163 fotografías del campo de exterminio Auschwitz

163 fotografías antiguas del campo de exterminio de Auschwitz (Polonia)
 Javier Gómez Pérez



Autor:
Javier Gómez Pérez

Año: 2014.

Categoría: Histórico.

Formato: PDF

Sinopsis:

LA MAYORÍA DE LAS FOTOGRAFÍAS QUE SE INCLUYEN EN ESTE LIBRO FUERON REALIZADAS POR LOS MISMOS SOLDADOS SS QUE CUSTODIABAN LAS INSTALACIONES DEL MAYOR COMPLEJO MECANIZADO PARA EL GENOCIDIO EN MASA: EL CAMPO DE EXTERMINIO DE AUSCHWITZ, EN LA POLONIA OCUPADA.

OTRAS IMÁGENES FUERON TOMADAS POR LAS TROPAS SOVIÉTICAS QUE LIBERARON EL CAMPO EL 18 DE ENERO DE 1945. TANTO UNAS COMO OTRAS, ESTAS 163 FOTOGRAFÍAS DAN UNA IDEA DE CÓMO LA MENTE PERVERTIDA DE UN DICTADOR PUEDEN LLEVAR A LA ELIMINACIÓN SISTEMÁTICA DE UNA CULTURA, UNA ÉTNIA O UNA RELIGIÓN POR EL SIMPLE HECHO DE SER DIFERENTES.

HAY CIENTOS, QUIZÁS MILES, DE RETRATOS DE TAN ENORME MASACRE EUROPEA PERO HE EXPUESTO AQUELLAS QUE SIRVEN DE EJEMPLO A LAS RESTANTES. EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS INOCENTES DEL HOLOCAUSTO.









163 fotografías del campo de exterminio Auschwitz
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15 Comentarios 163 fotografías del campo de exterminio Auschwitz
Triste recordatorio de la Gran Guerra, y pensar que en la actualmente en Siria y otros paises involucrados en la guerra sufren lo mismo, Inocentes que no obtendrán ningún beneficio de ello, pero si pagarán las consecuencias. . Buen aporte.
@jaorpa1 asi es amigo, desgraciadamente en este mundo asi como hay personas buenas tambien las hay malas y lo mas jodido es que mueren muchos inocentes tal como mencionas  lo  de siria.

@koki27  
es todoen su mayoría montado y fake, genios estos judíos que con dos o tres fotos se autovictimizan
realmente horrorosas, peeeeero!!!, adonde estan las fotos de los campos de concentracion ingleses, de estados unidos, rusos y demas???, o a los prisioneros Alemanes los reprendian y a casita!!!  
gracias por compartir +10
Impactantes y sobrecogedoras fotografias Realmente. Hoy En Dia Los Israelitas Hacen casi Lo Mismo, bombardeando incesantemente a Palestina, instando a sus propios hijos a rotular los mismos misiles con mensajes de odio antes de ser lanzados. No hay mucha diferencia de abuso de poder. Se repite la misma escena de mortandad en un escenario y circunstancias distintas.  
LAS VICTORIAS DEL REVISIONISMO

Por Robert Faurisson

-- Las victorias del revisionismo es un documento que acompañó la exposición oral del profesor Robert Faurisson el 11 de diciembre de 2006, en ocasión de la Conferencia Internacional de Teherán sobre el Holocausto. --

Dedicatoria:
Al profesor Mahmoud Ahmadinejad. A nuestros presos de conciencia Ernst Zündel, Germar Rudolf y Horsl Mahler. A Arthur R. Butz, Fred A. Leuchter, Barbara Kulaszka, Ahmed Rami, Gerd Honsik y Heinz Koppe.

Resumen:

En el Proceso de Núremberg (1945-1946), el tribunal de los vencedores ha acusado especialmente a la Alemania vencida de:

Haber ordenado y planificado el exterminio físico de los judíos de Europa.
Haber puesto a punto y utilizado para este fin, armas de destrucción masiva llamadas, en particular, "cámaras de gas".
Haber provocado la muerte, esencialmente con estas armas, pero también por otros medios, de seis millones de judíos.

En apoyo de esta triple acusación, reanudada después de sesenta años por el conjunto de los grandes medios de comunicación occidentales, no se ha aportado ninguna prueba que resista el examen. El profesor Robert Faurisson dedujo de esto en 1980: "Las pretendidas cámaras de gas hitlerianas y el pretendido genocidio de los judíos forman una sola y misma mentira histórica que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera, cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán -pero no sus dirigentes- y todo el pueblo palestino."

En 2006, el profesor Faurisson mantiene íntegramente esta conclusión. Desde hace casi sesenta años, los revisionistas, comenzando por los franceses Maurice Bardèche y Paul Rassinier, han acumulado, desde el punto de vista histórico y científico, una impresionante serie de victorias sobre sus adversarios. Aquí se muestran veinte ejemplos de estas victorias, que van desde 1951 hasta nuestros días.

El revisionismo no es una ideología sino un método inspirado por la investigación de la exactitud en materia histórica. Las circunstancias hacen que el revisionismo haya llegado a ser también la gran aventura intelectual del tiempo presente.

NOTA BIOGRÁFICA.- Nacido en 1929 de padre francés y madre británica (escocesa), Robert Faurisson ha enseñado letras clásicas (francés, latín, griego), después se especializó primero en el análisis de textos de la literatura francesa moderna y contemporánea y más tarde en la crítica de textos y documentos (literatura, historia, medios de comunicación). Ha enseñado particularmente en la Sorbona y en la Universidad de Lyon. A causa de sus tomas de posición revisionistas se le ha prohibido la enseñanza. Después de múltiples reincidencias ha sido formalmente condenado por los tribunales. Ha sufrido diez agresiones físicas. En Francia, prensa, radio y televisión están cerradas para él, lo mismo que a todo revisionista. Entre sus obras: Ecrits revisionnistes (1974-1998) en cuatro volúmenes (2a edición, LV-2027p.).

Advertencia

La presente exposición lleva por título Las victorias del revisionismo y no "Historia del Revisionismo" o "Argumentos de la Tesis Revisionista". Se trata únicamente de las victorias que los adversarios del revisionismo se han visto obligados a conceder de manera explícita o implícita. No es preciso pues esperar encontrar aquí una mención sistemática de autores, obras o argumentos revisionistas. Si, no obstante, me fuera necesario recomendar una breve muestra de lecturas revisionistas, aconsejaría la obra de primera referencia que constituye The Hoax of the Twentieth Century / The Case Against the Presumed Extermination of European Jewry, publicado en 1976 por Arthur Robert Butz. El libro es magistral. Está tan sólidamente construido que en estos treinta años de existencia nadie ha intentado su refutación; aconsejo la lectura de la edición de 2003 que tiene la ventaja de contener cinco notables suplementos.

