrieron a su lado. Ni Winky ni Kreacher no se hallaban entre ellos, a Kreacher lo había visto por la noche, cuando le subió un emparedado a su dormitorio, estaba un poco magullado pero bien.
      Cuando se acercaron, Harry notó que muchos tenían pequeñas heridas en el rostro y en los brazos, nada que pareciera serio.
      - ¡Harry Potter señor! - chilló el elfo más cercano, quien apenas le llegaba a la cintura. - Le estamos muy agradecidos, señor. ¡Le debemos tanto! ¡Es usted un mago muy valiente, señor! ¿En que le podemos servir, señor?
      Harry notó que el resto de los elfos lo miraban con adoración, expectantes a lo que él pudiera pedirles.
      Eligiendo muy bien las palabras, porque los elfos domésticos son muy extraños y lo que menos quería era ofenderlos,dijo:
      - Hola, quiero agradecerles por la valentía que han exhibido luchando ayer contras los Mortifagos. Han servido al colegio con honor y estamos en deuda con ustedes.
      Los elfos le sonreían con orgullo mientras lo miraban.
      - Sólo hemos hecho nuestro trabajo, señor. Un buen elfo doméstico defiende el hogar de su amo, señor.
      - Entonces han demostrado ser los mejores elfos domésticos de todos - dijo Harry.
      - ¡Usted es un gran mago, señor! -Dijo el mismo elfo doméstico, casi temeroso por demostrar orgullo de sí mismo-. Dobby siempre nos hablaba de usted y de lo bueno que es, señor, Dobby era un elfo extraño, pero en eso tenía razón, señor.
      Dobby... su pérdida aún le dolía a Harry. De pronto se le ocurrió algo.
      - ¿Hay cosas de Dobby aquí? -Le preguntó al elfo doméstico.
      - Si señor, hay cosas de Dobby, señor.
      - ¿Podrían traerlas, por favor? -Preguntó Harry.
      Enseguida dos elfos domésticos desaparecieron por una pequeña puerta al fondo de la cocina, para regresar inmediatamente  con los brazos llenos de cosas.
      Al llegar junto a Harry depositaron todo en el suelo.
      Harry reconoció una sorprendente cantidad de gorros y bufandas tejidos por Hermione cuando estaban en quinto año, también vio el surtido de medias que él le había regalado por ayudarle en el Torneo de los Tres Magos, y el sweater que Ron le había regalado en Navidad de hacía unos años.
      También vio una especie de libro, lo tomó y al abrirlo le sorprendió verse a sí mismo devolviéndole la mirada, era un recorte de El Profeta, el artículo escrito por Rita Skeeter en su cuarto año en Hogwarts. Dobby había estado reuniendo artículos que hablasen de Harry por años. Recorrió las hojas sorprendido de la cantidad que había, pero sobre todo del esmero con el que estaba hecho, perfectamente recortado y alineado, ordenados por fecha por lo que Harry podía notar, era sorprendente y un poco escalofriante.
      Al final del libro había una hoja que le llamó la atención, no era un recorte de diario, sino un dibujo de dos figuras, una mucho más alta que la otra, parecía un dibujo de un niño de no más de cinco años. Debajo de la figura más pequeña decía “Dobby” y al lado de esta “Harry Potter”,  por debajo de los nombre estaba escrito “Amigos para siempre”.
      Harry notó que las lágrimas querían aflorar, pero no podía comenzar a llorar, si comenzaba, no pararía. Había muchas cosas por las que llorar, pero este no era el momento adecuado para hacerlo. Arrancó el dibujo y se lo guardó en la túnica.
      - Muchas gracias -dijo a los elfos. Su voz sonó extraña.
      - ¿El señor desea algo màs? ¿Algo para comer quizás, señor? -Preguntó el elfo doméstico.
      - De hecho, me muero de hambre -admitió Harry.
      A su lado aparecieron dos elfos domésticos llevando una bandeja de plata con suficiente comida como para alimentar a una familia entera. Harry tomó lo que consideró más sencillo de comer mientras buscaba a Ron y Hermione.
      - Les agradezco mucho -dijo a modo de despedida antes de salir de la cocina.
      - Ha sido un placer, señor -dijeron varios elfos domésticos haciendo sendas reverencias a Harry.
    
      En el camino hacia su habitación Harry se cruzó a más alumnos desperdigados por el colegio.
      Ahora que ya no estaba hambriento, le era más sencillo prestar atención a los detalles del estado del colegio. No se había equivocado al creer que Hogwarts se reconstruye solo si sufre daños, era como si el edificio sanara.
      Al llegar a su habitación, buscó el Mapa del Merodeador, era la forma más sencilla de encontrar a sus amigos.
      Apuntando el mapa con su varita dijo:
      - Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
      El mapa comenzó a dibujarse lentamente, revelando la ubicación de todas las personas que había en los terrenos del colegio.
      Lo miró detenidamente durante unos minutos y no pudo hallar a sus amigos, frustrado, bajó el mapa y vió una nota que había en su mesa de luz, seguramente la habría visto antes si no hubiera estado tan cansado.
    
      Harry:
    
      Hemos ido a La Madriguera para poder velar a Fred, quisimos esperarte, pero la señora Weasley necesitaba estar en su casa para estar tranquila y segura de que nada más iba a pasar.
    
      El funeral será dentro de tres días.
    
