¿Por qué no siempre funciona la quimioterapia?

¿Por qué no siempre funciona la quimioterapia?

Durante la dictadura de Franco, España se hundió en el oscurantismo científico más grave de su historia, pero luego que Franco desapareció, España resurgió y se convirtió en una potencia mundial en la investigación científica.
Recientemente, una de mis pacientes me envió un artículo de la prensa española que reseñaba los experimentos de un científico español de Cataluña, el doctor Manel Esteller. Una de las figuras más importantes en la biología del cáncer es el doctor Esteller, y por esa razón el artículo capturó mi atención de inmediato. En síntesis, se refiere a una pregunta que mis pacientes frecuentemente me hacen cuando el tratamiento con quimioterapia no surte buenos resultados: ¿Doctor, por qué no me funcionó?
El funcionamiento del cuerpo humano está dirigido por genes que a su vez están compuestos de trozos de ADN. Cada una de los miles de millones de células del cuerpo humano contiene un par de estos 19,000 genes, la mitad heredados de la madre y la otra mitad del padre. Estos genes son los que dirigen las múltiples funciones de cada célula. Por ejemplo, las células del páncreas producen insulina por órdenes de un gen que le dirige a hacerlo.
Uno de los genes más importantes, descubierto hace unas pocas décadas, tiene un nombre extraño: p53. El p53 juega un papel fundamental en el origen del cáncer y también en la respuesta del tumor a la quimioterapia. Veamos por qué.
Sabemos que el cáncer está causado por daño al ADN de las células normales. Cuando alguna sustancia tóxica en el ambiente produce una avería irreparable en el ADN de una célula, eso puede encaminarla a convertirse en una célula cancerosa. Para evitar que esto ocurra, el cuerpo usa un mecanismo por el cual aniquila esa célula averiada. Quiere decir que la célula averiada, pero todavía no cancerosa, se sacrifica por el bien común del cuerpo, cometiendo “suicidio” para evitar propagarse.
¿Cómo es que logra suicidarse? Lo hace a través del gen p53, cuya función principal es precisamente matar las células averiadas si es que el daño causado al ADN es tan serio como para no poder ser reparado. Pero como cualquier otro gen, el p53 también se puede averiar y cuando esto ocurre, la célula pierde la capacidad de “suicidarse”. El resultado a largo plazo puede ser un cáncer. Podemos entonces pensar que el p53 es un gen que nos protege del cáncer y, si faltara o dejara de funcionar, nos vamos a enfermar.
La quimioterapia que usamos para tratar el cáncer mata las células cancerosas usando este mismo mecanismo de “suicidio” inducido. La quimioterapia lo que hace es causar daño serio al ADN de las células malignas (lamentablemente afecta algunas células normales también). El p53 entonces sacrifica esas células averiadas y así es que la quimioterapia mata las células cancerosas.
Pero, ¿qué pasa si el gen p53 está averiado? En ese caso no sería capaz de detectar el daño a la célula maligna y fracasaría en su misión de eliminarla. Quiere decir que la quimioterapia tampoco funcionaría. En muchos tumores podemos determinar si el gen p53 de las células cancerosas está averiado y en esos casos podemos predecir que la quimioterapia no va a funcionar. En esos pacientes no vale la pena administrarles quimioterapia y debemos buscar un método diferente para curar el cáncer. Pero, curiosamente, existen muchos casos en que el gen p53 está intacto, y a pesar de eso la quimioterapia no funciona. La contribución científica del doctor Esteller es que ha descubierto la explicación de este fenómeno.
Para poder entender su descubrimiento tenemos que comprender que para que los genes puedan funcionar, primero tienen que expresarse usando un “mensajero”, que es una molécula llamada ARN. Si el gen p53 está intacto, uno espera que todo funcione bien. Pero no siempre es así. Si el gen no logra expresarse y formar ARN, entonces no puede llevar a cabo su función. Es el equivalente a una persona cuyas cuerdas vocales están intactas, pero es muda y no puede hablar para dar las órdenes necesarias. Esto es lo que llamamos la epigenética o la ciencia de la expresión de los genes. Lo que el doctor Esteller descubrió es precisamente que en ciertos tumores el gen p53 está intacto, pero no se “expresa”, y la quimioterapia no cumple con su cometido.
¿Y cómo nos ayuda esto a curar el cáncer? Pues nos da el pie forzado para otro descubrimiento futuro: cómo vamos hacer para que ese gen se exprese. Ese es el desafío que nos queda por delante para que la quimioterapia funcione todavía mejor. Suena a ciencia-ficción, pero la realidad es que estamos muy cerca de controlar la expresión de los genes. De hecho, ya existen varias drogas para tratar el cáncer que trabajan de esa forma. Lo que no hemos logrado es especificarles a las células, con gran precisión, cuál gen queremos activar. Personalmente estoy convencido de que en un futuro podremos activar la expresión del gen p53 para sensibilizar todas las células malignas a la acción de la quimioterapia, pero mejor aún, aspiro a que un día no tengamos que depender de la quimioterapia y que podamos tratar el cáncer con terapia dirigida, que consiste en inmunoterapia y drogas “biológicas” mucho menos tóxicas. Estas drogas, al ser diferentes a la quimioterapia, no dependen del gen p53 para matar las células cancerosas.
Existe ya un sinnúmero de estas nuevas drogas y vamos encaminados rápidamente en dirección de sustituir la quimioterapia por la terapia dirigida. No es una quimera, ni una fantasía. De hecho, ya hemos dado los primeros pasos en esa dirección. De este tópico hablaremos en otra columna.
Articulo escrito por el doctor Fernando Cabanillas
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4 Comentarios ¿Por qué no siempre funciona la quimioterapia?
+10 Gracias por el dato.
Todo conocimiento es bienvenido; gracias  
Gracias por la información.
Que gran aporte  
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