Convendría igualmente leer el famoso informe de Fred Leuchter, An Engineering Report on the Alleged Execution Gas Chambers at Auschwitz, Birkenau and Majdanek, Poland; recomiendo la lectura en su edición de cubiertas doradas, editada por Samisdat Publishers de Toronto en 1988 que contiene, en la página 42, el texto de una carta del 14 de mayo de 1988 sobre la ausencia total de orificios en los techos de las pretendidas cámaras de gas de los crematorios II y III de Auschwitz-Birkenau; Fred A. Leuchter ha publicado igualmente otros tres informes sobre la cuestión de las cámaras de gas.

Del químico alemán Germar Rudolf no estaría de más leer al menos Lectures on the Holocaust / Controversial Issues Cross Examined, Theses and Dissertations Press (PO Box 257768, Chicago, IL 60625, USA) 2005, así como la impresionante serie (más de treinta volúmenes hasta el momento) que ha publicado bajo el título de Vierteljahreshefte für freie Geschichtsforschung, sin contar, en inglés, su revista The Revisionist y muchas otras publicaciones que han hecho ya de la obra de G. Rudolf (hoy de 42 años y preso en Alemania) un formidable monumento científico.

En fin, citemos el opus mágnum de la abogada canadiense Barbara Kulaszka, Did Six Million Really Die? /Report ofthe Evidence in the Canadian "False News" Trial of Ernst Zündel, 1988, publicado en 1992; su densidad tipográfica ha hecho de esta una obra de alrededor de mil páginas de formato normal; allí se cuenta como, en los dos muy largos procesos incoados a Ernst Zündel en 1985 y en 1988 ante un tribunal de Toronto, la parte contraria, confrontada con la argumentación revisionista, se derrumbó: un verdadero Stalingrado para los historiadores ortodoxos, empezando por el más grande de ellos, Raul Hilberg.

Se han escrito estudios esenciales por parte de los alemanes Wilhelm Staglich y Udo Walendy, el italiano Carlo Mattogno, el español Enrique Aynat Eknes, el suizo Jürgen Graf y una decena de otros autores. Las 97 entregas de The Journal of Historical Review (1980-2002) debidas en buena parte al americano Mark Weber, constituyen una mina de informaciones de la investigación revisionista bajo todos los aspectos. En Francia, Fierre Guillaume, Serge Thion, Henri Roques, Fierre Marais, Vincent Reynouard, Jean Plantin, han tomado la sucesión de Maurice Bardéche y de Paul Rassinier. Son incontables a través del mundo las publicaciones y los sitios de Internet de carácter revisionista y esto a pesar de la censura y la represión.

El "Holocausto" permanece no obstante como la única religión oficial de Occidente, una religión mortal si lo fue. Y que continúa abusando de millones de buenas gentes por los procedimientos más groseros: Exposición de montones de gafas, de cabellos, de zapatos o de equipajes presentados como las "reliquias" de "los gaseados", fotografías falsificadas o desviadas de su significado, utilización de documentos inofensivos alterados o interpretados al revés, puestas en escena de testigos profesionales, multiplicación hasta el infinito de monumentos, de ceremonias, de espectáculos, machacamiento shoático desde la escuela, excursiones organizadas hacia los lugares santos del pretendido martirio judío y procesos espectaculares con llamadas al linchamiento.

El presidente Mahmoud Ahmadinejad ha tenido la palabra justa: el pretendido "Holocausto" de los judíos es un "mito", es decir, una creencia mantenida por la credulidad o la ignorancia. En Francia es perfectamente lícito proclamar que no se cree en Dios pero está prohibido decir que no se cree en el "Holocausto" o simplemente que se duda de él. Esta prohibición de toda suerte de discusión ha llegado a ser formal y oficial con la ley del 13 de Julio de 1990. Dicha ley fue publicada en el Diario Oficial de la República Francesa al día siguiente, es decir, el 14 de Julio, día de conmemoración de la República y de la Libertad. Esta ley proclama que la pena puede llegar hasta un año de prisión y una multa de 45000 euros; pero es igualmente posible la condena al pago de daños y perjuicios y de considerables costas judiciales. La jurisprudencia precisa que todo esto se aplica "incluso si (esta controversia) está presentada bajo una forma encubierta o dubitativa o por vía de insinuación" (Código Penal, París, Dalloz, 2006, p.2059). Francia no tiene más que un mito oficial, el del "Holocausto" y no conoce más que una blasfemia, la que ultraja al "Holocausto".

Personalmente, el 11 de julio de 2006, fui una vez más citado ante un tribunal de París sobre el fundamento de esta ley especial. ¡El presidente del tribunal que debía juzgarme, Nicolás Bonnal, había seguido un cursillo organizado por el Centro Simon Wiesenthal de París bajo la égida del Consejo representativo de las instituciones judías de Francia (CRIF)! En un comunicado titulado triunfalmente: "El CRIF parte activa de la formación de los magistrados europeos", este organismo judío, cuyo poder político es exorbitante, no tenía temor en anunciar urbi et orbi que contaba a Nicolás Bonnal entre sus alumnos o cursillistas. Esto no es todo. En mi proceso, para ejercer buena mediación, la procuradora de la República resultó ser una judía de nombre Arme de Fontette; en la peroración de su requisotoria, esta última, aunque se la supone hablar en nombre de un Estado laico, ha apelado a la venganza de "Yahwéh, protector de su pueblo elegido" contra "los falsos labios" de Robert Faurisson, culpable de haber concedido una entrevista telefónica de carácter revisionista a una emisora de radio-televisión iraní, Sahar 1.
Las conclusiones de la investigación revisionista

Los alemanes del Tercer Reich querían extirpar a los judíos de Europa, pero no exterminarlos. Han deseado "una solución final territorial de la cuestión judía" y no una "Solución Final" en el sentido de eliminación física (desear una "solución final del paro" no significa querer la muerte de los parados). Los alemanes tuvieron campos de concentración pero no "campos de exterminio" (expresión forjada por la propaganda aliada). Utilizaron cámaras de gas para la desinfección que funcionaban especialmente con un insecticida denominado Zyklon B (a base de ácido cianhídrico) pero jamás tuvieron cámaras de gas homicidas o camiones de gas homicidas. Utilizaron hornos crematorios para la incineración de cadáveres y no para quemar allí seres vivos. Después de la guerra, las fotografías llamadas "atrocidades nazis", nos muestran enfermos, moribundos o muertos, pero no asesinados. A causa del bloqueo de los aliados, a causa de sus bombardeos generalizados y a causa del apocalipsis vivido por Alemania al final de un conflicto de casi seis años, la hambruna y las epidemias, especialmente de tifus, habían asolado el país y, en particular, los campos del oeste superpoblados por la llegada masiva de detenidos, evacuados de los campos del este y privados de alimento, medicinas y el Zykon B necesario para la protección contra la citada enfermedad.

