Historias de Asesinos 1a Part



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Bueno amigos de identi con este comienzo una serie de varios post, en los cuales ire poniendo Historias de Asesinos reales, tratare de que sean Latinoamericanos, se aceptan recomendaciones de cuales incluir.

Empecemos esta serie con estos 5 Asesinos............
? El niño psicopata ?, un asesino serial
[LEFT ALIGN=CENTER]Comenzó su carrera criminal a la edad de 12 años, asesinando a niños que eran encontrados desnudos, golpeados y colgados, pues era el modo en el que operaba Pomeroy.

En la historia criminal del día de hoy les contaremos la historia de un jovencito que inició su carrera criminal a una edad muy temprana, sin embargo, era tal su crueldad que fue comparado con un monstruo psicópata, de ahí el sobrenombre que lo caracteriza, ?El niño psicópata?, o también conocido como ?El sádico bribón?.
Jesse Harding Pomeroy es nuestro protagonista en la historia criminal es este día, él nació en el pueblo de Charleston, Massachusetts, el 29 de noviembre de 1859, era el segundo hijo de Thomas y Ruthann Pomeroy, matrimonio que vivía en la medianía económica de su época, sin embargo, sus primeros años de vida no fueron tan tranquilos, pues su padre era una persona abusiva y alcohólica, nada diferente a la mayoría de hombres de ese entonces, pues por cualquier motivo se enfurecía y se llevaba a sus hijos a una cabaña, en donde los desnudaba y los golpeaba hasta calmar su enojo, es de esas palizas que les daba su padre, que Jesse, en lugar de asimilarlas como una reprimenda para una buena conducta, se enfocó a la forma perversa del placer y la diversión.
Pomeroy debido a su aspecto, a muchos les daba temor, lo que él siempre tenía presente, pues sabía que era una persona diferente a las demás, su cuerpo era muy grande para la edad que tenía, su cabeza, orejas y rasgos faciales no le favorecían en nada, además de que su ojo derecho carecía de iris y pupila, lo que le daba ese aspecto aterrador, al grado de que ni su propio padre podía mirarlo a los ojos sin sentir escalofríos.
Por el entorno en el que vivía y por su aspecto físico, Pomeroy era un niño retraído y solitario, nadie lo vio jamás sonriendo, la gente que lo recordaba era sólo por los ataques de nervios que muy comúnmente le daban, por lo que fue objeto de las burlas de los niños que vivían cerca de él.
En su casa nunca se pudo tener una mascota, pues si había alguna de forma inexplicable aparecía muerta, tal como fue el caso de unos canarios que tenía su madre dentro de una jaula, a los cuales Jesse les arrancó la cabeza y después fue sorprendido por su madre mientras torturaba a un gato de una de sus vecinas, por lo que todo tipo de mascotas quedaron prohibidas para él, sin embargo, no se percataron que esa violencia contra los animales era sólo el principio por el cual pasan todos los asesinos seriales, pues ven en los animales la oportunidad de experimentar el sadismo y la violencia que el psicópata aplicará a sus futuras víctimas.
Fue todo esto lo que llevó a Pomeroy a querer descargar toda esa violencia que había acumulado, por lo que empezó a elegir a sus víctimas, las cuales eran niños siempre menores que él, iniciando con su carrera criminal a la edad de 12 años, cuando tomó a un niño de apenas 4 años, al cual ató con una cuerda de las manos y después lo colgó, suspendiéndolo del techo, en donde fue encontrado por unos hombres que pasaron cerca del lugar y vieron al menor desnudo y con laceraciones en la espalda, así como moretones en varias partes del cuerpo, fue así como torturaba a los niños que engañaba siempre con la promesa de darles dinero, dulces o con la mentira de llevarlos a conocer a los soldados.
