Historias De Terror 3

  • Categoría: Paranormal
  • Publicado hace más de 5 años

Aquí les dejo unas cuantas historias de terror




Silencio


Aquella noche era tan común como todas las de esa semana, mi mamá nos hacia de cenar los sabrosos frijoles negros refritos, mientras regañaba a mi hermana menor por que a pesar de ser, según ella, toda una mujercita no la ayudaba en nada en la cena, mientras mi hermano mayor tenia horas en la computadora haciendo su tarea y la sombra del sueño se dibujaba en su rostro.



La cena discurrió tan normal como tantas otras, la típica platica de mi mama acerca del pésimo desempeño escolar de mi hermana y yo, su clásico sermón de que deberíamos seguir el ejemplo de mi hermano mayor, todo ello aderezado con el sonido de fondo de el noticiero de las diez hablando de la guerra contra el narcotráfico y que, según el presidente, ?vamos ganando".



la rutina poco cambio a la hora de acostarnos mi mama y hermana se fueron a su cuarto, mi hermano se acostó rápidamente, rendido por el sueño, yo todavía me lave los dientes y lei una revista con chicas guapas, según yo, para tener lindos sueños. Al final yo también caí profundamente dormido y las sombras del sueño me envolvieron y todo se hizo obscuridad.



Una extraña sensación me saco de mi dulce descanso, en un principio pensé en una pesadilla, pero como no recordaba nada pensé en otra cosa, estaba sumido en ese extraño estado de somnolencia que ocurre cuando desertas a media madrugada y apenas puedes abrir los ojos y de repente caí en cuenta de algo, hacia un silencio aterrador, no se escuchaba nada a kilómetros a la redonda, ?que cosa tan rara ?pensé pues no se escuchaban los clásicos ruidos de la noche como los gatos aullando por quien sabe que razónalos lejanos y esporádicos ladridos de los perros tratando de ahuyentar a algún caminante despistado, ni siquiera se oían los pasos de algún vecino trasnochador subiendo las escaleras de su casa en un vano intento de no hacer ruido.



Lo que mas me asusto y me puso a pensar fue la ausencia de los clásicos ruidos de coches que suelen pasar a todas horas por las calles vecinas y ni siquiera de los enormes camiones de carga que aprovechan la madrugada para transitar por las casi vacías avenidas de la enorme ciudad de México. pase minutos que me parecieron horas pensando en las explicaciones para tan rara situación, cuando me vino a la mente las historias sobre relatos de abducciones extraterrestres, en ellas se habla de que antes de el hecho hace un silencio de muerte y entonces la victima es atrapada por horrendos seres grises, una ola de espanto me erizo el pelo, eso no puede ocurrir a mi, después de todo esas son tonterías ¿no?, mi hermano un prominente universitario se burlaba de mis revistas sobre temas ovni, pero ahora estaba en una situación horrenda, ¿y si era real?,¿y si algún ser gris, cabezón y espantoso me estaba vigilando desde algún punto en la obscuridad?.



Mi respiracion se empezo a agitar y pense que la razon de la ausencia de ruidos animales se debia a la presencia de estos seres,¿donde estarian?pense,quizas estuvieran en los pasillos,afuera de la casa,eso me tranquilizo pues hay muchas casas y bien podian no visitar la mia,entonces un pensamiento aterrador me inundo¿y si estaban dentro de la casa?aquello me hizo sudar frio,agudize mi oido para captar el mas nimio movimiento en la planta baja de la casa pero no escuche nada,volvi a hacerlo rezando para escuchar algun sonido familiar,como los ronquidos de mama,las intempestivas y fortisimas inspiraciones que sustituian los ronquidos en mi hermana o los ligeros gritos que emite mi hermano y supongo son causados por pesadillas.



Pero no ocurrio nada,ni ruidos familiares ni crujidos alarmantes en las escaleras de madera,¿y si flotaban o volaban?,me tape la cabeza con una almohada y temble,una rapida indignacion me recorrio el cuerpo,no podia actuar como un bebe,ya tenia 18 años y no podia ser tan cobarde,entonces por fin me atrevi a abrir los ojos,me puse boca arriba y repase el cuarto donde dormiamos mi hermano y yo,el armario donde guardamos la ropa esta igual,el suelo,obscurecido por la noche,estaba tapizado por formas irregulares que al instante reconoci como ropa sucia,revistas y basura,una mesita con una television mediana aun lado del armario no me alarmo en lo mas minimo,pose mi vista directamente en la cama de mi hermano,a un lado de la mia,y pude ver su silueta,tapada,y respirando placidamente señal de que dormia profundamente.