En esta carnicería que es una guerra, se sufre. En una guerra moderna, los civiles de las naciones beligerantes sufren a veces tanto, si no más, que los soldados. Durante el conflicto que, de 1933 a 1945, los opuso a los alemanes, los judíos europeos han tenido pues que sufrir, pero infinitamente menos que lo que se atreven a afirmar con aplomo. Ciertamente, los alemanes los han tratado como una minoría hostil o peligrosa (y había razones para ello) y contra esta gente las autoridades del III Reich se vieron determinadas a tomar, a causa de la guerra, medidas cada vez más coercitivas, de policía o de seguridad militar. En ciertos casos, estas medidas llegaron hasta ponerlos en campos de internamiento o bien hasta la deportación hacia campos de concentración o de trabajo forzado. A veces, los judíos fueron ejecutados por sabotaje, por espionaje, por terrorismo y, sobre todo, por actividades guerrilleras a favor de los aliados, principalmente en el frente ruso, pero no por la simple razón de que fueran judíos. Jamás Hitler ordenó o permitió que se matara a nadie en razón de su raza o de su religión. En cuanto a la cifra de seis millones de judíos muertos, es una pura invención que jamás ha recibido justificación a pesar de los esfuerzos en este sentido del Instituto Yad Vashem de Jerusalén.

Ante las formidables acusaciones lanzadas contra la Alemania vencida, los revisionistas han dicho a los acusadores:

1) Muestren ustedes un solo documento que, en su opinión, pruebe que Hitler o cualquier nacionalsocialista ha ordenado y planificado el exterminio físico de los judíos.

2) Muéstrennos ese arma de destrucción masiva que habría sido una cámara de gas; muéstrennos una sola, en Auschwitz o en otros lugares; y si por casualidad ustedes pretenden que no pueden mostrar ninguna porque los alemanes, según ustedes, habrían destruido "el arma del crimen", provéannos al menos de un dibujo técnico que represente uno de esos mataderos que, según creen ustedes, habrían sido destruidos por los alemanes y explíquennos como este arma de fantástico rendimiento ha podido funcionar bien sin entrañar la muerte de los ejecutores o de sus ayudantes.

3) Explíquennos como han llegado ustedes a su cifra de seis millones de víctimas.

Ahora bien, en más de sesenta años, los historiadores-acusadores judíos o no judíos se han mostrado incapaces de aportar una respuesta a estas tres preguntas. Ellos acusan, pues, sin pruebas. Esto se llama calumniar.

Pero hay algo más grave: los revisionistas han enumerado una serie de hechos reales que prueban que este exterminio físico, esas cámaras de gas y esos seis millones no han podido existir. 1) El primero de estos hechos es que, durante toda la duración de la guerra, millones de judíos europeos han vivido o visto con conocimiento de todos que una buena aparte de ellos fueron empleados en fábricas por las alemanes que adolecían cruelmente de mano de obra, y estos millones de judíos no fueron asesinados. Más aun: los alemanes ofrecieron obstinadamente a los aliados, hasta los últimos meses del conflicto, liberar a tantos judíos como desearan con la condición expresa de que ello no fuera para enviaros a Palestina, y esto en consideración hacia "el noble y valiente pueblo árabe" ya agobiado por los colonos judíos.

2) El segundo de estos hechos, que se nos oculta cuidadosamente, es que los excesos eventualmente cometidos contra los judíos podían entrañar las más severas sanciones; matar u solo judío o una sola judía, podía significar, incluido esto para los soldados alemanes, ser condenado a muerte por un tribunal militar y fusilado. Dicho de otro modo, los judíos que vivían bajo administración alemana, si respetaban los reglamentos en vigor, continuaban gozando de la protección de la ley penal, incluso frente a las fuerzas armadas.

3) El tercero de estos hechos es que las pretendidas cámaras de gas nazis de Auschwitz o de otro lugares, son simplemente inconcebibles por razones físicas o químicas que son evidentes: nunca, después del pretendido gaseamiento con gas cianhídrico de cientos o miles de personas en un local, hubieran podido penetrar otros hombres en un verdadero baño de ese veneno para manipular y extraer allí tantos cadáveres que, impregnados de cianuro tanto por fuera como por dentro, se habrían hecho intocables. El gas cianhídrico se adhiere fuertemente en las superficies; penetra incluso el cemento y el ladrillo y es difícil de ventilar; penetra en la piel, se instala en los cuerpos, se mezcla con las secreciones humorales. En los Estados Unidos, es precisamente ese gas el que se utiliza, aun en nuestros días, en una cámara de gas para ejecutar a un condenado a muerte, pero precisamente esta cámara es de acero y cristal, provista de una maquinaria obligatoriamente muy complicada y necesita de extraordinarias precauciones de empleo; es suficiente ver una cámara de gas americana destinada a ejecutar a un solo individuo, para darse cuenta de que las pretendidas cámaras de gas de Auschwitz que supuestamente han servido para ejecutar a multitudes de individuos, día tras día, no han podido ni existir ni funcionar.

Pero entonces, se nos dirá, ¿qué ha sido de todos esos judíos los cuales, según hemos concluido nosotros los revisionistas de nuestras investigaciones, no han sido jamás asesinados? La respuesta está ahí, bajo nuestros ojos y al alcance de todos: una parte de los judíos de Europa ha muerto, como decenas de millones de no-judíos, como consecuencia de la guerra, del hambre, de las epidemias y otra parte sobrevivió completamente, por millones, a la guerra. Estos últimos se han hecho abusivamente llamar "objeto de un milagro". En 1945, los judíos "supervivientes" o los "del milagro" se contaban por millones y formaron enjambres en una cincuentena de países del mundo, comenzando por Palestina. ¿Cómo una pretendida decisión de exterminio físico total de los judíos podría así engendrar millones de "milagrosos" supervivientes judíos? Millones de "milagrosos" supervivientes judíos no es un milagro; es un milagro falso, es una mentira, es un fraude.

