2 Historias de terror hechas x mi

  • Categoría: Paranormal
  • Publicado hace más de 5 años
El gauchito vil



Hace mucho tiempo, cuando la gente andaba a caballos para movilizarse ocurrió un hecho realmente terrorífico, algo que asusta con solo pensarlo.
Era un pueblo desconocido hasta hoy ubicado en Salta, época de gauchos, donde los hombres usaban sombrero y colgaban una boleadora de su cinturón de cuero, en la época donde los hombres zapateaban y las mujeres zarandeaban.
El pueblo era unido, todos se asociaban con todos, y existía la amistad, no había robos, ni enfrentamientos todos vivían en armonía.
El pueblo tenia la tradición llamada ?Tierra madre ?, donde todo el vecindario se reunía en un lugar especifico y cultivaban para tener futuras cosechas. La ceremonia comenzaba, el gaucho José comenzó a hacer un gran pozo. El gaucho José Serapino era el mas respetado de el pueblo, era un gaucho rudo y había sobrevivido de feroces batallas ya sea con hombres o con animales, su cuerpo marcado de cicatrices hablaba por si solo. Este gaucho se ocupaba de los maleantes que se acercaban al pueblo para malos fines. Al terminar el gran pozo la gente comenzó a tirar las semillas, había una gran variedad; tomates, naranjas, frutillas, de todo. Cuando don José comenzaba a tapar el pozo de cultivo, un grito interrumpió la ceremonia. La señorita Jazmín Morcha venia corriendo hacia la gente, el don José salio del hoyo y dio un paso al frente:
-¿Que pasa Jazmín, por que tanto grito?
Jazmín apenas podía hablar, estaba muy agitada, parecía venir corriendo desde lejos
-¡No sabe lo que me ha pasado don José, venia con mi esposo Gremio y en un abrir y cerrar de ojos desapareció!
-Eso es imposible Jazmín, tubo que haberse ido
-No don José, venia conmigo, me di vuelta por el ruido de un ladrido y cuando mire ya no estaba
La población comenzó a alarmarse y el silencio se convirtió en un barullo. José levanto la mano en señal de silencio, todos se callaron más rápido de lo que canta un gallo, José para calmar a la gente agrego:
-El señor Germio desapareció por alguna razón, debió haberse caído o se debió haber desmayado.
-Eso es imposible, el estaba al lado mió, debí verlo en el suelo si se hubiese caído
El comenzó nuevamente, pero esta vez don Juan no tuvo paciencia y aumentando el tono de vos dijo:
-¡Silencio! Esto debe tener una explicación. Germio debió irse a algún lugar, solo es cuestión de esperar hasta que vuelva.
José sabia que no se había ido por voluntad propia, sabia que algo le debía haberle sucedido, solo lo había dicho temporalmente hasta que aparezca y la gente permanezca tranquila, el era el responsable de lo población, era su líder.
Los días pasaban y José no sabia decir otra excusa para mantener calmada al pueblo.
Antes de que apareciera la solución de Germio, apareció otra desaparición, esta vez el gaucho Imanol.
Cuando don José estaba tomando terere en su rancho, una mujer vino corriendo diciendo que había salido a buscar azúcar hacia ya 4 horas, y todavía no había vuelto.
Don José al principio no creyó en la desaparición de Imanol, había pensado que se le había complicado la búsqueda del azúcar, pero al amanecer seguía sin aparecer.
Las pistas señalaban que le sucedió lo mismo que a Germio, que por el momento se desconocía. Ningún rastro, no avisaron nada, desaparecieron como si los hubiese tragado la tierra. La gente ya casi no salía de las casas, José perdía poder al no poder darles una solución. Al próximo día otra mujer interrumpía las acciones del gaucho José, y nuevamente la señorita informo una desaparición. Esta vez se trataba de Chulo, el gaucho mas viejo del pueblo, la bella señorita no era su esposa sino su hija. Según la señorita Chicha, venían de recoger naranjas cuando un perro los comenzó a mirar fijamente, como si los quisiera matar, y cuando fue a tomar a su padre de la mano, ya no estaba y el perro se veía a lo lejos corriendo.
José ya se estaba volviendo loco, 3 desapariciones, la gente les pedía respuestas pero el no podía. En un momento se quedo mirando la nada, como si hubiese perdido el conocimiento, pero en un instante volvió a la normalidad y reunió a todo el pueblo en el centro de cultivo.
Cuando todos llegaron comenzó a soltar sus sabias palabras:
-Se que todos están asustados por las desapariciones, pero creo que ya tengo la respuesta.
