An?lisis de Driver San Francisco

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  • Publicado hace más de 5 años
La primera vez que tuve contacto con Driver San Franscisco fue en el E3 de 2010. Recuerdo la cara de todos cuantos estábamos en aquella sala de muestras, entre el desconcierto, ante un producto que parecía poco menos que una broma. Gráficos mediocres, nada llamativo en su jugabilidad y uno de sus máximos responsables intentando escurrir el bulto a cada pregunta comprometida.
 
Por suerte, Ubisoft tomó buena nota de las críticas, siendo conscientes de que el título tenía pocas o ninguna posibilidad de salir airoso si se comercializaba en aquel estado. Así fue como Reflections ganó un año más de desarrollo, no sin prometer que haría todo lo posible por evitar que el barco se hundiese. ¿Habrán conseguido su propósito?
La esencia de Driver

Driver San Francisco
 es un digno representante de su franquicia, hartamente valorada hasta un Driv3r que a punto estuvo de echarla por tierra. Dicho esto, intuiréis que la experiencia nos ha llegado a resultar muy satisfactoria, notable (para nuestra propia sorpresa).
 

 
Nada más arrancar, el juego nos muestra lo mejor su tono marcadamente cinematográfico. Tanner vuelve a ser protagonista en su intento por detener a Jericho, quien ha orquestado una de las fugas más elaboradas que se recuerden. Numerosas cinemáticas de lo más espectacular, se intercalan con breves segmentos de conducción que nos llevarán hasta un callejón sin salida, donde el criminal se encargará de arrollarnos.
 
Así se justifica una de las señas de identidad más extrañas que juego de conducción alguno haya implementado: el shift mode. Y es que, cual paupérrimo final de serie española, toda la aventura transcurrirá en la mente del protagonista, quien tendrá la peculiar habilidad de abandonar su cuerpo para poseer el de cualquier otro conductor que pulule por San Francisco.
 
 
Un rápido juego de sticks basta para salir de nuestro vehículo y acceder a una vista cenital de la ciudad, con la que acercarnos con un potente zoom a cualquier otro coche. Así asumiremos su personalidad, y, con ello, la tarea que estuviese ejecutando en ese momento. Porque, curiosamente, todos ellos se ven inmersos en las más irrisorias situaciones. Imaginad así que os introducíis en un deportivo de lujo conducido por el multimillonario de turno. Se encuentra probándolo junto a un vendedor del concesionario, atónito al ver cómo renunciamos repentinamente a cualquier miramiento, estampando el coche contra papeleras y bordillos en una carrera contrarreloj.
 

 
Así, la comicidad de estas misiones secundarias, clasificadas en infinidad de categorías, supone el contrapunto a una trama principal seria y muy bien hilada, verdadero motor del juego. Eventos y desafíos nos concederán además los llamados puntos de voluntad, que cambiaremos en talleres por nuevos vehículos y mejoras, todos luciendo un modelado excelente. Cuanto mayor sea nuestra colección (y nuestra fortuna) mayores puntos de voluntad los generados automáticamente por cada minuto de juego.
 
Y ya que hablamos de modelados, reconocer también la expresividad de los personajes principales. Su recreación facial es envidiable, a la altura de las mejores producciones, con una sincronización labial casi perfecta. Cierto que el doblaje original está más conseguido que el castellano, donde algunos actores realizan mejor su desempeño que otros, pese a lo cual raya a buen nivel.
 

 
Podría decirse que, gráficamente, Driver San Francisco cumple en lo esencial, sin grandes alardes para una ciudad amplísima (con áreas desbloqueables progresivamente) aunque con pocas zonas interesantes entre las vías cuadriculadas que forman la urbe. Los transeúntes, por su parte, se repiten más que el ajo y sus modelados, como el de algún otro elemento accesorio, dejan bastante que desear.
 
La banda sonora nos ofrece un importante número de temas célebres, siempre encajando perfectamente con el contexto en que nos encontremos. Destacan las piezas del entramado principal, que consiguen meternos en situación aún cuando minutos antes hubiésemos estado conduciendo un camión de helados.
Lo sobrenatural de lo más habitual
Esto nos lleva nuevamente al modo shift. Si un juego de conducción es capaz de convencerte pese a su premisa casi sobrenatural, entonces es que estás ante un título muy a considerar. Tanto, que uno se pregunta por qué no se le ocurrió a nadie antes implementar un sistema como este. Las enormes posibilidades que abre al gameplay se hacen evidentes al poco: pensad por ejemplo en abandonar vuestro vehículo para tomar otro más adelante de vuestro rival, dejándolo atravesado en la calzada para frenar en seco su fuga. Seguro que, como a nosotros, se os ocurren mil y una posibilidades más? todas ellas ejecutables sin problema en el juego.
 

 
Lo desluce, no obstante, ciertos picos de dificultad. No por las misiones en sí (el control arcade, aunque variables de un vehículo a otro, se antoja accesible hasta las últimas horas de juego) sino por el barroco diseño de la ciudad, que nos pone más obstáculos en medio de los que desearíamos.
 
Driver San Francisco resulta en definitiva el juego de conducción arcade con más innovadora premisa en años, de una factura sobresaliente en algunos aspectos y con una capacidad adictiva fuera de toda duda. Sumadle a esto una narrativa de excepción y entenderéis por qué lo último de Ubisoft Reflections se queda tan cerca del sobresaliente. Una de las sorpresas de este 2011.
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