El Mahabharata en español. 70ª entrega.

SEAN BIENVENIDOS A MI POST!

N. del T.:

 

 

Este libro no existe en castellano, al menos no en su version completa, y esta es una traduccion artesanal.
El texto original, se puede leer completo aquí:


http://www.sacred-texts.com


Espero poder traducirlo en su totalidad, aunque me lleve toda la vida. Acepto sugerencias, especialmente si ven errores gramaticales, ortográficos o de traducción. Espero que me ayuden los devotos que deseen que este maravilloso purana sea divulgado en los países hispano parlantes, y confio en que Sri Ganesha proveerá para que esta manualidad se logre sin problemas.

Otro tema: como una forma de protesta y para volver a la tradición de nuestro idioma previo al decreto realista sobre los signos de interrogación y exclamación, esta obra no posee dichos signos en la apertura de las oraciones que los pudieran llevar eventualmente.


Sergio Gabriel Bustos

Moneda francesa de cobre del s. XVII, mostrando un vimana.


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Nota: al final de cada parva se publica un archivo pdf del mismo.

"Veloces Krishna y Vimana", por Carolina Wegrzin, de Polonia.




Entrega anterior: http://www.identi.li/index.php?topic=338275

 

Adi Parva

 

 
 
Sección LXIII

 

 
 

 
 

 
 
?Vaisampayana dijo: ?Había un rey llamado Uparichara. Aquel monarca era devoto de la virtud. Era también adicto a la caza. Aquel rey del linaje Paurava, quien era llamado también Vasu, conquistó el sublime y subyugante reino de Chedi obedeciendo a Indra. Tiempo después, el rey renunció al uso de las armas, y recluyéndose en un solitario lugar, se dedicó a practicar las más severas austeridades. Los Devas, liderados por Indra, decidieron ir en su búsqueda, pensando que quizás buscaba quedarse con la supremacía sobre los dioses realizando penitencias tan severas. Los celestiales, ubicándose en modo tal que devinieron el objeto de su vista, lograron con suaves palabras persuadirlo de suspender su penitencia.

 
?Los Devas dijeron: «Oh tu, Señor de la Tierra, deberías ocuparte de que la virtud no decaiga en la Tierra! Para recompensar la protección que has de brindarle, la Virtud misma habrá de proteger al universo.» E Indra dijo: «Oh Monarca, protege a la virtud en la Tierra atenta y disciplinadamente. Siendo virtuoso, habrás de contemplar muchas y sagradas regiones. Y aunque pertenezca yo al Paraíso y tu a la Tierra, te considero mi amigo y te aprecio. Has que sea tu hogar aquella tierra deliciosa y sagrada, bien protegida, bendecida con todos los objetos del disfrute, fértil y poblada por animales, en la cual crece el maíz y el clima es agradable. Oh tu, Monarca de Chedi, estos, tus dominios, están llenos de riquezas, gemas y piedras preciosas, y el suelo es rico en minerales. Las ciudades y pueblos son todos devotos de la virtud, las personas son honestas y felices: jamás mienten, ni siquiera en chiste. Los hijos nunca separan su riqueza de la de sus padres y siempre se preocupan por el bienestar de estos. Los animales flacos no son forzados a tirar de los carros o el arado, o utilizados para transportar cargas; en cambio, son alimentados apropiadamente y se les permite ganar peso. En Chedi, las cuatro castas se ocupan como corresponde de sus respectivas vocaciones. Permite que nada de lo que ocurra en los tres mundo suceda sin que lo adviertas: te obsequiaré un carruaje de cristal, del tipo que solo los celestiales utilizan para volar a media altura. Solo tu, entre todos los mortales de la tierra, podrás guiar por el cielo aquella nave, como si fueras un dios. Te daré también una guirnalda triunfal cuyos lotos jamás se marchitarán, y en la batalla, cuando la uses, serás inmune a las armas. Y, oh Rey, aquella incomparable y sagrada guirnalda, afamada en toda la tierra como la Guirnalda de Indra, habrá de ser tu insignia.»