Por mi parte, en 1980, he resumido en una frase de sesenta palabras francesas las conclusiones de las investigaciones revisionistas:

Las pretendidas cámaras de gas hitlerianas y el pretendido genocidio de los judíos forman una sola y misma mentira histórica que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán -pero no sus dirigentes- y todo el pueblo palestino.

Hoy, en el 2006, o sea veintiséis años más tarde, mantengo esta frase en su integridad. Lo cual no me ha sido inspirado por ninguna simpatía o antipatía política o religiosa. Esto encuentra su fundamento en hechos probados que habían comenzado a hacer salir a la luz, por una parte, Maurice Bardèche, en 1948 y en 1950, con sus dos libros sobre el Proceso de Núremberg y, por otra parte, Paul Rassinier, en 1950, publicando La mentira de Ulises. A partir de 1951, año tras año, nuestros adversarios, tan ricos, tan poderosos, tan encarnizados en practicar todas las formas posibles de represión contra el revisionismo, se han visto constreñidos a darnos progresivamente la razón sobre los planos técnico, científico e histórico. Las victorias obtenidas por el revisionismo de la Segunda Guerra Mundial son numerosas y significativas pero, hay que reconocerlo desgraciadamente, permanecen aun en nuestros días casi desconocidas para el gran público. Los poderosos han hecho todo para ocultarlas al mundo. Esto se comprende: su dominio y su reparto del mundo están de alguna manera fundados sobre la religión del pretendido "Holocausto" de los judíos. Poner en cuestión el "Holocausto", desvelar públicamente la extraordinaria impostura, arrancar su máscara a los políticos, a los periodistas, a los historiadores, a los universitarios, a los hombres de iglesias, de clanes, de capillas que, durante más de sesenta años han predicado la falsificación enarbolando el anatema contra los impíos, constituye una peligrosa aventura. Pero como se va a ver, a pesar de la represión, el tiempo parece acabar por jugar a favor de los revisionistas.

Ejemplos de victorias revisionistas:

No recordaré aquí más que veinte de estas victorias:

1) En 1951, el judío León Poliakov, que había estado destinado en la delegación francesa en el Proceso de Núrenberg (1945-1946) concluyó que, de todos los aspectos de la historia del Tercer Reich disponemos de una superabundancia de documentos con la excepción de un solo punto: la "campaña de exterminio de los judíos". Y al respecto escribe: "No ha quedado ningún documento, posiblemente nunca ha existido ninguno" (Breviaire de la haine, París, Calmann-Lévy, 1974 -1951-, p. 171)

Comentario: Aquí hay una extraordinaria concesión a la tesis revisionista. En efecto, una empresa criminal tan formidable supuestamente concebida, ordenada, organizada y perpetrada por los alemanes habría necesitado un orden, un plan, unas instrucciones, un presupuesto... Una empresa tal, mantenida durante años, sobre todo un continente y produciendo la muerte de millones de víctimas, habría dejado una oleada de pruebas documentales. En consecuencia, si se nos viene a decir que quizá no han existido nunca tales pruebas documentales, es que el crimen en cuestión no ha sido perpetrado. En ausencia de todo documento, el historiador no tiene más que callarse. L. Poliakov ha hecho esta concesión en 1951, es decir, hace cincuenta y cinco años. Ahora bien, es preciso saber que, desde 1951 hasta 2006, sus sucesores han fracasado igualmente en hallar la menor prueba documental. De vez en cuando, aquí o allá, se ha insistido a tentativas de hacernos creer en tal o cual hallazgo pero, cada vez, como se verá aquí más adelante, ha sido necesario bajar el tono de la pretensión.

2) En 1960, Martin Broszat, miembro del Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, escribió: "Ni en Dachau, ni en Bergen-Belsen, ni en Buchenwald han sido gaseados judíos u otros detenidos" (Die Zeit, 19 de agosto de 1960,p. 16)

Comentario: Esta concesión súbita e inexplicable es significativa. En los Procesos de Núremberg la única cámara de gas homicida que la acusación se atrevió a mostrarnos en una película fue la de Dachau y fueron numerosos los testimonios de pretendidos gastamientos homicidas en los tres campos arriba mencionados. M. Broszat reconocía pues implícitamente que estos testimonios eran falsos. No nos dice en qué eran falsos. No nos dice tampoco cuales otros testimonios sustentadores, por ejemplo, sobre Auschwitz, Majdanek, Treblinka, Sobibor o Belzec, continúan siendo dignos de fe. En la década de los 80, en Dachau, un cartel indicaba en cinco idiomas que "la cámara de gas disfrazada de ducha" que los turistas visitaban no había "servido nunca" como tal. Los revisionistas preguntaron entonces por qué el local podía ser calificado como "cámara de gas" homicida. De pronto, las autoridades del Museo de Dachau retiraron este cartel para reemplazarlo por otro donde, en alemán y en inglés, se dice ahora: "Cámara de gas. Aquí se encontraba el centro potencial de muerte en masa" y se añade que "hasta 150 personas podían ser gaseadas a la vez" en este espacio con el gas Zyklon B. Obsérvense las palabras "potencial" y "podían" (en inglés "potencial" y "could"). La elección de estas palabras da testimonio de una buena picardía: era preciso crear entre los turistas la idea de que la llamada "cámara de gas" sirvió efectivamente par matar pero, al mismo tiempo, permite replicar a los revisionistas: "Nosotros no hemos dicho expresamente que esta cámara de gas ha servido para matar; hemos dicho simplemente que podía o que habría podido, en la época, servir para matar a tantas personas". Para concluir, en 1960, M. Broszat, sin ninguna explicación, decretó en una simple carta que nadie había sido gaseado en Dachau; después, en los años que siguieron, las autoridades del Museo de Dachau, muy molestas, trataron, a costa de diferentes supercherías que han ido variando con el tiempo, de confundir a los visitantes dejándoles creer que et esta sala con aspecto de ducha (y con motivo porque en efecto lo era) se había gaseado a la gente.