Fueron varios los niños que fueron encontrados desnudos, golpeados y colgados, pues era el modo en el que operaba Pomeroy, sin embargo, su maldad iba creciendo cada día más, por lo que sus padres decidieron mudarse ante la sospecha que se tenía de su hijo, pero los casos se repetían ahora en el lugar en donde vivían, por lo que muy pronto la policía logró dar con el paradero del psicópata que estaba aterrando a todos los padres, los cuales ya habían prohibido a sus hijos dirigirle la palabra a cualquier extraño; Pomeroy, debido a su menoría de edad fue encerrado en un centro de readaptación para menores, en el cual lejos de que se le rehabilitara, más desarrolló su maldad, sin embargo, Pomeroy era un niño muy listo y tenía otra cosa en mente, ser un interno modelo y alcanzar su libertad antes de que cumpliera los 18 años y así lo hizo, evitó todo tipo de problemas y se mantenía alejado de todos los demás menores infractores, por lo que las autoridades consideraron que ya podían dejarlo en libertad, pero cometieron el error de no comunicarle a la comunidad en donde él vivía que este pequeño psicópata ya había sido puesto en libertad y todos creían que por la cantidad de ataques que cometió y por la maldad que reflejaba en cada uno de éstos, se pasaría un largo tiempo encerrado.
Ya en libertad, su madre lo puso a trabajar en un negocio familiar que tenía, convencida de que su hijo ya había mejorado y dejado atrás toda esa violencia, pero pasaron menos de dos meses para que Pomeroy cometiera su siguiente ataque, pero esta vez con una gran sed de sangre, pues al negocio llegó una niña a pedir un cuaderno y Pomeroy rápidamente ideó su siguiente ataque, por lo que llevó a la menor a la bodega de la tienda, en donde rápidamente sacó su navaja de bolsillo y la degolló, dejando el cuerpo ahí escondido y regresando él a la tienda como si nada hubiera pasado, nadie sospechaba de él, pues no sabían que era la misma persona que dos años atrás había cometido una gran cantidad de atrocidades, pero la sed de sangre de Pomeroy iba creciendo y salió en busca de más víctimas, matando así a más niños, hasta que fue descubierto por unos trabajadores, los que rápidamente le dieron la descripción del agresor a la policía, quienes de inmediato supieron de quién se trataba y lo fueron a buscar a su casa, pero Pomeroy se mantenía tranquilo y negando todas las acusaciones, hasta que lo llevaron a ver el cuerpo de su última víctima y no soportó la presión, confesó todos sus crímenes, por lo que fue sentenciado a cadena perpetua, manteniéndolo aislado de la demás población de la penitenciaría, hasta que 40 años después se le permitió convivir con los demás internos, pero él se mantenía aislado y sin una persona que lo visitara después de la muerte de su madre, quien fue la única que lo iba a ver; Pomeroy murió en un hospicio en donde estuvo los últimos dos años de su vida, plagado de numerosas enfermedades, en el año de 1931 y como última voluntad pidió que su cuerpo fuera cremado y esparcido a los cuatro vientos, pero nunca mostró ningún tipo de arrepentimiento por los asesinatos que cometió.

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? El viejo del saco ?, un asesino serial
   
[LEFT ALIGN=CENTER]Este homicida chileno dio origen a la historia del ropavejero, con aspecto de vagabundo viajaba de provincia en provincia teniendo como víctimas a niños de entre 6 a 16 años.[/LEFT ALIGN]
[LEFT ALIGN=CENTER]¿Cuántas veces no hemos oído decir a los padres a sus hijos que si se portan mal, los van a regalar con el ropavejero?, muchas personas creen que esta historia del ropavejero solo es un invento por parte de los progenitores para hacer que sus hijos obedezcan y se porten bien, sin embargo, esa es una historia real.
En la historia criminal de este día, les hablaremos de un asesino serial chileno, el cual dio origen a esta historia, en el año de 1954, cuando comenzó a realizar sus asesinatos, teniendo como víctimas a niños de entre 6 a 16 años, sus crímenes lo llevaron a colocar en la historia criminal bajo el sobrenombre de ?el monstruo de Carrascal? o ?el viejo del saco?.
Francisco Varela Pérez, nació en el año 1902, en la ciudad de Carrascal, en Santiago de Chile, era un asesino de tipo pedófilo, sádico, estrangulador y asesino de niños, cometió durante su carrera criminal más de 10 homicidios, pero no muchos de ellos se pudieron comprobar debido a que era una persona que se la pasaba viajando de provincia en provincia, por lo que hasta ahora, no se ha logrado saber el total de sus crímenes.
Este asesino fue el caso más curioso que tuvo el país de Chile, pues nadie supo nada de sus asesinatos, sino hasta el descubrimiento del cuerpo de un niño de tres años que apareció violado y estrangulado en un sector eriazo de Santiago de Chile, en el año de 1954, lo que originó su captura y por ello su declaración y reconocimiento de varios delitos más.
