Creepypastas cortos

  • Categoría: Paranormal
  • Publicado hace más de 2 años




Hacia mucho no publicaba un post de terror, bueno empecemos. 


Para empezar, ¿Qué es un Creepypasta?


Cita: Mostrar

En este post les voy a mostrar una serie de creepypastas cortos para que no tengan que leer tanto y no se haga tan pesado. 




La trampa


En Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, el dinero era escaso, las provisiones se agotaban y eran muchos los que pasaban hambre. En aquel entonces, la gente contaba la historia de una joven que vio a un hombre ciego tratando de cruzar la calle, y se ofreció a ayudarlo. Ambos se pusieron a hablar y el hombre le pidió un favor: «¿Podrías llevar esta carta a la dirección escrita en el sobre?». Como quedaba en su camino, ella accedió.

Entonces la joven partió, volteando antes de doblar en la próxima intersección en caso de que el hombre necesitase algo más; pero lo vio caminando apresurado entre los peatones sin los lentes oscuros y el bastón que antes cargaba. La joven sospechó, naturalmente, y llevó la carta a la policía.

Cuando los oficiales llegaron a la dirección que indicaba el sobre, hicieron un descubrimiento escalofriante: tres carniceros habían estado recolectando carne humana y vendiéndosela a los hambrientos.

¿Y qué había en el sobre que le dio el hombre a la joven? Una nota, que simplemente decía: «Ésta es la última que les mando por hoy».




Lista de supermercado


Recibió una llamada de su madre. Debido a que su automóvil había estado en el taller, le pidió que fuera al supermercado a traer algunas cosas por ella. Pan, leche, cereal y pechugas de pollo.

Después de apuntar todo, entró al auto y fue a hacer el recado. La cajera le hizo un comentario extraño:
?No estamos en riesgo de quedarnos sin leche, ¿sabes?
Tras llegar a la casa, llamó a la puerta varias veces. No hubo respuesta, por lo que trató de girar la perilla, pero al comprobar que tenía seguro decidió entrar por la puerta trasera. Dejó la bolsa del supermercado en la mesa de la cocina. Qué raro? parecía que habían seis bolsas más, todas con los mismos productos. En un par de ellas, el pollo y la leche estaban en mal estado. «¡Mamá!», llamó, pero no la oyó responder. Se dirigió a la sala de estar.
Sentada en el sillón, decapitada y con su cabeza colocada perfectamente sobre sus rodillas, estaba su madre.
Como era de esperarse, llamó a la policía, quienes no tardaron en venir a investigar. Los oficiales le informaron que su madre había estado muerta casi por una semana. Además, el psiquiatra de la policía estaba en la escena y le habló después de que tomaron su declaración inicial. Estando sentado en la entrada de la casa, escuchó casualmente la conversación entre el psiquiatra y un oficial.
?No es raro que las personas que padecen de esquizofrenia queden atrapadas en una serie de comportamientos repetitivos.
?Pensó para sí mismo que no podían estar hablando de él. ¿Esquizofrenia? Ni hablar. ¿Comportamiento repetitivo? ¿Acaso pensaban que él había cometido el crimen?
De repente, su celular timbró.
?¿Aló?
?Hola cariño, soy yo. ¿Podrías pasar por el supermercado y traerme unas pechugas de pollo y leche? Ah, y también necesito pan y cereal.
?No hay problema mamá. Iré en un momento.



El dóberman atragantado

Mi primo y su esposa vivían en Sydney con su enorme dóberman en una casa pequeña. Una noche salieron a distraerse a una discoteca. Cuando volvieron era bastante tarde y mi primo estaba pasado de copas. Abrieron la puerta y fueron recibidos por la vista de su perro atragantándose con algo en la sala de estar.
Mi primo simplemente perdió el conocimiento, pero su esposa llamó a la veterinaria, que era una vieja amiga de la familia, y quedaron de verse en su consultorio. La esposa llevó al perro, y luego decidió volver a casa y atender a su marido.
Llegó a casa y tras algunas bofetadas finalmente hizo despertar a mi primo, pero aún estaba ebrio. Le tomó casi diez minutos cargarlo al segundo piso, y entonces el teléfono sonó. Se sintió tentada a ignorarlo, pero supuso que debían de ser noticias importantes sobre la condición de su mascota. Apenas levantó el teléfono, escuchó la voz de la veterinaria gritando, «¡Gracias a Dios que te contacto a tiempo! ¡Salgan de la casa de inmediato! ¡No hay tiempo para dar explicaciones!», para luego colgar.
Como era una amiga de confianza, la esposa obedeció y empezó a cargar a su esposo hacia la puerta principal y afuera de la casa. Para cuando habían salido, la policía ya estaba en la escena. Dos oficiales se precipitaron adentro de la casa pasando a un lado de la pareja, pero la esposa de mi primo aún no tenía la más remota idea de lo que estaba pasando.
La veterinaria se acercó a ellos, y preguntó:
?¿Ya lo tienen? ¿Lo capturaron?
?¡¿Capturaron a quién?! ?contestó la esposa, empezando a exasperarse.
?Pues descubrí con qué se estaba atragantando tu perro: un dedo humano.
Justo en ese momento la policía salió escoltando a un hombre mugriento con barba incipiente que sangraba profusamente de una mano.
?Oiga sargento ?gritó uno de los oficiales?, lo encontramos en el dormitorio.