En la pared,aun lado de su cama,pude distinguir la superficie tapizada por posters de nuestros grupos de rock favoritos,al seguir recorriendo la pared llegue a un punto temido la puerta,¿y si en el umbral estaba un ser gris y de enormes ojos observandome atentamente mientras yo estaba distraido con tonterias?pero al llegar mi vista ala puerta no habia nada solo se distinguia,al fondo,el lavabo que ahora inoportunamente no goteaba,despues pose mi vista en otro lugar temido por mi en la infancia la ventana que quedaba a un lado mio separada de mi cama por un pequeño espacio.



En mi niñez me espantaba la idea de que alguien se metiera por la ventana y me llevara,este temor desaparecio cuando mi hermano me enseño una noche como se veian los destellos de los rayos de alguna lejana tormenta,esa noche aprendi como saber a que distancia cae un rayo,solo hay que contar el tiempo entre el destello y el trueno,recuerdo que veiamos los lejanos destellos y esperabamos en silencio varios segundos hasta que llegaba un apagado y bajisimo trueno,despues de hacer los calculos mi hermano decia que la tormenta debia de estar muy lejos,a varios kilometros de distancia,aquello me fascinaba en mi niñez cuando desde aquel entonces el depertarme de madrugada no era una tragedia,pero ahora todo era distinto era presa de un silencio de muerte,en todo ese rato no se oia nada,ni el mas leve crujido,ronquido,roce de ropas ni nada por el estilo.



aquello sinceramente me desquiciaba,mi mente me atormentaba con mas horrores ¿y si no fueran extraterrestres?¿y si fuera un alma en pena o la llorona?¿y si fuera algun asesino psicopata de familias? o los miembros de algun culto satanico dispuestos a asesinarnos en algun aquelarre.Llegado a ese punto un pensamiento cruzo mi mente,todos esos horrores estaban en mi mente,mi familia y vecinos dormian placidamente,la ausencia de ruido no significaba nada,todos los monstruos estaban en mi interior,tambien habia tenido recuerdos felices y de tranquilidad en esa madrugada y comprendi que el silencio es una oportunidad para recordar e imaginar cosas maravillosas y que todos los monstruos son solo miserias de mi interior,por eso algunas personas dicen que el silencio es el idioma natural de el amor,todo es cuestion de callar a los monstruos y escuchar a la intuicion y dejarse llevar por ella.



A la mañana siguiente un fuerte ruido me desperto,eran mis hermanos escuchando musica a todo volumen,mire la hora en el reloj,eran las once y media,era tarde pense en levantarme pero recorde que eran vacaciones y volví a acostarme quedando profundamente dormido.


La Torre




Para Alan no había nada mas maravilloso que el volver a su viejo pueblo,el poder recorrer sus pequeñas y empedradas calles,el poder admirar el hermoso contraste entre las blanquesinas paredes de las casas con el naranja de los tejados de dos aguas desde el punto privilegiado que representaba la cima de el cerro del fraile y asi poder contemplar no solo el pueblo sino mas alla y ver el verdor de los bosques que se presipitaban desde las lejanas serranias hacia el fertil valle en donde se encontraba el pueblo.

Durante dias recorrio de arriba a abajo todo el valle,atravez de descuidadas pistas de asfalto y otras veces por senderillos de tierra batida que segun los humildes lugareños alguna vez formaron parte de la red de caminos reales de la epoca de el virreinato,cuando volvia a su pueblo solia sentarse en las bancas de el parque hasta que daba la noche y asi poder ver como los lugareños tenian aun la costumbre de darle las buenas noches a cualquier persona que se toparan,esto le fascinaba a Alan pues en la enorme ciudad de mexico esto jamas ocurria.

Aquella mañana desdichada para el se presento diferente,una espesa niebla cubrio el pequeño pueblo y no le dieron ganas de salir,entonces cayo en cuenta de algo¡tenia dias viviendo en la pequeña casa y no se habia molestado en ver que se encontraba ahi!,el poco mobiliario no lo intimido,apenas habia un viejo estante,una pequeña mesa con una lampara electrica que hacia las veces de estudio y de comedor,una oxidada y destartalada maquina de escribir en un rincon,una parrilla electrica en el suelo pegado a la ventana,varias cajas de carton con diversos enseres domesticos tan enpolvados que le dio flojera revisarlos y el pequeño catre en donde pasaba las noches componian su patrimonio en aquel alejado lugar.