3) En 1968, la historiadora judía Olga Wormser-Migot, en su tesis sobre "El Sistema Concentracionario Nazi, 1933-1945" (París, Presses universitaires de France, 1968) ha consagrado toda una argumentación a lo que ella llama "El Problema de las Cámaras de Gas" (p.541-544). Allí expresa su escepticismo sobre el valor de célebres testimonios afirmando la existencia de cámaras de gas en campos como los de Mauthausen o de Ravensbrück. Sobre Auschwitz-I ella es formal: este campo donde hoy los turistas visitan una pretendida cámara de gas, estaba en realidad "sin cámara de gas" (p. 157)

Comentario: Para llevar contra los vencidos horribles acusaciones de gaseamientos homicidas, solamente se ha dado crédito a los testimonios y tales testimonios no han sido verificados. Notemos aquí el caso particular de Auschwitz-I: hace pues 38 años una historiadora judía ha tenido el coraje de escribir que este campo "no tenía cámara de gas"; sin embargo, aun hoy día, en 2006, los turistas visitan en masa en Auschwitz-I una sala a la que se osa falazmente presentarles como una "cámara de gas". Estamos, pues, ante una superchería.

4) En 1979, treinta y cuatro historiadores franceses han firmado una extensa declaración común en respuesta a los argumentos técnicos que yo había personalmente invocado para demostrar que la existencia y funcionamiento de las cámaras de gas nazis tropezaban con imposibilidades materiales radicales. Según la tesis oficial, Rudolf Höss, uno de los tres sucesivos comandantes de Auschwitz, había confesado (¡) y descrito como en Auschwitz y en Birkenau se gaseaba a los judíos. Después de esta confesión, muy vaga, añade que cuando las víctimas parecían haber exhalado el último suspiro, se ponía en marcha un aparato de ventilación y un equipo de prisioneros judíos entraba inmediatamente en la amplia sala para retirar los cadáveres y transportarlos hasta los hornos crematorios. R. Höss decía que estos judíos procedían a este trabajo negligentemente, fumando y comiendo. Yo hice observar que esto es imposible: no se puede entrar fumando y comiendo en un local saturado de ácido cianhídrico (gas virulento, penetrante y explosivo) para tocar, manipular y extraer miles de cadáveres impregnados de ácido cianhídrico y por lo tanto intocables. En su declaración, los treinta y cuatro historiadores me han respondido: "No hace falta preguntarse como ha sido posible técnicamente una tal matanza en masa. Ha sido técnicamente posible puesto que ha tenido lugar". (Le Monde, 21 de febrero de 1979, p. 23).

Comentario: Esta respuesta viene a esquivar la cuestión planteada. Si se elude así es porque se es incapaz de responder. Y si treinta y cuatro historiadores se encuentran a este respecto incapaces de explicar como ha sido perpetrado un crimen de esta dimensión, es porque este crimen desafía las leyes de la naturaleza; es, pues imaginario.

5) En 1979, igualmente, las autoridades americanas se decidieron por fin a hacer públicas las fotografías aéreas de Auschwitz que, hasta el momento, tenían ocultas. Con cinismo o ingenuidad, los dos autores de la publicación, Diño A. Brugioni y Robert G. Poirier, antiguos miembros de la CIA, dan a la pequeña colección de fotos el título de The Holocaust Revisited y pegan aquí y allí etiquetas con las palabras de "gas chamber(s)", pero en sus comentarios nada viene a justificar tales denominaciones. (Central Intelligence Agency, Washington, February 1979, ST-79-10001).

Comentario: Hoy, en 2006, esta superchería nos hace pensar en la miserable demostración del antiguo ministro americano Colín Powell tratando de probar, con el mismo procedimiento de etiquetas pegadas sobre fotos aéreas, la existencia de fábricas de producción de "armas de destrucción masiva" en el Irak de Saddam Hussein. En realidad estas fotografías de Auschwitz inflingen un desmentido a la tesis de las cámaras de gas nazis. Lo que se ve claramente sobre ellas son apacibles crematorios sin ninguna multitud de gente amontonada en el exterior esperando penetrar en los pretendidos vestuarios y las pretendidas cámaras de la muerte. Los terrenos de los alrededores están despejados y visibles por todas partes. Los arriates de los jardinillos de estos crematorios están bien dibujados y no tienen ninguna huella del pisoteo, cada día, de miles de personas. El crematorio n° 3, por ejemplo, está contiguo a lo que nosotros sabemos que era, gracias a documentos seguros del Museo del Estado de Auschwitz, un campo de fútbol y próximo a un terreno de balón-volea (Hefte von Auschwitz, 15, 1975, grabado fuera de texto en la página 56 y página 64). Está igualmente próximo a los dieciocho barracones hospitalarios del campo de hombres. Hubo treinta y dos misiones aéreas de los aliados por encima de toda esta zona que comprendía también las importantes instalaciones industriales de Monowitz. Se comprende que los aliados hayan bombardeado con varios asaltos el sector industrial, exceptuando, dentro de lo posible, lo que era evidentemente un campo de concentración, de trabajo y de tránsito y no "un campo de exterminio" sobre el cual no cayeron a fin de cuentas más que algunas bombas perdidas.

6) En 1982, el 21 de Abril, se fundó en París una asociación para el estudio de los asesinatos por gas bajo el régimen nacionalsocialista (ASSAG):

...con el fin de investigar y controlar los elementos que aporten la prueba de utilización de gases tóxicos por los responsables del régimen nacionalsocialista en Europa para asesinar personas de diferentes nacionalidades, contribuir a la publicación de estos elementos de prueba, establecer a este efecto todos los contactos útiles en el plano nacional e internacional.

El artículo 2 de los estatutos dispone; "La duración de la asociación está limitada a la realización de su objetivo enunciado en el articulo 1." Sin embargo, esta asociación fundada por catorce personas, entre ellas Germaine Tillion, Georges Wellers, Geneviéve Anthonioz nacida de Gaulle, Marie Bernard Jouanneau y Pierre Vidal-Naquet, no ha publicado jamás nada en cerca de un cuarto de siglo y continúa existiendo en el 2006. Para el caso de que sostuviera en contra que esta ha producido un libro titulado Cámaras de Gas, Secreto de Estado, convendría recordar que se trata en realidad de la traducción en francés de una obra publicada en alemán por Eugen Kogon, Hermann Lengbein y Adalbert Rückerl y donde figuran algunas contribuciones de algunos miembros de la ASSAG (París, Editions de Minuit, 1984).