Al lado de la cama

El celular empezó a sonar.
La chica en la cama se revolvió inquieta y llamó a su pareja con voz adormilada.
-¿Jake, no escuchas? Contesta- Silencio.
Se removió un poco más y se decidió a pasar el brazo alrededor del bulto que había a su lado para tomar su celular. Se preguntaba quién podría estar llamándole a tal hora de la noche.
-¿Bueno?
-¿Jess? Soy yo, Jake, me falta todavía un poco de trabajo para terminar, te llamo para que no me esperes despierta?-pero ya no escuchó más, el celular cayó a su lado y volteó hacia el bulto que se encontraba a su lado y que ahora sabía que no era Jake.



El piso de arriba 

Cuando era niño mi familia se mudó a una casa vieja y enorme de dos pisos, con espaciosos cuartos vacíos y tablones que rechinaban. Mis padres trabajaban, así que usualmente me quedaba solo al venir de la escuela. Un día que llegaba un poco tarde, la casa todavía estaba oscura. «¿Mamá?», llamé, y la escuché decir con voz cantarina «¿Siiiiiií?» desde el piso de arriba. La llamé de nuevo mientras subía las escaleras para ver en qué habitación se encontraba, y de nuevo me respondió con un «¿Siiiiiií?». 
Estábamos redecorando para ese tiempo, y no sabía ubicarme entre ese laberinto de habitaciones, pero ella estaba en una de las más alejadas, al final del pasillo. Me sentí intranquilo, pero supuse que era normal y me dirigí a ver a mi madre, sabiendo que su cercanía apaciguaría mis miedos. Justo cuando tomé la perilla para entrar en la habitación, escuché la puerta principal abrirse y a mi mamá decir, «Cariño, ¿estás en casa?» con una voz alegre. Di un salto hacia atrás, sobresaltado, y corrí hacia las escaleras para ir con ella; pero cuando volteé desde los primeros escalones, la puerta de esa habitación se abrió lentamente haciendo un quejido. Por un breve instante, pude ver algo ahí adentro. No sé lo que era, pero me estaba mirando. 



El Camino Sin Fin

En Corona, California, hubo una vez una carretera conocida por la mayoría de los lugareños como El Camino Sin Fin. Específicamente, el verdadero nombre de la carretera era El paso de Lester. Hoy día, más de veinte años después, el terreno de Corona ha cambiado, y El Camino Sin Fin ya no lo sigue siendo. Sin embargo, hace algunos años, El paso de Lester era un camino sin alumbrado público que las personas aseguraban que nunca terminaba cuando se cruzaba por la noche. Tampoco se volvía a saber de las personas que hacían tales recorridos por el camino. 
La leyenda se volvió tan famosa que todos se rehusaban a conducir por El paso de Lester hasta por el día. Una noche, como muchos adolescentes de mi edad, conduje por esa carretera, pero sólo algunos kilómetros, y con los focos de mi auto sí daba la impresión de que nunca terminaba. Asustado, rápidamente decidí regresar, porque de haber continuado el camino seguramente nunca habría regresado. 
Los reportes de personas desaparecidas llevaron a la policía local a investigar. El paso de Lester se dividía en un segundo camino para el final, y no había barandillas que lo cercaran. Más allá del segundo camino había un cañón, y al otro lado de éste había otra carretera que se alineaba tan perfectamente con El paso de Lester que, al verse desde el ángulo correcto, especialmente de noche, el cañón desaparecía de vista y la carretera parecía continuar al otro lado. Tras haber investigado el cañón, fueron encontrados varios autos que cayeron a su perdición, con los cadáveres descompuestos de las víctimas aún atrapados en sus asientos. 




Te encuentras en tu cuarto, de pronto tu madre te llama: 
Hijo, veni estoy en al cocina... 
Sales de tu cuarto... 
cuando del baño te gritan: 
NO vallas, yo también lo escuche... 
Si... 
es la voz de tu madre... 

Asi que...que haces? 

Mientras lo averiguas...te espero en tu cuarto...




Bueno eso es todo, si te gustó por favor comentá, eso me ayuda mucho.
Saludos! Después posteo mas.

Creepypastas cortos
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11 Comentarios Creepypastas cortos
la barra separadora me hiso acordar al emulador genesis de sega xD
Te falto poner que "No son reales"
@_pipo_  Jajajajjajajajajaj a mi tambi?
@Cundo Je, lo digo, porque hay gente que cree que estos relatos son reales, y se crean paranoia e histeria  , e igualmente los creepy no dan miedo, solo por el hecho que son ficticios  
@javiersss Jaja, eso le saca el miedo, es verdad.. pero algunos son interesantes y tienen buena trama. Gracias por comentar  
Bastante buenas, me gustan este tipo de historias
muy bueno hoy no duermo jajajaja

Esto es lo mas aterrador de todo.
Las que mas me gustaron son las dos primeras. Obvio que no son historias reales, pero es sublime sentir ese miedo mientras lees este tipo de historias y olvidas por un momento que no son reales. Un  saludo
Las que mas me gustaron son las dos primeras. Obvio que no son historias reales, pero es sublime sentir ese miedo mientras lees este tipo de historias y olvidas por un momento que no son reales. Un  saludo
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