 
?Vritrahantri dio también al rey, un bastón de bambú para proteger al honesto y al pacífico. Y un año después, el Rey plantó esta vara en el suelo con el propósito de adorar a Sakra. Desde entonces, oh Monarca, todos los reyes, siguiendo el ejemplo de Vasu, han plantado varas de bambú para adorar a Indra. Tras plantar la vara de bambú, la embellecieron con tela dorada, perfumes, guirnaldas y varios otros ornamentos. Y el dios Vasava es adorado así, con tales guirnaldas y ornamentos. Y el deva, para gratificar al ilustre Vasu, se presentó él mismo asumiendo la forma de un cisne para recibir las ofrendas. Y el deva, contemplando la auspiciosa ceremonia de adoración realizada por Vasu, estaba complacido, y dijo a aquel, el primero entre los monarcas: «Los hombres y reyes que me adoren y observen con alegría este festival en mi honor, como lo ha hecho el rey de Chedi, tendrán gloria y su países y reinos serán victoriosos. Sus ciudades crecerán y se llenarán de alegría.»

 
?Y el rey Vasu fue así bendecido por el complacido Maghavat, el Mahatma Raja de los Devas. Y por cierto, que quienes ocasionan que sea observada esta festividad de Sakra, regalando tierras, gemas y piedras preciosas, ganan el respeto de todos en este mundo. Y el rey Vasu, el señor de los Chedis, repartiendo d respetones, realizando grandes sacrificios y observando la festividad de Sakra, era muy respetado por Indra. Y desde Chedi, virtuosamente gobernó el mundo entero.

 
?Y tuvo Vasu cinco hijos de gran energía e inconmensurable valor, y los nombró gobernantes de varias provincias.

 
?Su hijo Brihadratha, fue investido gobernador de Magadha, y fue conocido por el nombre de Maharatha. Otro de sus hijos se llamaba Pratyagraha; y otro Kusamva, que era llamado también Manivahana. Y los otros dos eran Mavella y Yadu, el de gran valor e invencible en la batalla.

 
?Estos, oh Monarca, eran los hijos de aquel sabio rey de poderosa energía. Y los cinco hijos de Vasu fundaron reinos y ciudades honrando sus propios nombres, e iniciaron dinastías que duraron varias eras.

 
?Y cuando el rey Vasu se sentó al mando de aquella nave de cristal surcando el cielo con aquel regalo de Indra, Gandharvas y Apsaras se le acercaron. Y por visitar asiduamente las altas regiones, se lo llamó Uparichara. Y su capital era atravesada por una corriente de agua llamada Suktimati. Y cierta vez, aquella linfa fue atacada por un monte llamado Kolahala, que al cobrar vida, enloqueció de lujuria por ella. Y Vasu, viendo la sucia maniobra del monte, golpeó a este con su pie, y a través de la impronta causada por aquella patada, la corriente logró escapar. Pero el monte había logrado fecundar a Suktimati, y concibió en ella mellizos: una niña y un niño. Y la corriente, agradecida por haberla liberado del abrazo de Kolahala, confió ambos al cuidado de Vasu. Y el hijo fue eventualmente nombrado comandante en jefe de todas sus fuerzas por parte de Vasu, aquel, el mejor entre los reyes sabios, dador de riquezas y amedrentador de enemigos. Y la hija, llamada Girika, fue desposada por Vasu.

 
?Y tras dejar atrás su período menstrual y purificarse con un baño, Girika se ofreció a su Señor. Pero justo ese día, los Pitris de Vasu habían pedido a aquel, el mejor entre los sabios monarcas, que sacrificara un venado para un Sraddha que estaban por celebrar. Y el Rey, considerando que una orden de los Pitris no debe desobedecerse, salió de caza, con el pensamiento absorto en la avasallante belleza de Girika, que aquella mañana se había aparecido ante él como si fuera la misma Sri. Y era la primavera, y los bosques por los que el rey iba errante, se presentaban deliciosos como si se trataran de los jardines del mismísimo rey de los Gandharvas. Abundaban los Asokas y Champakas, y Chutas y Atimuktas; habían Punnagas y Karnikaras, Vakulas y Divya Patalas, Patalas y Narikelas, Chandanas, Arjunas y muchísimos sagrados y bellos árboles que refulgían con sus perfumadas flores y sus dulces frutos. La selva toda se hallaba hechizada por las suaves notas del canto del kokila y el hipnótico bordonear de las abejas. Y el Rey fue vencido por el deseo, pero su esposa no estaba ahi. Y enloquecido por la libido, vagó sin rumbo hasta que divisó un hermoso Asoka adornado por un denso follaje, cuyas ramas estaban cubiertas de flores, y entonces se sentó comodamente bajo su sombra. Las extasiantes frangancias de la estación llegaban a él entremezclados con los maravillosos perfumes de las flores, traídos por una briza deliciosa. Todo era excitante, y aunque lo intentó, el rey no pudo apartar su mente del recuerdo de la hermosa Girika. Y viendo que un ágil halcón descansaba muy cerca, conociendo el rey las sutiles verdades del Dharma y el Artha, fue hasta él y le dijo: «Oh tu, amistoso, lleva este esperma a mi esposa, Girika, y entrégaselo. Está en su período fértil.»