Despues de un parco desayuno descidio buscar en el viejo estante algo de interes,en el interior habia un folder con papeles legales en donde se le acreditaba la propiedad de la casita por herencia de su abuelo Don Jonas Aceves pero no fue eso lo que mas llamo su atencion,adentro entre los papeles habia unas fotos en blanco y negro,en ellas pudo reconocer a sus abuelos acompañadas de gente desconocida que supuso serian familiares desconocidos,al ver otra foto reconocio al momento a su mama,mucho mas joven quiza adolecente pero lo que mas lo consterno fue el rostro que tenia,refejaba mucha desolacion y parecia que un peso muy grande estaba en sus hombros,la siguiente foto impacto mucho mas a Alan se veian los cerros pero entre ellos como el colmillo de un monstruo infernal se erguia una torre de una altura mas que considerable,en los muros se podian ver unos agujeros obscuros que supuso serian ventanas o algo asi,la torre terminaba en punta y esto era lo que le daba ese toque siniestro pues en un lugar tan tetrico no podia ocurrir nada bueno penso,al pasar a la otra foto se dio cuenta de que era la misma imagen pero en una esquina alguien escribio:uno de ellos,Alan observo la foto pero a el le parecio la misma imagen de la torre,al ver con mas detenimiento se dio cuenta de algo horroroso que casi le pone los pelos de punta;en uno de los obscuros agujeros que a el le parecieron ventanas se veia asomandose con una diabolica malicia una figura blanca,que parecia encapuchada con una manta blanca y en lo que parecia la cabeza se adivinaban unos pequeños orificios negros que en caso de ser los ojos veian fijamente hacia la camara.

Al ver todas esas cosas Alan desesperadamente busco la ventana para recibir un poco de aire fresco,al abrirla cerro los ojos y aspiro todo el aire que pudo pero la sensacion no fue nada relajante parecia que habia respirado una nube de arena,despùes de el logico ataque de tos alzo la vista y lo que vio lo lleno de tal horror que grito como nunca lo habia hecho en su vida y corrio despavorido a su catre y alli como un niño asustado escondio la cabeza en su almohada.

Atravez de el umbral de la ventana se podia ver los cerros llenos de color por las infinitas flores primaverales que vestian las copas de los arboles bañados por la luz de el sol pero entre ellos como un blasfemo reto a tanta belleza,se alzaba la infernal torre,madre de incontables horrores y en uno de aquellos agujeros se podia distingir a una espantosa figura blanca asomandose y mirando directamente a aquel pequeño pueblo,hogar de muchos secretos ignotos y que solo los curiosos e irresponsables se atreven a descubrir.



La Mansión De Los Lamentos


Todavía me estremezco al recordar la leyenda que me contaron en un pueblo del norte de Inglaterra sobre una oscura mansión. La llaman: La Mansión de los lamentos. Si no temes escuchar relatos escalofriantes ni os asusta la oscuridad, zambullíos conmigo en esta historia que me llevó a coquetear con la mismísima muerte.



9 de Septiembre de 1888. Una espesa niebla cubría el bosque. A lomos de un caballo, de vuelta al pueblo, Edgard relataba a su amigo Alan el misterio que encerraba dicha mansión.



- ¿Sabes, Alan? Existe un lugar más allá del lago, donde toda alma que haya arrastrado una espiral de muerte encuentra su casa espiritual. Es un lugar sin fronteras, ni esperanza, donde las filas de cientos de almas amargadas vagan por una región infinita hacia un horizonte muerto, arrastrándose a través de los retumbantes pasillos fúnebres y mórbidos. Ese es el lugar conocido como La Mansión de los Lamentos.



Cuentan que hace ciento diez años la mansión la habitaba la familia Morton. Esta familia se dedicaba a auxiliar a toda persona necesitada de un cobijo que llamara a la puerta. Los insensatos viajeros desconocían por completo la clase de dementes perturbados que encontrarían por anfitriones en dicho lugar. Con las puntuales campanadas de la media noche, la familia enloquecía y realizaban toda clase ritos satánicos, despellejando y seccionando las manos y pies de sus inquilinos. Más tarde, con el culto al diablo zanjado, los trasladaban al patio y los crucificaban boca abajo, dejando los cuerpos desgarrados a merced de los cuervos. Mientras esto sucedía, el único miembro cuerdo de la familia corría a esconderse al ático y comenzaba a llorar mientras escuchaba aterrado los incesantes quejidos de las pobres personas. Hasta que un día decidió no seguir sufriendo más. Empuñó una espada y se la clavó.



