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Snow bros 1y2





 Frío, villancicos, turrones y nieve, los elementos que no pueden faltar en esta temporada. De todos ellos, vamos a quedarnos con el último para rescatar un juego clásico que, valga la expresión, aún se mantiene fresco: Snow Bros.
 
 Hacer la selección de máquinas para unos salones recreativos en los primeros años noventa parece tarea fácil a primera vista. Un Street Fighter, un mueble para 4 jugadores de Konami, a ser posible el X-Men o el Teenage Mutant Ninja Turtles, algo de SNK, algo más de Capcom, el buen y viejo Tehkan World Cup, un Out Run, algún shoot?em up y un puñado más de juegos de momento es algo que, en principio no nos debería faltar. Cualquiera de nosotros firmaría esto en aquella época, pero si el dueño avispado prestaba atención a su distinguida clientela observaba que los mozalbetes que frecuentan su local acuden, a veces, acompañados de gente a la que no le gustaba jugar tanto, habitualmente con su pareja.
 
 
 
 Los sufridos o sufridas acompañantes, muchas veces se limitaban a ejercer de espectadores. Por suerte, entre el catálogo de recreativas había algunos títulos más del gusto de todos, por así decirlo, y que además brillaban con luz propia. Juegos que podían atraer por igual a todo el mundo y que resultaban ser apuestas seguras. Nunca sobraba un Tetris, máquina para todos los públicos donde las haya, o el mítico Bubble Bobble, precisamente pensado para tal fin, ni mucho menos el juego en el que nos vamos a centrar, una recreativa de Toaplan que hacía las delicias de ellos y ellas, y que encima permitía jugar a dobles. Snow Bros. recogía monedas a mansalva sin mirar de qué bolsillo salían, el sueño de todo propietario de arcades.
 
 Snow Bros. es un juego que se acoge a la biblia de las plataformas. Personajes graciosos, gráficos coloridos, músicas pegadizas y una mecánica sencilla pero que dé mucho de sí, el ABC en estas cuestiones que Toaplan, compañía que nos dejó títulos como Tiger Heli, Slap Fight o aquel delirantemente traducido Zero Wing con su frase legendaria ?All your base are belong to us?, tocó todas estas teclas en su juego para sacarse de la manga la que posiblemente sea su obra más conocida entre el público en general. Snow Bros. nos ponía al control de un muñeco de nieve antropomorfo, algo chaparro y de nombre Nick o Tom, según fuésemos el primer o el segundo jugador, con la facultad de lanzar un disparo capaz de envolver en una bola de nieve a los enemigos a los que impacte, pudiendo luego empujar esta bola para arrasar al resto de los que se lleve por delante.
 
 
 
 La meta, recorrer 50 niveles divididos en 5 fases de 10 niveles cada uno con su correspondiente jefe final. Estos niveles eran de una sola pantalla cada uno y contaban con su estructura de plataformas para dar pie a la estrategia personal de cada uno. Ir a por los enemigos uno a uno es una opción muy poco rentable, y es que en este juego solo los monstruos que sean arrollados por las bolas de nieve serán los que dejen objetos al morir.
 
 Se impone, pues, encontrar la estrategia que mejor se ajuste a la disposición de las plataformas en cada pantalla para, una vez con los malos donde los queremos, transformar a uno de ellos en la nevada esfera y hacer la carambola aprovechando la caída, rebotes y recorrido entre las plataformas. A uno o a más, puesto que varias bolas formadas chocarán entre sí al golpearse haciendo un efecto bola de billar que permitirá cubrir varias direcciones a la vez. No solo eso, si no que si quisiésemos saltar a una plataforma fuera de nuestro alcance podríamos saltar sobre nuestros embolados enemigos a modo de apoyo antes de que consigan liberarse, cosa que ocurrirá a los pocos segundos si dejamos de congelarlos con nuestros disparos.
 
 
 
 Las recompensas que obtenemos de estos aludes improvisados varían desde apetitosas piezas de sushi variado que aumentarán nuestro casillero de puntos hasta los imprescindibles objetos especiales. De ellos, los más comunes son las pociones, con varios colores para designar su efecto. La roja hará que Nick o Tom echen a correr aumentando su velocidad, la azul incrementará el poder de nuestro disparo congelando antes a los enemigos, la amarilla hace que éste llegue más lejos y la verde inflará a nuestros protagonistas como globos dándoles la facultad de flotar por toda la pantalla durante unos pocos segundos y eliminar de un solo toque a los monstruos restantes.
 
 Hay más elementos en el juego que complementan esta mecánica. Uno de ellos es que, a semejanza del Skel Monsta de Bubble Bobble, si nos entretenemos más de la cuenta aparecerá un enemigo invencible que no parará hasta darnos muerte o que nosotros se la demos a todos los malosos presentes, pero a diferencia del juego de Taito no recibiremos ningún aviso por parte de la máquina para que movamos nuestro escarchado trasero. Otro es que al recoger un ítem con la forma de la redonda cara del protagonista, la acción se paralizará y aparecerá una nueva oleada de seres a los que tendremos que, a estos sí, eliminar individualmente para conseguir las letras que forman la palabra SNOW, algo que se traducirá en una valiosa vida extra.
 Como podréis deducir de estas líneas, si es que alguna vez no habéis echado vuestra monedita de rigor a este juego, Snow Bros. presentaba un atractivo que se ajustaba a todo tipo de público. A ellas les resultaba gracioso. A ellos les gustaba el desafío. A todos en general les divertía. Y como buena recreativa, la dificultad iba en aumento progresivamente hasta llegar a resultar realmente desafiante por momentos pero sin llegar a echar atrás del todo a los jugadores. En general, un equilibrio de juego muy cuidado era la principal arma de Snow Bros., así como la de todo gran juego de su género que se precie de serlo. No hubiera sido un clásico de los recreativos de otra forma.
 
 
 
 De los recreativos, e incluso de los hogares porque, como decíamos, Toaplan cantó línea y bingo con Snow Bros., tanto que hubo cuatro versiones domésticas con licencias a compañías como la mismísima Capcom, Tengen u Ocean. Capcom se encargó de editar el juego en su versión para 8 bits, pero el port para Game Boy no fue muy afortunado, resultando bastante lento y prescindible. Algo mejor está la versión de NES, aunque acusa la ausencia de algunos elementos del original. Cierto es que en estas máquinas no se podían hacer muchos milagros, por ello Snow Bros. salió mejor parado en sus adaptaciones a 16 bits.
 
 El sello de Ocean en la versión para Commodore Amiga ya era una garantía, y así lo demostraba una conversión muy fiel al original que incluía una historia con rapto de princesa y todo. Una trama muy similar a la de la versión Megadrive, editada con 20 niveles adicionales por Tengen y seguramente la mejor de todas las domésticas. Existe también una versión de Snow Bros. para teléfonos móviles a la que el control táctil no le hace mucho favor e incluso un remake no oficial para nada menos que Spectrum con el nombre de Speccy Bros., algo que muestra el cariño con el que se recuerda a este juego.
 
 
 
 En estas fechas invernales, tan propicias para la nieve y el frío, no es mala opción rescatar este clásico desde la comodidad del hogar y echarnos unas partidas para rememorar viejos tiempos. Sus poderes puede que dejen helados a sus enemigos, pero os aseguramos que traerán el calor de la nostalgia a vuestros corazones de jugones.



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Snow bros 1y2
55 Puntos Score: 9.2/10
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6 Comentarios Snow bros 1y2
que pulenta este juego, c?
probando gracias  
gracias kapo sigue as?
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