 
?El halcón tomó la carga y se alejó velozmente surcando el cielo. Y así volaba cuando fue visto por otro de su misma especie, que confundió la carga con un pedazo de carne. El segundo voló hacia el primero y ambos pelearon ferozmente con sus picos, hasta que el semen cayó sumergiéndose en las aguas de Yamuna. Y en esas aguas habitaba una importante Apsara llamada Adrika, que fuera transformada en pez por la maldición de un Brahmana. Tan pronto como el esperma de Vasu cayó al agua desde las garras del halcón, Adrika nadó velozmente hacia él y se lo tragó. Diez meses después, el pez fue capturado por las redes de los pescadores, y del estómago del pez, surgieron un niño y una niña. Los pescadores no salían de su asombro, y siendo súbditos de Uparichara, acudieron a él y le refirieron todo. Dijeron: «Oh Rey, estos dos seres, aunque de forma humana, fueron encontrados dentro del cuerpo de un pez.» Uparichara se quedó con el niño, que con el tiempo, hubo de convertirse en el sabio y virtuoso monarca Matsya.

 
?Y tras nacer estos mellizos, la Apsara fue liberada de la maldición y asumió nuevamente su forma celeste, porque se le había dicho que mientras viviera en su estado pisciforme, habría de alumbrar dos niños e inmediatamente quedaría librada de la maldición. Y entonces, la Apsara se elevó por la senda que frecuentan Siddhas, Rishis y Charanas.

 
?La hija de la Apsara, quien olía a pescado, fue devuelta a los pescadores por parte del rey, que dijo: «Que esta sea hija de ustedes.» Aquella niña fue conocida como Satyavati. Su belleza era grande y poseía todas las virtudes, y ella, la de sonrisa amistosa, por su contacto con los pescadores, tenía olor a pescado. Y para servir a su padre, guiaba un bote de alquiler sobre las aguas de Yamuna.

 
?Mientras se hallaba abocada a esta tarea, fue vista un día por el gran Rishi Parasara mientras este realizaba uno de sus viajes. Y aquel toro entre los Munis se dirigió a la hija de Vasu, la de belleza celestial y delicados muslos, y le dijo: «Acepta mis abrazos, oh tu, bendecida!» Satyavati respondió: «Oh tu, hombre santo, observa los Rishis que se encuentran sobre ambas riveras. Nos ven; cómo podría complacerte?»

 
?Siendo así advertido por ella, el asceta creó una densa niebla que sumergió a toda la región en la penumbra. Y la doncella quedó maravillada, e indefensa, se sonrojó de vergüenza y timidez. Y dijo: «Oh tu, hombre santo, soy una virgen bajo el control de mi padre. Oh tu que estás libre de pecado, aceptando tus abrazos perdería mi virginidad. Oh tu, el mejor entre los Brahmanas, sería mi ruina, cómo podría volver a casa? Es más: ya no podría continuar con mi vida. Considerando todo esto, oh tu, ilustre, haz lo que deba hacerse.» Y aquel, el mejor entre los Rishis, satisfecho con todo cuanto ella decía, respondió: «Habrás de conservar tu virginidad si te concedes a mí. Oh tu, tímida, oh niña santa, pídeme lo que quieras. Oh tu la de bellas sonrisas, mi gracia nunca ha resultado estéril.» Siendo así instada, la muchacha pidió que su cuerpo emitiese un perfume agradable, y el Rishi se lo concedió.

 
?Y habiéndose cumplido su deseo, quedó muy complacida e inmediatamente fue fértil. Y aceptó el abrazo de aquel Rishi de maravillosas acciones. Y desde entonces, fue conocida por el nombre de Gandhavati, y su fragancia podía ser sentida a un yojana de distancia, y por esto, también fue llamada Yojanagandha. Y después de esto, Parasara se alejó de su vida.