Este asesino tenía solo la mano izquierda, ya que la derecha la tenía mutilada, por lo que para asesinar a sus víctimas utilizaba únicamente la mano izquierda, por eso escogía que sus víctimas fueran niños de 6 a 16 años únicamente, para poder estrangularlos con su única mano que tenía.
El cuerpo del menor por el que se logró su detención, correspondía al niño quien en vida se llamaba Luis Vergara Garrido, quien solo tenía tres años, siendo identificado el homicida por un menor de 16 años al que anteriormente había intentado violar, por lo que la policía intensificó su investigación para tratar de dar con el total de víctimas de este curioso asesino serial.
La mítica historia del hombre que viajaba con un saco, fue originada por este criminal, pues bajo un aspecto de vagabundo, viajaba de provincia en provincia, siempre harapiento y bajo los efectos del alcohol, se la pasaba merodeando las calles de Carrascal.
Al confesar la autoría de sus delitos ante los funcionarios  de investigaciones, Varela Pérez confesó haber cometido entre una o dos ataques sexuales al mes, justificando la pequeña cantidad de violaciones con la edad avanzada que tenía, pero nunca se pudo saber con seguridad el número total de sus víctimas, debido al constante movimiento en el que se encontraba Varela, siempre cargando un saco sobre la espalda, siendo la razón principal para no dar con su total de homicidios el hecho de que en ese tiempo no se contaba con registros tan rigurosos que ayudaran a obtener ese dato.
Toda la sociedad chilena quedó impactada con la frialdad con la que el ?monstruo de Carrascal?, reconocía la horrenda violación de la que había sido objeto el menor de tres años, así como sus otros ataques sexuales y sus homicidios, confesando que era el vino que tomaba, lo que le excitaba y lo orillaba a cometer estos actos viles.
Varela Pérez, ?el viejo del saco?, fue condenada a la pena de muerte en su país, siendo ejecutado dos años después de su detención, por lo que su año de muerte se dio en 1956, pero dejó su mítica historia como herencia, la cual es recordada hasta estos días, sin que quizá la gente conozca realmente el origen de la misma.
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ASESINO
Nombre: Francisco Varela Pérez.
Originario: Carrascal, Santiago de Chile.
Sobrenombre: ?El monstruo de Carrascal? o ?El viejo del saco?.
Perfil: asesino de tipo pedófilo, sádico, estrangulador y asesino de niños.
Delito: más de 10 asesinatos.
Condena: Pena de muerte.
? El pequeño orejudo ?
Inició su carrera como criminal desde que tenía 7 años, durante su carrera criminal cometió varios asesinatos; la mayoría de sus víctimas eran niños.

En la historia criminal del día de hoy les hablaremos del primer asesino serial de la república de Argentina, el cual inició su carrera como criminal desde que tenía 7 años, pues padecía de un gran problema de personalidad, aparte que era objeto de burlas por la forma de sus orejas, llegando a ser conocido como ?El petiso orejudo?.
Cayetano Santos Godino nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 31 de octubre de 1896, era hijo de unos migrantes italianos y muy pronto llegó a causar pánico en la ciudad donde vivía, pues su comportamiento era completamente incontrolable, quizá por el estilo de vida que llevó durante gran parte de su niñez.
El padre de Cayetano, Fiore Godino, era una persona alcohólica y con mucha frecuencia se ponía violento, golpeaba a su hijo, además estaba enfermo de sífilis, por lo que Cayetano nació con graves problemas de salud y en varias ocasiones estuvo al borde de la muerte durante sus primeros años de vida. Cayetano vivió la mayor parte de su vida en las calles y asistió a numerosas escuelas de las cuales lo expulsaban en repetidas ocasiones por su mal comportamiento y su falta de interés.
Su carrera criminal tuvo sus primeros inicios cuando a la edad de 7 años llevó a un niño de dos años llamado Miguel de Paoli, a un lugar baldío, en donde lo golpeó y lo arrojó sobre unos espinos, sin embargo, fue gracias a que un policía se encontraba por la zona que el incidente no llegó a mayores, pues el policía tomó a los menores y se los llevó a la comisaría, en donde fueron entregados cada uno a sus respectivas madres.