El pueblo se calmo en un momento y José siguió:
-Chicha me dijo que en el momento de la desaparición de su padre un perro los estaba desafiando, si no me equivoco no hay perros sueltos en nuestro pueblo, primero porque ninguno de nosotros podría alimentar a un perro con nuestros pocos recursos.
Todo el pueblo hizo un gesto con la cabeza diciendo si
-Y segundo porque todos los perros de la calle los adiestra ¡el gaucho Malapata!
Todo el pueblo quedo helado después de que Juan dijera eso.
Malapata era una persona vil, era la única persona del pueblo que no se llevaba bien con nadie, no participaba de las ceremonias, odia a los seres humanos, pero ama con pasión a los perros. No soporta verlos en las calles sin refugio, tiene un total de 16 perros a disposición de el, que lo defenderán a toda costa.
El pueblo decidió ir a la casa de Malapata, la casa estaba apartada de todas las demás.
José freno a todos con un gesto, y dijo:
-Es demasiado peligroso, sabemos que tiene muchos perros a su favor, iré yo, si no vuelvo mañana vengan todos y mátenlo.
José se preparo muy bien para ir, se puso las boleadoras más duras, el mejor cuchillo y una navaja de bolsillo.
En unas horas se monto a su caballo Turles y partió. En un par de minutos llego al rancho, era igual de humilde que todos, pero ni bien bajo del caballo, un montón de perros se amontonaron en una pequeña reja de bambú que había. Los perros le ladraban con furia, pero el gaucho José enfilo para la puerta y toco tres veces. No se escuchaba ni el mínimo sonido de la casa, de repente se escucho:
-¿Quién es?
-Soy el gaucho José, el defensor del pueblo, vengo a conversar con usted por un problema.
-¿Qué problema?
-Tres desapariciones, y en dos de ellas dos de tus perros estaban ahí
-Si, salen a dar una vuelta debes en cuando.
-No me interesa abra la puerta para hablar
-No tengo nada para hablar con usted
-Abra la puerta o la tiro abajo
-Inténtelo
-Contare hasta 3? 1?2 y?3
Se tiro contra la puerta con toda su fuerza. Y la puerta cayó en seco. Malapata lo señalo con un dedo y grito:
-¡A el!
Los perros se encimaron a José y comenzaron a morderlo sin piedad, José saco su cuchillo y hirió a tres canes, los otros se alejaron por temor y Juan subió al caballo en un abrir y cerrar de ojos, pero cuando golpeo al caballo con el pie para avanzar, malapata le lanzo una boleadora a la cabeza. José cayo al suelo desmayado, cualquiera se quedaría en el suelo, pero José se levanto con rudeza y saco su cuchillo, Malapata también tomo la boleadora. Antes de que el combate comience José dijo:
-Se que fuiste tu, luego de vencerte llevare tu cadáver al pueblo.
-Dudo que me ganes y si fui yo, ¿Cómo diablos quieres que alimente a 16 perros?
-¡Mataste a tres de tus hombres para satisfacer a tus mascotas, no tienes perdón! Morirás aquí Malapata
-Llámame el gaucho vil
Luego de esas palabras Malapata o mejor dicho el gaucho vil le dio con la boleadora en la boca a José. La sangre volaba al igual que los dientes y José ya no se pudo levantar del suelo. El gaucho vil se acerco con una navaja y lo degolló por completo. El gaucho vil arrastro el cuerpo hasta dentro y comenzó a prender un fugo con leña. Cuando el fuego ya estaba listo, desvistió el cadáver de José, luego clavo cuchillos en las venas donde pasa mas sangre, el cuerpo se fue desangrando. Luego saco todos los órganos y los coloco en la parrilla junto al cadáver de Juan.
El cuerpo tardo horas en cocinarse, poco a poco su piel fue dorándose y poco a poco los labios y ojos se sellaron, parte del pelo se consumía por el calor, y ya pasado un buen tiempo era imposible darse cuenta que era José.
Malapata dio un silbido, y todos sus perros vinieron a el. Tomo un cuchillo blanco y trozo el cuerpo, y los trozos se los repartía a los canes mientras decía:
-Esta va a ser más sabrosa, no es como la de antes, esta no tiene arrugas ni carne aguada
Estaba hablando claramente del cadáver de Chulo. El gaucho vil se sentó en una silla mecedora a tomar terere mientras veía como los perros se tragaban el cadáver de José.
El pueblo entero esperaba a José pero al amanecer, y ya pasadas las 24 horas de que José partió, todos los hombres fueron rumbo a la casa de vil.