 
?Y habiendo obtenido aquella sublime gracia por la cual su virginidad se mantuvo y su cuerpo fue fragante, concibió en los brazos de Parasara, Y dió a luz aquel mismo día, sobre una isla de Yamuna, al hijo de Parasara, dotado de gran energía. Y el muchacho, con el permiso de su madre, concentró su mente en el ascetismo, y se alejó diciendo: «Llegado el momento, cuando pienses en mi, apareceré frente a vos.»

 
?Y fue así que nació Vyasa, de Satyavati, por obra de Parasara. Y por haber nacido en una isla, fue llamado Dwaipayana. Y el instruido, notando que la virtud quedaba privada de cada una de sus columnas con cada Yuga que pasa, y que las fuerzas y la duración de la vida de las personas disminuye a medida que los yugas pasan, movido por el deseo de recibir el favor de Brahman y los Brahmanas, compiló los vedas. Y es por eso que fue llamado Vyasa. Y aquel grande que concedía gracias, enseñó los vedas a Sumanta, Jaimini, Pala y a su hijo, Suka, resultando ser el quinto veda, el mismo Mahabharata. Y a través de ellos, la compilación del Bharata se hizo famosa.

 
?Y luego, Bhishma, de gran energía, fama y esplendor, parte misma de los Vasus, nació en el vientre de Ganga por obra de Santanu. Y existía un Rishi muy famoso llamado Animandavya, familiarizado con la interpretación de los Vedas, ilustre, de gran energía y reputación. Y aunque inocente, fue acusado de robo y empalado. Y al morir, convocó a Dharma y le dijo lo siguiente: «De niño, una vez atravesé una mosquita con el filo de la hoja de una planta, oh Dharma! Me acuerdo de aquel único pecado, no consigo recordar otro. Sin embargo, desde entonces he practicado austeridades miles de veces. Es acaso posible que aquel único pecado no haya sido quemado por los méritos de todas mis austeridades? Y como matar a un Brahmana es más reprobable que matar a cualquier otra criatura viviente, has pecado, oh Dharma! Por lo tanto, habrás de encarnar en la tierra como un Sudra.» Y fruto de aquella maldición, Dharma nació Sudra asumiendo la forma del instruido Vidura, cuyo cuerpo era puro y perfectamente libre de pecado. Y Suta nació de la virgen Kunti por obra de Surya. Y surgió del vientre de su madre con su cuerpo cubierto por una armadura y su cara iluminada por unos aros. Y Vishnu mismo, famoso en todo el planeta y adorado en los tres mundos, nació de Devaki por Vasudeva. Es él, ajeno al nacimiento y a la muerte, de radiante esplendor, Creador del universo y Señor de todas las cosas! Él, que es la invisible causa de todo, ajeno al deterioro, omnipresente, el eje en torno al cual todas las cosas giran, la substancia en la que conviven los tres atributos, Sattva, Rajas y Tamas, el alma universal, lo inmutable, el material del cual este universo está hecho, aquel a cuyo control nada escapa, el habitante invisible de cada objeto, padre del universo de cinco elementos, quien es él mismo los seis atributos, que es el Pranava, el Om de los Vedas, que es infinito, incapaz de ser movido por fuerza alguna, salvo la de su propia voluntad, ilustre, la manifestación misma del Sannyasa que flotaba en el agua antes de que la creación sucediera, quien es la fuente de la cual nació el poderoso marco, quien es el gran combinador, el no creado, la invisible esencia de todo, el gran inmutable, ajeno a los atributos percibibles a través de los sentidos, quien es el universo mismo, sin inicio, nacimiento o decadencia, es poseedor de una riqueza infinita, es el Pitamaha de todas las criaturas, y encarnó en el linaje de los Andhaka-Vrishnis para fortalecer la virtud.