Un año después, convenció con engaños a su vecinita Ana Neri, la cual sólo tenía un añito, para que lo acompañara a un lugar muy apartado y ya estando ahí, la golpeó con una piedra en la cabeza, siendo descubierto nuevamente por un policía, el cual lo llevó detenido a la comisaría, pero como era sólo un niño, fue dejado en libertad, pues la niña sólo había sufrido una lesión en la cabeza.
Fue en el año de 1906, cuando estaba por cumplir los 10 años, que cometió su primer asesinato, siendo su víctima una niña de 2 años a la cual llevó a un lugar baldío que se encontraba sobre la calle Río de Janeiro y después de intentar estrangularla, la enterró viva en una zanja y la cubrió con unas latas, pero este crimen no había sido conocido hasta que el mismo Cayetano lo confesó, sin embargo, no pudo comprobarse porque cuando se presentaron al lugar en donde les había dicho que había llevado a cabo el homicidio, ya habían construido ahí un edificio, pero la historia fue vinculada con una denuncia que había sido presentada por las fechas que mencionó Cayetano, en la cual se declaraba la desaparición de una menor con las mismas características que éste había declarado.
Cayetano ya había sido denunciado incluso hasta por su propio padre, pues este descubrió que su hijo había torturado a algunas aves domésticas y encontró sus cadáveres en su habitación, por lo que estuvo recluido dos meses, pero después volvió a las calles y como ya no continuó la escuela, siguió vagando sumergido en sus pensamientos criminales, cometiendo su siguiente asesinato el día 9 de septiembre de 1908, cuando llevó al niño Severino González Caló, de 2 años, a una bodega, en donde lo sumergió en una pileta para caballos y después lo tapó con una tabla, para que el menor se ahogara.
Su siguiente víctima la encontró el 15 de septiembre del mismo año, cuando a Julio Botte, de 22 meses, le quemó los párpados con un cigarrillo, pero fue descubierto por la madre del menor, logrando huir de ese lugar, siendo entregado en el mes de diciembre por sus padres, debido a los numeroso problemas que éste tenía, por lo que fue trasladado a la colonia de Menores Marcos Paz, en donde permaneció los siguientes tres años y aprendió a leer y a escribir, pero lejos de recuperarlo, su estancia en este lugar lo endureció.
En 1911 volvió a su casa por petición de sus padres, quienes con el afán de redimirlo le habían conseguido trabajo en una fábrica, pero sólo duró tres meses ahí y volvió a las calles, pues ya se había convertido en un criminal frío y tremendamente potenciado, empezó a frecuentar lugares y personas del más bajo nivel moral de Buenos Aires, además de que comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, los cuales sólo le llenaban las ganas de matar y sobre todo después de emborracharse.
La nueva etapa criminal de Cayetano ahora tenía otro estilo, pues a él le encantaba ver el fuego, por lo que empezó a provocarlos, llegando a decir que le gustaba ver trabajar a los bomberos, porque era lindo verlos cómo caían en el fuego, ya su mente estaba completamente desquiciada, iniciando así una seguidilla grande de asesinatos de niños.
El último de los crímenes de Cayetano tuvo como víctima a Gerardo Giordano, que era un niño de 3 años, siendo el día 3 de diciembre en que Cayetano salió de su hogar con la determinación de matar a alguien, llegó a un lugar en el que se encontraban jugando varios niños e inmediatamente se juntó con ellos, entre esos niños se encontraba Gerardo, quien fue convencido por Cayetano para que lo acompañara a comprar algunos caramelos, por lo que los dos se fueron a una bodega, en donde Cayetano compró unos chocolates y le dio algunos a Gerardo, prometiéndole que le daría los demás si lo acompañaba a un lugar, por lo que nuevamente caminaron y al llegar al lugar solitario, Gerardo intentó escapar, pero fue agarrado violentamente por los brazos y acorralado en un horno de ladrillos, le quitó el lazo que traía como cinturón y lo enrolló en el cuello al menor para intentar ahorcarlo, pero el niño oponía resistencia, por lo que Cayetano lo amarró de los pies y de las manos y fue cuando le vino una aterradora idea a su mente, atravesar la cabeza de Gerardo con un clavo, por lo que salió a buscar el material que necesitaba para llevar a cabo su plan, pero se encontró al padre de Gerardo, quien le preguntó por su hijo y éste le contestó que no lo había visto y que fuera a poner su denuncia para que la policía lo encontrara, fue entonces cuando encontró el clavo de cuatro pulgadas que utilizaría y tomó una piedra para usarla como martillo, hundió el clavo en la sién de Gerado y luego lo cubrió con una lámina de zinc y huyó del lugar, pero luego asistió al funeral del menor, donde al ver el cuerpo en el ataúd salió llorando del lugar
La policía luego del hallazgo del cuerpo del niño logró enlazar todos los asesinatos y detuvo al ?petiso orejudo?, quien ya detenido confesó todos sus asesinatos y sus intentos de asesinato, siendo recluido primero en un hospital en donde agredió a dos pacientes; después fue llevado a una penitenciaría, en donde el año de 1933 logró detonar la furia de todos los reos, pues mató al gato mascota que tenían los reclusos, lo aventó junto con la leña al fuego, por lo que los internos le dieron una golpiza de la que tardó en salir del hospital más de 20 días.