      Hermione
    
  
      Harry sintió una fuerte punzada en el estómago al recordar la pérdida de la familia Weasley, en cuanto pudiera iría a La Madriguera a presentar sus respetos.
      Pero antes tenía que hablar con la profesora McGonagall.
      Volvió a tomar el mapa y lo miró en busca de la profesora, rápidamente la halló en su despacho, junto a  Kingsley.
      Se dirigió directo al despacho de la profesora bajo su capa para que nadie lo viera, sólo cuando estuvo ante la puerta de la oficina se atreviò hacerse visible.
      Dió un par de golpes en la puerta y de inmediato la voz de la profesora McGonagall dijo:
      - Adelante -al verlo entrar se levantó de la silla en la que estaba y se le acercó-. Potter, ¿cómo te encuentras? -Harry notó preocupación en su voz.
      - Bien, gracias -contestó de forma poco convincente.
      - Me alegrarìa mucho que eso fuera cierto Potter -dijo la profesora-. El señor ministro y yo estamos estableciendo los pasos a seguir de aquí en adelante.
      - Señor Ministro -Harry le tendió la mano a Kingsley, quien se la estrechó de inmediato.
      - Por favor Potter, no es necesario tanto formalismo, nos conocemos desde hace años -le dijo Kingsley tranquilamente.
      Harry asintió con la cabeza a forma de respuesta.
      - Creemos que lo mejor en estos momentos sería hacer una declaración en El Profeta, explicando a la comunidad mágica todo lo sucedido la pasada noche.
      Harry volvió a asentir, le parecía que era una buena idea.
      - Creo que no has entendido bien Potter, queremos que tú des una declaración a El Profeta -aclaró Kingsley.
      - ¿Yo? ¿Pero por qué? -preguntó alarmado Harry.
      - Eres el niño que sobrevivió, el elegido, el ícono de esta lucha y el responsable de la nuestra victoria.
      Al chico no le hacía ninguna gracia, pero sabía que era necesario que fuera él quien diera la declaración, habian muchas cosas que nadie más sabía, y muchas otras cosas que eran necesarias aclarar.
      - ¿Cuando sería la entrevista? -Accedió el joven.
      - Lo antes posible. Es tiempo de que comiencen los festejos, luego de estos años de temor, es lo que la gente necesita.
      - De acuerdo Kingsley, llama a alguien de El Profeta para que venga.
      - Potter, luego de todo lo que ha sucedido, quiero que sepas que has demostrado con creces ser digno Gryffindor, y que es para mi un honor haberte enseñado -le dijo la directora mirándolo a los ojos con orgullo.
      - Gracias profesora - dijo Harry agradecido y comenzando a sonrojarse.
      - Creo que no es necesario decirte Potter, que te has ganado la Orden de Merlín Primera Clase -le dijo el mago a Harry, quien le sonrió.
      La Orden de Merlín, el mayor reconocimiento que puede otorgar el mundo mágico. El muchacho se sorprendió de lo poco que le importaba, las palabras de la profesora eran mucho más significativas para él.
    
    
      Una hora más tarde estaba con un enviado especial de Él Profeta, un fotógrafo que no paraba de fotografiarlo, la directora y el ministro de magia.
      Por su parte, el periodista trató a Harry con mucho profesionalismo y seriedad, haciendo preguntas acertadas, que ayudaban al joven a contar la historia de forma ordenada y coherente, cosa nada sencilla. Al repasar las cosas que había hecho con sus amigos, estaba más que sorprendido de seguir con vida.
      La entrevista llevó cerca de una hora, al finalizar Harry estaba satisfecho del resultado y agradecido de haber terminado.
      Al retirarse los periodistas, Harry no supo decir quién parecía más impresionado, si Kingsley o McGonagall, ambos habían permanecido en silencio mientras el muchacho hablaba, pero era evidente que querían hacerle muchas preguntas sobre su relato. La primera en reponerse de la impresión y hablar fue la bruja, y dijo:
      - Me imagino que ahora te dirigirás a La Madriguera, a presentar tus respetos y dar tu apoyo a los Weasley - fue una afirmación más que una pregunta.
      - Así es. profesora.
      - Dales nuestros pésames por favor. Por el momento nosotros no podemos ir, hay demasiadas cosas de las que ocuparnos por el momento - ambos parecían estar muy cansados.
      Harry asintió y se retiró del despacho, dejando a ambos magos para que siguieran organizando la restauración del orden en el mundo mágico.
      Ya bajo la capa de invisibilidad, Harry se dirigió directamente hacia la salida del colegio, no dejaba nada que necesitase, tenía su mapa y la capa que había heredado de su padre.
      Al momento de atravesar los portones custodiados por los cerdos alados, se volteo para dar una última mirada al colegio donde había aprendido tanto. Se veía igual que en su primer año en el colegio, pero nunca sería la misma.
      Con un giro rápido se desapareció.




Eso es todo por ahora, agradecería la opinión de los que se tomen el tiempo de leer este fragmento de la historia.
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6 Comentarios Fanfiction Harry Potter
Eres escritor y escribes "hambientado"?  
muy bueno felicitaciones...
Se agradece, deberias de contactar a George Norman Lippert creador de la serie de libros James Potter Saga  
Cita Tortuga3: Mostrar
De nada, lo conozco, he leído los primeros dos libros de la saga que escribió, lamentablemente los otros dos nunca se tradujeron al español.
Gracias por el apoyo, si alguien tiene alguna critica, recomendación o idea para el libro estaría genial que se contactaran conmigo por privado o en los comentarios
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