Llegaron al rancho, todos estaban armados con lanzas, cuchillos, boleadoras, antorchas y muchas armas caseras más. Gritaron José varias veces, pero al no responder comenzaron a tirar antorchas al techo de paja de Malapata. La casa comenzaba a incendiarse y los gauchos trabaron todas las salidas posibles para el gaucho vil.
El incendio cada vez crecía mas y de repente el fuego llego hasta Malapata, el grito se escuchaba a kilómetros, no podía soportar el dolor de que se le funda la carne en vida. Los perros hicieron tanta presión que rompieron el bambú y comenzaron a atacar a todos los gauchos, los perros se encimaban y atacaban al cuello, mataron un total de 28 hombres. Los hombres lograron matar a 5 de ellos, pero los demás corrieron hacia el pueblo en direcciones opuestas. Al finalizar l incendio sacaron el cadáver de vil y lo arrojaron al rió. Todos estaban aliviados porque pensaban que todo había acabado, pero se olvidaban que los perros estaban esparcidos por el pueblo, buscando venganza por su dueño, y había mucha carne fresca para elegir.



El secreto de Haydee



Estamos en el año 1996, el mismo día que inventaron el Motorola Star Tac, el primer teléfono celular. Nos ubicamos en un pueblo cuyo nombre es imposible de pronunciar para la lengua española, este pueblo estaba en la provincia de San Juan.
En este pueblo encontramos a la familia Medina integrada por Juan 34 años, Melisa 33 años, y los gemelos Zach y Jeremías de 6 años, estos 4 individuos amaban con pasión la tarta, jamás se cansaban de comer tarta de jamón y queso, pollo con aceitunas o carne, era la comida preferida de los cuatro. Todos los domingos al mediodía iban a un nuevo restaurante a probar la tarta. Los gemelos siempre pedían de pollo con aceitunas, Juan siempre de carne y Melisa amaba la tarta de jamón y queso, nunca se cansaban de esos sabores comían tartas como si fuese el único manjar del mundo.
La tradición del domingo la llamaban ?domingo de tarta?, esta comenzó al nacimiento de los gemelos, en 6 años habían ido a mas de 300 restaurantes, no les interesaba viajar horas, su vida era tarta. Los vecinos, amigos y familia se distanciaban de ellos, creían que tenían problemas mentales, pero la realidad es que ellos solo amaban la tarta.
Un domingo ya no tenían donde ir, pero no podían vivir sin probar su tarta del domingo de tarta. Tomaron su auto y empezaron a viajar llegaron a tal punto de llegar casi al otro lado de la provincia sin encontrar un solo restaurante nuevo. Todo cambio en un momento, llegaron a un pueblo casi desierto, se veían bolas de pelusa volando por los pisos. Recorriendo este pueblo humilde sin siquiera una sola estación de servicio funcionando, decidieron dar la vuelta. Pero a lo lejos vieron como una cabaña, se acercaron, había un gran cartel: PIZZAS, TARTAS Y EMPANADAS. El lugar parecía abandonado, pero eran ya las 4:30 y el estomago de los Medina rugía como fiera.
El hambre venció a la higiene de cada uno y entraron. El lugar tenía tierra como un hormiguero, en un rincón había una señora como de 60 años con un pañuelo en la cabeza, ellos se acercaron y pidieron su orden sin cambiar nada: pollo para los gemelos, carne para el padre y jamón y queso para la madre. Las tartas las pidieron para llevar ya que en el restaurante no se podía respirar por el polvo. Los Medina tomaron la orden y se fueron al auto, ni siquiera lo movieron el hambre dominaba y todos comenzaron a comer.
Al primer bocado todos se miraron a los ojos, de tantas tartas de tantos lugares lujosos, era la mejor que habían probado, y la cocinaban en un chiquero. Esta tarta tenia una masa suave y un jugo que te hacia volar por los cielos. Los Medina eran tan fanáticos que al probar la mejor tarta del mundo, decidieron hospedarse en una casa putrefacta unos días para poder saborear más tiempo la tarta. Ya siendo las 9:00 volvieron al viejo restaurante cuyo nombre estaba en una ventana pintada, al pasar la mano el nombre se vio con claridad: HAYDEE. Nuevamente pidieron lo mismo para cada uno y nuevamente les atendió la abuela con el pañuelo blanco en su cabeza, Juan le pregunto si ella era Haydee.
-Oh, si hijo mió yo soy Haydee, la cocinera de aquí y la creadora de las recetas de este viejo restaurante.
Luego Melisa pregunto:
-¿Cuál es su secreto para que la tarta salga tan fabulosa?