Cayetano Santos Godino, ?el petiso orejudo?, murió el 15 de noviembre de 1944 a consecuencia supuestamente de una hemorragia interna producida por un proceso ulceroso gastroduodenal, sin embargo, se sabe que había sido maltratado y con frecuencia violentado sexualmente, pasó todos los días de su encierro sin amigos, sin visitas y sin cartas, por lo que murió sin confesar sus remordimientos.
? El monstruo de los Andes ?
Uno de los criminales más insensibles, pues mientras violaba a sus víctimas les apretaba el cuello y disfrutaba ver cómo se les iba quitando el brillo de los ojos mientras iban perdiendo la vida

?Soy el hombre del siglo y nadie podrá olvidarme?, fueron las palabras que pronunció nuestro protagonista de la historia criminal del día de hoy, luego que fuera entrevistado por un reportero mientras paga su sentencia en prisión por sus aproximadamente más de 400 homicidios que cometió en contra de jovencitas de entre 8 a 12 años.
Pedro Alonso López, mejor conocido como ?El monstruo de los Andes?, nació en Tolmia, Colombia, en el año de 1949, en uno de los periodos más violentos de su país y su infancia no fue para nada diferente al ambiente en el que vivía, pues fue víctima de maltratos físicos y nunca hubo una persona que se interesara por él realmente, hijo de una prostituta que procreó 13 hijos, de los cuales él era el séptimo.
Cuando tenía 8 años su madre lo corrió de la casa luego de haberlo encontrado sosteniendo relaciones sexuales con una de sus hermanas, por lo que estuvo viviendo en la calle y demoró más de un año en llegar a la ciudad de Bogotá, tenía un aspecto raquítico, ya que sólo comía lo que encontraba tirado en los botes de basura, la vida le estaba enseñando una realidad muy cruel para la edad que tenía y le esperaban cosas más crueles en su vida, pues al no tener una persona a la cual acudir, Pedro confió rápidamente en un hombre mayor, quien le prometió cuidarlo y darle alimento, pero todo era sólo una treta para que ya al tenerlo solo en un edificio abandonado, lo violó en repetidas ocasiones y después lo volvió a dejar en la calle.
Todas estas experiencias vividas fueron dejando una huella imborrable en la mente y en el corazón de Pedro, quien rápidamente empezó a cometer actividades ilícitas, siendo el robo de vehículos su principal fuente de ingresos, pues ya tenía un cliente que le compraba todas las piezas que él robaba, pero cuando tenía 18 años fue detenido y sentenciado a 7 años de prisión por sus delitos cometidos y fue ahí en la prisión en donde su ya dañada personalidad terminó por convertirlo en el asesino serial sin remordimientos en el que se convirtió, pues fue encerrado en una celda junto con 4 reos más, los cuales lo violaron en repetidas ocasiones, surgiendo a partir de ese momento sólo una idea en la mente de Pedro: venganza.
No tardó mucho para que la venganza que tenía planeada llegara, pues robó uno de los cuchillos de la cocina y en el momento en que sus cuatro compañeros de celda dormían, los degolló a los cuatro, por lo que fue sentenciado nuevamente, pero sólo a dos años más de prisión por haber considerado las autoridades que fue en defensa personal, creando una confusión muy grande en la mente de Pedro, quien no entendía aún la diferencia, pues por robar un automóvil lo sentenciaron a 7 años y por matar a cuatro personas sólo a dos, por lo que al salir de prisión salió con sed de venganza por todo lo que había pasado, desconfiando de todo y de todos inició su carrera de crímenes.