Comentario: Por sí solo, el título de esta obra da una buena idea de su contenido: en lugar de pruebas, apoyadas en fotografías de cámaras de gas, de diseños, de croquis, de informes de expertos sobre el arma del crimen, el lector no encuentra más que especulaciones a partir de lo que se ha llamado "elementos de pruebas" (y no "pruebas") y esto porque, según se nos dice, estas cámaras de gas habrían constituido el más grande de los secretos posibles, un "secreto de Estado". Si hay un "arma de destrucción masiva" que haya merecido una peritación en buena y debida forma, sería esta. En efecto, constituye una anomalía en la historia de la ciencia por, al menos, dos razones: no ha tenido precedente y no ha tenido continuidad. Ha surgido de la nada para volver a la nada. Ahora bien, la historia de la ciencia no conoce ningún fenómeno de este género. En todo caso, del solo hecho de la existencia de esta asociación aun hoy en el 2006, se puede decir que la denominada ASSAG no ha realizado nunca el objetivo para el cual fue fundada, pronto hará veinticinco años. No ha encontrado pues ni pruebas, ni siquiera elementos de pruebas de la existencia de las "cámaras de gas nazis".

7) En 1982, del 29 de junio al 2 de julio, se celebró en la Sorbona de París un coloquio internacional bajo la presidencia de dos historiadores judíos, François Furet y Raymond Aron. Según sus organizadores, se trataba de replicar solemne y públicamente a Robert Faurisson y a "un puñado de anarco-comunistas" que le habían aportado su apoyo (alusión a Fierre Guillaume, Jean-Gabriel Cohn-Bendit, Serge Thion así como a otros libertarios, a veces judíos). El último día, cuando la rueda de prensa tan esperada, los dos organizadores debieron admitir públicamente que, "a pesar de las investigaciones más eruditas", no se había encontrado una orden de Hitler de matar a los judíos. En cuanto a las cámaras de gas, no hicieron la menor alusión.

Comentario: Este coloquio constituyó la primera tentativa de mostrar al gran público que los revisionistas mentían. Como en otros coloquios del mismo género (especialmente en 1987 siempre en la Sorbona) se prohibió el acceso a los revisionistas y, como todos los demás coloquios, sin excepción, desembocó en un completo fracaso para sus organizadores.

8) En 1983, el 26 de abril, llegaba a su fin, en apelación, el largo proceso que se me había incoado en 1979, especialmente por organizaciones judías, a causa de "daños a personas" por "falsificación de la historia" (sic). Ese día, la primera sala de la corte de apelación civil de París, sección A (presidente Gregoire), confirmando mi condena por "daños a terceros" rendía un acentuado homenaje a la calidad de mis trabajos. Se pronunciaba en efecto que no se podía descubrir en mis escritos sobre las cámaras de gas ninguna huella de ligereza, ninguna señal de negligencia, ningún indicio de ignorancia deliberada, ningún trazo de mentira y que, en consecuencia, "el valor de las conclusiones defendidas por M. Faurisson (sobre las cámaras de gas) señala pues la sola apreciación de los expertos, historiadores y público".

Comentario: Si no se puede descubrir en el autor de trabajos refutando la tesis de las cámaras de gas ni ligereza, ni negligencia, ni ignorancia deliberada, ni mentira, ni "falsificación", ello es la prueba de que estos trabajos son los de un investigador serio, aplicado, concienzudo, probo y auténtico, y esto en tal grado que se debe tener el derecho de sostener públicamente que las llamadas cámaras de gas no son más que un mito.

9) En 1983, el 7 de mayo, Simone Veil, que es judía y ella misma una "superviviente del genocidio" declaró al respecto de las cámaras de gas:

En el curso de un proceso incoado a Faurisson por haber negado la existencia de las cámaras de gas, los que incoan el proceso están constreñidos a aportar la prueba formal de la realidad de las cámaras de gas. Ahora bien, todos saben que los nazis destruyeron esas cámaras de gas y suprimieron sistemáticamente a todos los testigos. (France-Soir Magazine, 1 de mayo de 1983, p.47)

Comentario: Si no hay arma del crimen ni testimonios, ¿qué queda?. ¿Qué pensar de los locales presentados como cámaras de gas a millones de visitantes engañados? ¿Qué pensar de los personajes que se presentan como testigos o "milagreros" de las cámaras de gas? Por su parte, S. Veil es la primera autoridad holocáustica que da a entender así que todo pretendido testigo de gastamientos no puede ser más que un falso testigo. Ya el 6 de marzo de 1979, durante un debate de los "Documentos en Pantalla" (Dossiers de l'ecran) organizado por la televisión francesa sobre el estreno del folletín americano "Holocausto", la señora Veil había manifestado su desprecio por Maurice Benroubi presentado como un "testigo de las cámaras de gas". Esto último fue brevemente indicado con extrema discreción en relación a su "testimonio" aparecido poco antes en L 'Express (3-9 de marzo de 1979, p. 107-110).

10) En 1961, el judío Raúl Hilberg, Number One de los historiadores ortodoxos, había publicado la primera edición de su obra mayor y fue en 1985 cuando publicó la segunda edición, profundamente revisada y corregida. La distancia es considerable entre las dos ediciones y no puede explicarse más que por la sucesión de victorias conseguidas mientras tanto por los revisionistas. En la primera edición había afirmado fríamente que "la destrucción de los judíos de Europa" había sido desencadenada después de dos órdenes sucesivas dadas por Hitler. No precisa ni la fecha ni el contenido de esas órdenes. Después pretendía explicar detalladamente le proceso político, administrativo y burocrático de esta destrucción; por ejemplo llega a escribir que en Auschwitz el exterminio de los judíos estaba organizado por un departamento encargado a la vez de la desinfección de las ropas y del exterminio de seres humanos (The Destruction of the European Jews, 1961, reeditado en 1979 por Quadrangle Books, Chicago, p. 177, 570). Sin embargo, en 1983, renunciando totalmente a esta explicación, R. Hilberg afirma de repente que el proceso de "destrucción de los judíos de Europa" se desarrolló a fin de cuentas sin plan, sin organización, sin centralización, sin proyecto, sin presupuesto, sino en todo y por todo gracias a "una increíble confluencia de las mentes, una transmisión consensual de pensamiento en el seno de una vasta burocracia", la burocracia alemana ("aw incredible meeting of minas, a consensus mind reading by a far-flung bureaucracy" Newsday, New York, 23 de febrero de 1983, p. II/3). R. Hilberg confirmará esta explicación bajo juramento en el proceso Zündel de 1985 en Toronto, el 16 de enero de 1985 (acta de declaración verbal, p. 848); después la confirmará de nuevo pero con otras palabras en la versión profundamente revisada de su obra (The Destruction of the European Jews, New Cork, Holmes & Meyer, 1985, p. 53, 55, 62; en francés, La Destruction des juifs d'Europe, París, Fayard, 1988, p. 51, 53, 60). Y acaba por fin de confirmarla de nuevo en octubre de 2006 en una entrevista concedida a Le Monde:

No había esquema director preestablecido. En cuanto a la cuestión de la decisión, esto es en parte insoluble. Nunca se ha encontrado orden firmada por la mano de Hitler, sin duda porque tal documento no ha existido jamás. Estoy persuadido de que las burocracias son mudas por una especie de estructura latente: cada decisión acarrea otra, después otra y así sucesivamente, incluso si no es posible prever exactamente la siguiente etapa. (Le Monde des livres, 20 de octubre de 2006, p.12)

Comentario: El historiador Number One del genocidio de los judíos se encontró, pues, tan desamparado que repentinamente ha llegado a negarse a sí mismo y a explicar una gigantesca empresa de asesinato colectivo como si esta fuera hecha, por decirlo así, por obra del Espíritu Santo. Evoca, en efecto, una "confluencia de mentes" en el seno de una burocracia y califica esta confluencia de "increíble". Si es increíble ¿por qué habría de creerse? ¿Es preciso creer lo increíble?. Invoca también la "transmisión de pensamiento" y la califica de "consensual", pero se trata de una pura especulación intelectual a base de creencia en lo sobrenatural. ¿Cómo creer en un fenómeno de este género, en particular en el seno de un vasto aparato burocrático y, más particularmente aun, en el seno de la burocracia del III Reich?. Hay que notar que a la manera de R. Hilberg, los historiadores oficiales, en los años 1980-1990, se ponen a abandonar la historia y a caer en la metafísica y la jerga. Se interrogan sobre el punto de saber si sería preciso ser "intencionalista" o "funcionalista": ¿Debería suponerse que el exterminio de los judíos se produjo como consecuencia de una "intención" (no probada todavía) o según un plan concertado (todavía no encontrado) o bien este exterminio se produjo por sí mismo, espontáneamente y con improvisación, sin intención formal y sin ningún plan? Este tipo de controversia confusa da testimonio del desconcierto de historiadores que, incapaces de proveerse de pruebas y documentos en apoyo de sus tesis, se reducen a teorizar en el vacío. En el fondo, unos, los "intencionalistas", nos dicen: "Ha tenido que haber necesariamente una intención y un plan que nosotros todavía no hemos encontrado pero que acaso descubriremos un día", mientras que los otros nos afirman: "No hay necesidad de rebuscar las pruebas de una intención y de un plan porque todo ha podido pasar sin intención, sin plan y sin dejar huellas; tales huellas son inencontrables porque no han existido jamás".

11) En mayo de 1986, en Francia, los judíos, alarmándose al constatar que no conseguían replicar a los revisionistas sobre el simple plano de la razón, decidieron emprender una acción con objeto de obtener la represión legal del revisionismo. Estos judíos son principalmente Georges Wellers y Fierre Vidal-Naquet reunidos, con sus amigos, en torno al gran rabino de Francia, Rene Samuel Sirat (Bulletin quotidien de l'Ágence telegraphique juive, 2 de junio de 1986, p. 1, 3). Al cabo de cuatro años, el 13 de julio de 1990, obtendrán, gracias principalmente al judío Laurent Fabius, presidente de la Asamblea Nacional, la votación de una ley especial permitiendo imponer a toda persona que mantenga públicamente propósitos revisionistas respecto al "exterminio de judíos", una pena que puede llegar hasta un año de prisión, una multa máxima de 300.000 francos (45.000 euros) además de otras penas. Este golpe de fuerza constituye una flagrante confesión de debilidad.

Comentario: G. Wellers y P. Vidal-Naquet se alarmaron sobretodo por el fallo del tribunal del 26 de abril de 1983 (véase más arriba, el parágrafo 8). El primero escribió: "La corte ha reconocido que (Faurisson) estaba bien documentado. Lo cual es falso. Es asombroso que la corte lo haya aceptado" (Le Droit de vivre, juin-juillet 1987, p. 13). El segundo ha escrito que la Corte de Apelación de París...

...ha reconocido la seriedad del trabajo de Faurisson, lo cual es el colmo y en suma no lo ha condenado más que por haber actuado con malevolencia resumiendo sus tesis en eslóganes. (Les Assassins de la memoire, París, La Découverte, 1987, p. 182)

12) En 1986, en Agosto, Michel de Boüard, antiguo resistente deportado, profesor de historia, decano de la facultad de letras de la Universidad de Caen, miembro del Instituto de Francia, responsable, en el seno del Comité de Historia de la Segunda Guerra Mundial, de la comisión de historia de la deportación, ha declarado que a fin de cuentas "el informe está podrido". Precisó que el informe en cuestión, el de la historia del sistema concentracionario alemán, estaba "podrido" por, según sus propias palabras, estar lleno "enormemente de fabulaciones, de inexactitudes obstinadamente repetidas, especialmente en el aspecto numérico, de amalgamas, de generalizaciones". Haciendo alusión a los estudios de los revisionistas, añadió que había "por otra parte, estudios críticos muy densos para demostrar la inanidad de estas exageraciones" (Ouest-France, 2-3 de agosto de 1986,p. 6)

Comentario: M. de Boüard era un historiador profesional e incluso el historiador francés más competente en materia de historia de la deportación. Hasta 1985 defendía la posición estrictamente ortodoxa y oficial. Con la lectura de la tesis del revisionista Henri Roques sobre el pretendido testimonio del SS Kurt Gerstein, comprendió su error. Lo reconoció honestamente llegando a decir que si hasta ese momento él había garantizado personalmente la existencia de una cámara de gas en el campo de Mauthausen, era un error basado en creer lo que se decía. (Su muerte prematura en 1989 privó al campo revisionista de una eminente personalidad que prometía publicar una obra destinada a poner en guardia a los historiadores contra las mentiras oficiales de la historia de la Segunda Guerra Mundial).

13) En 1988, Arno Mayer, profesor americano de origen judío que enseñaba historia de la Europa contemporánea en la Universidad de Princenton, escribió a propósito de las "cámaras de gas nazis": "Las fuentes para el estudio de las cámaras de gas son a la vez raras y dudosas". ("Sources for the study ofthe gas chambers are at once rare and unreliable" -The "Final Solution" in History, New York, Pantheon Books, 1988, p. 362; en francés, La "solution finale" dans l'histoire, prólogo de Fierre Vidal-Naquet, Paris, la Découverte, 1990, p. 406).