-Oh hija mía, el secreto no puedo decírtelo mis recetas solo las sabrán mis nietos, estas tartas están llenas de ingredientes exóticos, ingredientes que nunca se te ocurrirían, hay cosas que son deliciosas aunque parezcan lo contrario.
-Jaja oh no me diga eso, pensare que estas tartas contien cosas vomitivas
-Oh no es tan así ha, ha.
Los medina nuevamente comieron en el auto, y repitieron esta rutina durante 6 días.
Juan tenía que volver pronto para volver a abrir su carpintería, las vacaciones habían terminado. Los Medina sabían que no iban a volver a este restaurante, eran 6 horas de viaje, 12 contando la vuelta. Pero ¿Qué harían? ¿Dejarían a tras su adicción a la tarta, y comerían tartas comunes y corrientes cuando sabían donde estaba la mejor?
Ya eran las 8:30, nuevamente fueron al negocio de Haydee ordenaron y Melisa agrego:
-Haydee, vinimos a comer aquí 13 veces, mañana mismo nos iremos y será la ultima vez que compremos, no podemos volver aquí es demasiado viaje ¿Podría decirme el secreto de su tarta?
-Oh jovencita, te explique eso ayer, solo lo sabrán mis nietos
-Señora por favor se lo ruego
-Dije que no, lo siento
Una vez más comieron en el auto pero Melisa no emitió una palabra, ella tenía en mente sacarle la receta por las buenas o por las malas.
Antes de partir otra vez a su pueblo, Melisa comento:
-Iré a recorrer el lugar
Juan sabía que mentía
-Melisa, no mientas dime la verdad aquí no hay nada para ver
-¿Quieres saber la verdad? Muy bien, no me iré sin la receta
-¿Y que harás, matarla?
-No, la voy a espiar, sabe que compraremos otra vez debe estar preparándolas.
Melisa se fue del motel hacia el negocio de Haydee, tras el restaurante había una reja que se comunicaba con el patio de la casa, ahí es donde preparaba la salsa.
Ella espero y espero con una libreta en la mano para tomar nota. Haydee no aparecía, hasta que salio prendió la hornalla más grande y comenzó a hervir agua. Luego abrió la puerta de un sótano, el olor desagradable llego hasta Melisa, pero eso no fue lo peor, de ese sótano trajo arrastrando el cadáver de un perro, el can estaba casi sin pelo. Melisa comenzó a sentir un escalofrió en su cuerpo. Haydee tomo una cuchara y arranco los ojos del cadáver del animal, luego los coloco en la cacerola. Melisa no podía contener las ganas de gritar pero pudo contenerse y pudo ver como Haydee sacaba un frasco de un pequeño estante, parecían fideos, pero luego se notaba que se movían. ¡Eran gusanos!, Haydee los tiro en la cacerola, pero esta vez Melisa no pudo aguantar el grito.
Fue un grito tan fuerte que Haydee lo escucho, dio media vuelta y logro verla, Melisa corrió al motel tan rápido que el polvo volaba a su alrededor. Al llegar no había nadie, solo había una opción ¡Estaban comprando la tarta! .
Melisa esta vez corrió mas rápido, abrió la puerta de un portazo y grito:
-¡Juan!
-¿Qué sucede amor?
-¡La tarta, contiene ojos de perros y lombrices!
-¿Qué estas diciendo amor?
-Yo misma vi como arrancaba los ojos de un perro muerto
-¿Qué? ¿Es eso verdad Haydee?
-Oh jovencitos, me temo que si, les dije que hay cosas que saben bien aunque no lo parezcan
-¡Usted mato perros maldita anciana!
-Jamás jovencito, voy a la carretera buscando los cadáveres
-¡Usted esta enferma es una sicotica!
-Oh jovencitos como lamento que hayan visto la receta de mis tartas, no puedo dejar que me delaten o que me roben el secreto
-¡Maldita anciana pasarara el resto de su vida en la cárcel!
-No lo creo

¡CLIC! ¡BOOM!
¡CLIC! ¡BOOM!
¡CLIC! ¡BOOM!
¡CLIC! ¡BOOM!
-Oh lamento eso jovencitos, no quería usar mi escopeta, no la usaba desde hace 13 años cuando una familia como ustedes me espió, lo siento?Ahora serán carne de res al champignon
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2 Comentarios 2 Historias de terror hechas x mi
 
Buenas, pero como no sale mi suegra en ninguna de ellas, no me asuste  
las voy a leer en la noche pero intenta centrarlas y agragarle un poquito de color y cosas asi y poner un formato de letra mas bonita como el comic para que sea mas agradable leer
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