En 1978, cuando ya había recuperado su libertad, Pedro abandonó Bogotá y se fue hacia la Cordillera de los Andes, en donde encontró el terreno idóneo para llevar a cabo sus maléficas intenciones, pues eran comunidades sumidas en la miseria y sin ningún respaldo de alguna autoridad, por lo que así inició una serie de sangrientos homicidios, utilizando su incomparable sutileza para convencer a sus víctimas, las cuales eran niñas que oscilaban entre los 8 a los 16 años, a las cuales les ofrecía dinero, juguetes o dulces para convencerlas y llevarlas a algún lugar solitario, en donde las mataba.
Este asesino fue detenido por un grupo de indios de Perú cuando intentaba llevarse a una menor de 9 años y estuvo a punto de ser linchado por estas personas, pero un misionero protestante logró rescatarlo de la muerte a manos de éstas personas y convencerlos de que lo mejor era entregarlo a las autoridades, las cuales sin hacer ningún tipo de investigación, deciden deportarlo a Ecuador, pues al ser denuncias hechas por indígenas, para ellos no tenía caso perder el tiempo haciendo investigaciones, iniciando ahora una nueva etapa de venganza en ese país, donde logró ser detenido cuando intentaba secuestrar a una menor de 12 años que iba acompañada de su mamá, la cual pidió rápido la ayuda de la policía, logrando detenerlo y se le relacionó con unos cuerpos que habían sido desenterrados por el desbordamiento de un río, por lo que las investigaciones iniciaron, pero Pedro se mantuvo siempre callado durante el interrogatorio, por lo que los agentes trataron de encontrar una manera de hacerlo confesar sus crímenes.
Fue gracias a la astucia de un detective, el cual sugirió que fuera un sacerdote el que hablara con Pedro, de manera que éste le contó todos sus crímenes al cura, quien después de escuchar algunos de ellos ya no quería saber nada del caso, pues estaba aterrado con la manera en la que Pedro realizaba sus asesinatos, llegando ya a reconocer que mató por lo menos a 110 niñas en Ecuador, a 100 en Perú y a más de un centenar en Colombia, agregando con gran insensibilidad que le gustaban más las niñas ecuatorianas porque eran más fáciles de convencer, pues eran muy confiadas con los extraños, pero la policía no podía creer todo lo que este ?monstruo? les contaba, por lo que él se ofreció a llevarlo a los lugares en los que había enterrado a las menores asesinadas, encontrando sólo en un día 53 cuerpos en los lugares que él les señalaba.
?El monstruo de los Andes? es uno de los asesinos seriales más insensibles en la historia criminal, pues él mientras violaba a sus víctimas, les apretaba el cuello y disfrutaba ver cómo se les iba quitando el brillo de los ojos mientras iban perdiendo la vida, sintiéndose satisfecho si lograba ver los ojos de su víctima, pues decía que había un momento divino cuando ponía sus manos en el cuello de las niñas y observaba cómo se iba apagando la luz de sus ojos, argumentando que la muerte era un instante terriblemente excitante y asegurando que las niñas requerían de por lo menos 15 minutos para morir.
? El comegente ?
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Este asesino que se comía a sus víctimas mataba a dos personas por semana para no padecer hambre le dejaba las manos, los pies y la cabeza.

Un asesino serial estaba asolando a las autoridades en Venezuela, convirtiéndose en el primer asesino serial que ellos conocían, esto recientemente, en la década de los 90?s, cuando todas las personas vivían aterrorizadas y consternadas porque en la calle andaba un asesino que se comía a sus víctimas, por lo que la prensa rápidamente empezó a popularizar este hecho, convirtiendo a este asesino en un monstruo al que llamaron ?comegente?  o el ?Hannibal Lecter de los Andes?.