Comentario: Todavía hoy, en 2006, el gran público persiste en creer que, tal como se lo sugieren incansablemente los medios de comunicación, las fuentes para el estudio de las cámaras de gas son innumerables e indiscutibles. En el coloquio de la Sorbona de 1982, A. Mayer, al igual que su amigo Pierre Vidal-Naquet, no había tenido una palabra lo bastante dura para los revisionistas; sin embargo, seis años más tarde, he aquí que este historiador ultraortodoxo se ha acercado considerablemente a las conclusiones revisionistas.

14) En 1989, el historiador suizo Philippe Burrin, teniendo por principio y sin demostrarlo que las cámaras de gas nazis y el genocidio judío habían tenido lugar, intentó determinar en que fecha y por quien había sido tomada la decisión de exterminar físicamente a los judíos de Europa. No es en esto más advenedizo que todos sus colegas "intencionalistas" o "funcionalistas" (Adolf Hitler et les juifs / Genese d'un genocide, París, Seuil, 1989). Le ha sido necesario constatar la ausencia de huellas del crimen y anotar lo que decidió llamar "la obstinada borradura de la huella de un paso humanó" (p. 9). Deplora "las grandes lagunas de la documentación" y añade:

No subsiste ningún documento que lleve una orden de exterminio firmada por Hitler. (...) Según toda verosimilitud, las órdenes fueron dadas verbalmente (...) las huellas son aquí no solamente poco numerosas y dispersas, sino difíciles de interpretar, (p. 13)

Comentario: He aquí aun un historiador profesional que reconoce que no puede aportar ningún documento en apoyo de la tesis oficial. El gran público se imagina que las huellas del crimen de Hitler son numerosas y sin ambigüedad, pero el historiador que ha examinado la documentación correspondiente no ha encontrado nada salvo raras apariencias de "huellas" a las cuales él mismo se pregunta que interpretación darle.

15) En 1992, Yehuda Bauer, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, declaró con motivo de una conferencia internacional que se celebró en Londres sobre el genocidio de los judíos: "El público repite todavía, día tras día, la necia historia (the silly history) que quiere que el exterminio de los judíos se decidió en Wannsee". (Comunicado de la Jewish Telegraphic Agency reproducido en el The Canadian Jewish News, 30 de enero de 1992)

Comentario: Además de que el hecho de que una lectura atenta del "acta" de la reunión de Berlín-Wannsse del 20 de enero de 1942, prueba que los alemanes consideraban una "solución final territorial (eine territoriale Endlösung) de la cuestión judía, que desembocara en un "resurgimiento judío" en un espacio geográfico a determinar, la declaración bastante tardía de Yehuda Bauer confirma que este punto mayor de la tesis del exterminio de los judíos no tiene ningún valor. Añadamos, por nuestra parte, que el exterminio de los judíos no se decidió ni en Wannsse ni en ninguna otra parte. La expresión "campos de exterminio" no es más que una invención de la propaganda de guerra americana y los ejemplos prueban que, durante esta guerra, el asesinato de un solo judío o de una sola judía exponía a su autor, fuera este civil o militar, miembro o no de la SS, a pasar por un consejo de guerra del ejército alemán y a ser fusilado (en sesenta años, jamás un solo historiador ortodoxo ha aportado una explicación a este género de hechos revelados por la defensa hasta delante del tribunal de Núrenberg).

16) En enero de 1995, el historiador francés Eric Conan, coautor con Henry Rousso de Vichy, un pasado que no pasa (París, Gallimard, 2001 -1994, 1996-) escribió que finalmente yo había tenido razón al certificar, al final de los años 70, que la cámara de gas visitada en Auschwitz por millones de turistas, era completamente falsa. Según E. Conan, expresándose en un gran semanario francés:

Todo ahí es falso (...) A finales de los años 70, Robert Faurisson sacó tanto provecho de estas falsificaciones que los responsables del museo tuvieron entonces que reconocerlas a regañadientes.

E. Conan prosigue:

(Hay personas), como Théo Klein, (que prefieren que se deje la cámara de gas) como está pero explicando al público el disfraz: "La Historia es la que es; basta con contarla, incluso cuando no es simple, antes que añadir de nuevo el artificio al artificio".

E. Conan añade después una intención sorpréndete de la subdirectora del Museo Nacional de Auschwitz, que no se decide a explicar al público el disfraz. Escribe:

Krystyna Oleksy (...) no se decide: "Por el momento, se la deja como estaba (la sala calificada como cámara de gas) y no se precisa nada al visitante. Esto es demasiado complicado. Se verá más tarde" (Eric Conan, "Auschwitz: La Memoria del Mal", L'Express, 19-25 de enero de 1995, p. 68)

Comentario: Este propósito de una responsable polaca significa claramente que se ha mentido, se miente y, hasta nueva orden, se seguirá mintiendo. En 2005 pregunté a E. Conan si las autoridades del Museo de Auschwitz habían publicado un desmentido o elevado una protesta contra la intención que él había atribuido a K. Oleksy en 1995. Su respuesta fue que no había recibido ni desmentido ni protesta. En 1996 esta y otras imposturas concernientes también al campo de Auschwitz han sido denunciadas por dos autores judíos, Robert Jan van Pelt y Deborah Dwork, en una obra escrita en común: Auschwitz, de 1270 hasta el presente, Yale University Press, 443 p. He aquí una muestra de las palabras que les vienen a la pluma: "ofuscación de post-guerra", "adiciones", "tachaduras", "supresión", "reconstrucción", "reconstrucción de post-guerra en gran parte" (p. 363), "reconstruido", "usurpación", "recreado", "cuatro aberturas practicadas en el techo, como para que el Zyklon B fluyera hacia el interior de la cámara de gas, fueron instaladas (después de la guerra)" (p.364), "falsificado", "inexacto", "mala información", "inapropiado" (p. 367), "falsificando" (p. 369). En 2001, el carácter falaz de esta cámara de gas P
Gracias...la pondré en la misma carpeta de las masacre de refugiados palestinos
@cototo777 de donde salio tu nick?
Impactante a pesar que uno ya sabe lo puede ver no deja de sorprender, saludos
@Cloudmanu  
@hacho2014    tienes toda la razon pero no encontre libros de ellos  
@mascuolo13  
@jetzabel2 es un círculo que nunca va a terminar  
@cototo777  
@educap   Gracias por valor bro  
@Picmas tal como lo dices, aun nos sigue sorprendiendo  
muchas Gracias  
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