Antes de morir escribió algo en su diario, en una hoja aparte:



?Esta es la Mansión de los Lamentos. Aquí, la verdadera oscuridad en el corazón de las cosas se hace realidad. Lo que vemos en el dominio de la muerte está tan vacío como la mirada de un muerto, tan frío como la luz de una estrella agonizante. Es un lugar entre la realidad y el infierno. Una mansión que esconde oscuros y sangrientos secretos.?



Dicen que el que se adentra no escapa ni siquiera al morir. A veces se escuchan gritos sordos, de los muertos que deben estar revolviéndose en su tumba.



- ¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo ha contado? No lo había escuchado en mi vida.

- Yo se muchas cosas.

- ¿Intentas asustarme?

- Yo sólo te lo cuento, mi buen amigo Alan.

- Eres muy raro. Vamos, se está haciendo tarde.



No tenían más que dieciocho años. Edgard era nuevo en el pueblo y siempre fanfarroneaba de pertenecer a una ilustre familia, aunque nadie del pueblo ni de los alrededores lo había visto antes. Era la típica persona que es la primera en probar algo que muchos no se atreverían. Alan, en cambio, era inocente y tímido y le faltaba confianza en sí mismo. Además, al contrario que Edgard, Alan es huérfano y casi toda su vida la había vivido solo.



Más tarde, Alan llegaba a casa solo y lleno de pavor. La historia que le había contado su amigo no se la podía quitar de la cabeza. El rechinar de la puerta lo ponía aún más nervioso. Toda la casa tenía un aspecto fantasmagórico, ahora más que nunca, con la tenue luz de una vela, interrumpiendo una oscuridad misteriosa.



Se encaminó velozmente hacia su habitación y se metió en la cama mientras lanzaba un largo suspiro. El viento sonaba como un triste lamento mientras comenzaba a llover. Empezaba a relajarse cuando escuchó un ruido que le puso los pelos como escarpias. Era un jadeo. Un jadeo profundo y siniestro. No se movió, no podía. Se quedó mirando al techo, escuchando aquél jadeo ronco? en su habitación.



- Cálmate, Alan. Seguramente es tu imaginación que vuelve a jugarte una mala pasada.



El jadeo se hizo más fuerte y angustioso. Se tapó los oídos y cerró los ojos con fuerza.



- No es nada, no es nada ? se repetía. No voy a creer eso de la estúpida Mansión de los Lamentos. Ni siquiera existirá.



El ruido cesó. Bajó las manos. En ese momento el jadeo volvió a empezar incluso más violento. Era una respiración entrecortada y húmeda, como la de un caballo o un animal enfermo.

Se sentó en la cama y respiró hondo antes de levantarse. Entonces, de repente, aparecieron unas manos que le agarraron. Era dos manos fuertes y frías que empezaron a estrangularle lentamente. Gritó tan alto que se sorprendió a sí mismo. Su atacante también debió de sobresaltarse porque le soltó el cuello rápidamente. Se puso la mano en la garganta y tosió para recuperar el aliento.



- Alan, ¡no grites! ? susurró una voz -.

- ¡Edgar! Me has pegado un susto de muerte.



Edgar salió de debajo de la cama y se limpió el polvo del traje.



- Menuda hazaña ? murmuró sonriente.

- Cállate ? le cortó Alan, mientras se frotaba la parte dolorida del cuello.

- ¿Te atreverías a entrar en la Mansión de los Lamentos? Hoy es un día clave, el día en que el joven se suicidó.



Alan se quedó perplejo.



- ¿Todavía sigues con esa historia? Además, ¿cómo piensas ir ahora? Es casi media noche.

- Sólo así podremos descubrir el secreto de los Morton. Por favor, acompáñame.

- ¿Tan importante es?

- En realidad? no sé exactamente si existe tal mansión. Venga, se que tienes tantas ganas como yo.

- En verdad de lo que tengo ganas es que te convenzas que todo es pura leyenda y también de que me dejes dormir. Anda, cogeré mis cosas.



Deprisa montaron en los caballos y se encaminaron hacia lo desconocido.



Cuanto más se acercaban, más indecisos trotaban los caballos. Parece increíble, pero es cierto que los animales tienen un sexto sentido, y éstos, parecían saber perfectamente a dónde se dirigían. Atravesaron el laberíntico bosque al compás de unos lejanos aullidos de lobos, que hacían más oscura la noche.