Dorancel Vargas Gómez es el nombre de este asesino que estremeció a toda Venezuela, nació en la región de Caño Zancudo del estado de Mérida, en Venezuela, el día 14 de mayo de 1957, en el seno de una familia que estaba dedicada a la agricultura, sin embargo, los escasos recursos económicos que tenía su familia lo obligaron a dejar sus estudios cuando éste ya estaba en los últimos años de la primaria, por lo que cambió su vida de granjero para convertirse en un ladrón, por lo que fue encarcelado varias veces por delitos menores, como robo de gallinas o de ganado, pero fue hasta años después que fue detenido por su primer delito grave.
Corría el año de 1955 y Vargas Gómez fue denunciado por el amigo de su primera víctima, Cruz Baltazar Moreno, fue asesinado y devorado por este caníbal, quien sólo dejó sus pies y manos, por lo que fue detenido por la policía y recluido en el Instituto de Rehabilitación Psiquiátrica de Peribeca, de donde 2 años después de estar bajo tratamiento y en base a un estudio de psicología dijeron que no representaba una amenaza, sin embargo, Dorancel no recibió ningún tipo de tratamiento para su enfermedad mental y su familia poco pudo hacer para ayudarlo, debido a su situación económica, por lo que poco después ?el comegente? se escapó de su domicilio y acudió a la casa de la persona que lo denunció, quien se llamaba Antonio López, a quien después de matarlo también se comió, posteriormente huyó a la ciudad de San Cristóbal, en la ciudad de Táchira, donde empezó a llevar una vida ?normal? como vagabundo.
Al estar viviendo como vagabundo rápidamente le perdieron la pista los policías, por lo que pasaba sus días merodeando al lado de un río, acompañado de su amigo de celda, Manuel, a quien tiempo después también mató y se lo comió, lo guisó en unas empanadas, de acuerdo a los testimonios de varias personas que comieron de ellas sin saber que era la carne del mejor amigo y compañero de celda de Dorancel, a quien después los policías le preguntaron el porqué se había comido a su amigo y éste les contestó que como era tan buena persona de seguro debía de estar muy sabroso.
A partir del año de 1998 Dorancel empezó a matar personas cada semana y a comérselas, siendo a las orillas del río Torbes en donde esperaba a sus víctimas, las cuales al pasar desprevenidas por ese río eran atacadas por ?el comegente?  con un tubo metálico de un metro, aproximadamente, después los descuartizaba debajo del puente Libertador y empezaba a guardar las partes que él se comía y dejaba tiradas por una granja abandonada las manos, los pies y la cabeza de sus víctimas, y se iba a la granja abandonada para cocinar a sus víctimas, por lo que al presentarse ya varias desapariciones, los familiares empezaron a acudir a la policía, pero éstos no hallaban ninguna similitud entre las desapariciones, salvo el que la mayoría eran hombres ya adultos.
Como era solamente un vagabundo y no contaba ni siquiera con una nevera, Dorancel sólo mataba a dos personas por semana para no padecer hambre y para que no se le echaran a perder, pero ya al ver tanta gente llegando a la policía para reportar las desapariciones, los policías empezaron a realizar las investigaciones pertinentes, por lo que al enterarse que en una población vecina a la zona de las desapariciones había sido visto Dorancel, éste se convirtió en el principal sospechoso debido a sus antecedentes penales y mentales.
Dorancel fue aprehendido y encerrado en prisión, en donde reconoció haberse comido a 10 personas en un lapso de 2 años, sin embargo, fueron encontrados más de 40 cadáveres a los alrededores de la granja en donde tenía Dorancel su hogar, manifestando éste que sí se los comía y que prefería que sus víctimas fueran hombres porque tenían un sabor recio y que eran más sabrosos, porque las mujeres tenían un sabor dulce y luego le dejaban el estómago vacío; la policía pudo determinar que todos los asesinatos cometidos por este criminal fueron por su estado de salud mental, por lo que ahora sigue recluido en la prisión, en espera de que le sea dictada aún su sentencia y en espera quizás de volver a disfrutar uno de los suculentos platillos que acostumbraba a prepararse.
NOTA.- Una disculpa por los errores de edicion que aparecen en el post pero, no podia postearlo en firefox, ni en crome, el que me permitio hacerlo fue explorer, realmente no entiendo que paso, por que siempre en firefox lo he podido hacer, incluso puedo postear otros pero este en particular no puedo. saludos
Historias de Asesinos 1a Part
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1 Comentarios Historias de Asesinos 1a Part
 y la segunda parte ???? muy bueno
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