 
?Y Satyaki y Kritavarma, conocedores de las armas de alto poder y hábiles en su uso, bien versados en todas las ramas del conocimiento y obedientes de Narayana, nacieron de Satyaka y Hridika. Y el esperma del gran Rishi Bharadwaja, de severas penitencias, que era conservado en un recipiente, comenzó a crecer. Y de aquel recipiente nació Drona. Y del semen de Gautama, caido sobre un tupido cañaveral, nacieron dos mellizos: la madre de Aswatthaman y Kripa, el de gran fuerza. Luego, nació Dhristadyumna, esplendoroso como el mismo Agni, del fuego, durante un sacrificio. Y aquel poderoso guerrero nació ya con un arco en mano, el mismo que estaba destinado a destruir a Drona. Y del altar de aquel sacrificio nació Krishnaa, hermosa y resplandeciente, de rasgos deslumbrantes y sublime belleza. Luego nació el discípulo de Pralada, Nagnajit, y también Suvala. Y de Suvala nació un hijo: Sakuni; y por una maldición de los Devas se transfomó en verdugo de las criaturas y en enemigo de la virtud. Y nació también una hija: la madre de Duryodhana. Y ambos eran bien versados en las artes de lograr ganancias mundanas. Y de Krishna, en la tierra de Vichitravirya, nacieron Dhritarashtra, el Señor de los hombres, y Pandu, el de gran fuerza. Y también, de Dwaipayana, nació en la casta Sudra el sabio e inteligente Vidura, versado en el Dharma y los asuntos mundanos, y ajeno al pecado. Y de sus esposas, Pandu obtuvo cinco hijos que eran como los dioses. El mayor era Yudhishthira, nacido del semen de Dharma; Bhima, el de estómago como el del lobo, nació de Marut; Dhananjaya, el bendecido con la buena fortuna y el mejor entre los que blanden armas, nació de Indra; y Nakula y Sahadeva, de atractivos razgos y siempre ocupados en servir a sus mayores, nacieron de los gemelos Aswins. Y del sabio Dhritarashtra nacieron cien hijos, o sea, Duryodhana y otros, y uno llamado Yuyutsu fruto de su unión con una mujer Vaisya. Y de esos cientouno, once, o sea, Duhsasana, Duhsaha, Durmarshana, Vikarna, Chitrasena, Vivinsati, Jaya, Satyavrata, Purumitra, y Yuyutsu de la esposa Vaisya, eran grandes Maharathas. Y Abhimanyu nació de la unión de Arjuna con Subhadra, la hermana de Vasudeva, y fue, por lo tanto, el nieto del ilustre Pandu. Y de los cinco Pandavas nacieron cinco hijos del vientre de Panchali, y estos cinco príncipes eran apuestos y versados en todas las ramas del conocimiento. De Yudhishthira nació Pritivindhya; de Vrikodara, Sutasoma; de Arjuna, Srutakirti; de Nakula, Satanika; y de Sahadeva, Srutasena, de gran valor; y Bhima, en la selva, concibió en Hidimva un hijo llamado Ghatotkacha. Y de Drupada nació una hija llamada Sikhandin, que luego fue transformada en niño, y esto ocurrió por obra de un Yaksha llamado Sthuna, que quiso hacerle un favor.

 
?En la gran batalla de los Kurus, se dieron cita cientos de miles de monarcas con el fin de batirse los unos con los otros. Los nombres de todos ellos, me resultarían imposibles de enumerar aunque dispusiera de diez mil años para hacerlo. Sin embargo, he nombrado a los más importantes de ellos.?

 
Continuara...

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Sergio
Om namah shivaya

El Mahabharata en español. 70ª entrega.
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11 Comentarios El Mahabharata en español. 70ª entrega.
Cuando leo esto, recuerto cosas que ya sabia y se completa un poco mas. A la espera del siguiente. saludos.  
@superju Habias leido sobre esto, superju? =) este capitulo fue complicado. Mas por la parte en la que Uparichara se queda caliente con la esposa, que en original en ingl?

Gracias hermano.
@Karna No de este libro sino de diferentes yogis  y rishi que he leido.gracias
@BetoCZ graciaas!!!
@superju Gracias a vos, amigazo. Un abrazo
hola ... una consultita ... en uno de tus post colocaste un mahabarata en epub ... es lo mismo que viene en estas entregas ?? gracias de antemano por tu amable respuesta
@eltotus si, una chica lo queria en epub, asi que hizo la conversion y me lo paso. De todos modos, las referencias no se copiaron muy bien, asi que hasta que aprenda a hacer cambios de formato, no te puedo decir que el resultado sea tan bueno como el pdf.
Gran trabajo, @Karna. Segu?
Gracias por tan grande esfuerzo  
Saludos! sigo tu trabajo desde la primera entrega, continuaras con la traducci?
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