Edgard, iba decidido, sin miedo. Todo lo contrario que Alan, que aunque no se lo terminaba de creer, el miedo y la incertidumbre no le cabían en el cuerpo.



Finalmente, detrás de un pequeño lago, acariciado por una espesa neblina, un gran caserón de aspecto gótico comenzaba a dibujarse sobre el resto de la niebla.



- Vaya. Hasta ahora no pensaba que existiera.

- ¿No es increíble? ? dijo Edgard fascinado.

- Si, increíble ? repitió ? No es por ser oportuno, pero tengo algo de miedo.

- Alan, no pienso dar la vuelta ahora, que hemos llegado hasta aquí. Venga, entremos.

- Está bien?, pero no se lo que quieres conseguir con esto.



Los dos amigos caminaron al compás hacia la puerta. Alan miraba a todas partes. Se fijó en un grabado de oro en la puerta donde se podía leer: ?Familia Morton Steiner?. Edgar, sin dudarlo, se dirigió hacia el pomo del portón. Lo agarró con las dos manos y giró con fuerza, pues parecía bastante duro. Como por obra del destino el pomo cedió, y las dos puertas se abrieron de par en par. La luz de la luna llena mostraba el gran salón principal. Su aspecto delataba que debía ser muy antigua.



Alan comenzó a decir algo, cuando de repente se escuchó un estrépito ensordecedor que le dejó aterrado.



- ¿Qué ha sido eso? ? gritó Alan.



Pero cuando se giró, Edgar había desaparecido completamente, como si la tierra lo hubiera tragado. Se hizo el silencio en la gran sala.

Se escuchó otro estrépito, y seguida de este una serie de golpes. Luego unos alaridos. Provenían de arriba y de una habitación que se situaba en un rincón al fondo, donde se podía apreciar la estrella de David y varios símbolos alrededor. Y la mente de Alan se le llenó de macabras expresiones de dolor.



Se quito el sombrero y, aunque el tupido cabello le cayó sobre la cara, se le podía ver su expresión de horror.



- ¡Oh, Dios mío! ? gritó Alan, tras un nuevo ruido estrepitoso.



Luego se oyeron unos fuertes pasos, alguien que bajaba la escalera que tenía justo en frente.



- ¿Edgar, eres tú? ? gritó, encogido por el miedo.



Al oír los fuertes pasos que se acercaban, bajando la escalera, un escalofrío le recorrió la espalda.



- ¡¡Socorro!! ? exhaló, con los ojos muy abiertos, desorbitados por el miedo.



Y un vacilante susurro salió de la nada.



- No temas, Alan.

- ¡¿Quién eres?! ¡¡¿Dónde está mi amigo?!! ? gritó pavoroso.



Entonces la figura de Edgard bajó por las crujientes escaleras con una larga espada clavada en su abdomen. Tenía una expresión endemoniada.



- No temas, Alan? Aquí me tienes.

- ¿Por qué haces esto Edgard?

- ¿Te acuerdas de aquél pobre muchacho que vivió amargado toda su miserable existencia? ¿Aquél que se escondía de su tétrica familia? ¿Aquél que decidió acabar con todo lo que conocía, o más bien no quería conocer? ¿Qué vivió dieciocho largos años sumido en una triste y profunda soledad? Pues bien, lo tienes delante de tus ojos. Pero no quiero vivir solo ni una noche más, dejando que me hunda mi oscuro pasado. Quiero que tú te unas conmigo en la vida eterna, mi buen amigo, y no estar solo en mi estrecha sepultura.

- ¿Cómo quieres que haga eso? ¿Despedirme de la vida, así sin más? ? exclamó llorando.

- Sabes que fuera no tienes a nadie?Eres mi amigo. No te marches, por favor. Si te marchas harás que me quede condenado aquí con mi familia. Te lo ruego.

- Lo siento Edgard. Siento tu pasado, pero yo tengo que vivir un presente. Adiós amigo.



Alan se precipitó hacia la puerta de la mansión y la abrió bruscamente sin mirar atrás. Cuando salió de la mansión se oyó un fuerte alarido, de Edgard. Posteriormente, como si fuera un coro diabólico, se empezaron a escuchar los quejidos y lamentos de aquellas almas que cada noche se arrastran por la lúgubre Mansión de los Lamentos.




Estas son todas espero les gusten.
Historias De Terror 3
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