ESPECIAL - ¿Quieren algunas historias?

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+ El sótano +
 
 Bajó al sótano con la idea de limpiarlo y encontró a esa mujer desconocida llorando. Tras unos segundos de pánico, se acercó y la abrazó. Ella lloró con más desasosiego aún y él unió sus propias lágrimas a las que corrí
an por las mejillas de la mujer, quien, con asombro, le preguntó:
 
 -¿Por qué lloras tú?
 
 -Lloro por tu dolor, que ahora es el mío.
 
 Permanecieron de esta manera abrazados varios minutos, hasta que él percibió a unos metros a cinco ancianas plañideras, vestidas de negro, que hacían eco de las lamentaciones de ella.
 
 -¡Qué pena tan inmensa! -dijo la mujer
 
 -¡Qué pena tan inmensa! -repitieron las plañideras.
 
 -¿Por qué me ocurren estas cosas? -siguió la mujer.
 
 -¿Por qué me ocurren estas cosas? -repitieron las plañideras.
 
 -Estoy harta ya de tanto lamento.
 
 -Estoy harta ya de tanto lamento.
 
 La mujer se separó del hombre y comenzó a subir las escaleras con mucho esfuerzo, hasta permanecer varias horas en la planta baja, agotada. Desde el sótano se oían las quejas del hombre:
 
 -¿Y ahora, qué hago aquí?
 
 -¿Y ahora, qué hago aquí? -dijeron las ancianas.


+ Susurros? +
 
 Cuando Juan se traslado a su nuevo apartamento, se quedo prendado del encanto que desprendía un edificio tan antiguo. Con una enorme entrada de suelos de mármol y una escalera por donde pasaban hasta tres personas a la
vez, el hueco de la escalera bien podía dar cabida a dos coches.
 Tenía las barandas de balcones y escalera trabajadas por las artesanas manos de algún herrero maestro; El apartamento era amplio y con muebles antiguos también, una cama con dosel, la bañera con patas de bronce?.
 Un día, después de dos años de vivir en aquella casa, descubrió que un armario de la cocina no coincidía en profundidad con el resto y decidió investigar, efectivamente? el armario tenía un doble fondo.
 Saco algunos cacharros viejos, una lamparilla, un marco de fotos, un cepillo del pelo, un pañuelo finamente bordado?pensó que aquellas cosas estaban demasiado estropeadas para poder aprovecharse y las tiró, fue entonces cuando empezaron sus problemas.
 Cuando se acostaba se encendían las luces de toda la casa, cuando cocinaba se apagaba el fogón y cuando ordenaba la ropa esta salía volando y se desparramaba por todo el salón, los grifos siempre goteaban y por la noche se escuchaba un leve lamento?
 
 -¿Por qué??(pero no conseguía entender el resto de la frase)
 
 Un día tendiendo la ropa, noto unas manos que le empujaban al vacío, mientras oía de nuevo esas palabras.
 
 -¿Por qué?..
 
 Gracias a las cuerdas del tendedero no cayó pero ya no se atrevía a salir al balcón.
 
 Llamo a un sacerdote para que bendijera la casa, pero cuando el cura entro se puso blanco, empezó a vomitar y salió corriendo escaleras abajo gritándole a Juan que se dejara de tonterías.
 Juan pensó que se estaba volviendo loco, no hacía más que oír los lamentos nocturnos y las palabras que susurraban en sus oídos
 
 -¿Por qué?..
 
 Un día los cristales empezaron a vibrar y los cuadros a caerse de las paredes, Juan salió aterrorizado de la casa y al bajar la escalera atropelladamente, tropezó y cayó por el hueco de la escalera?.
 Entonces, mientras caía oyó con toda claridad el resto de la pregunta.

 -¿Por qué tiraste mis cosas?


+ Otra noche más +
 
 ?llora un niño?creo que es el pequeño?a duras penas consigo despegar mis párpados y miro los dígitos borrosos del radiodespertador, las 03:27. Retiro suavemente el edredón y me incorporo en silencio para no despert
arla. Permanezco todavía unos segundos sentado al borde de la cama esperando paciente el retorno completo de mi consciencia. Me incorporo y arrastro mis pies por el pasillo hacia la habitación de los niños. El pez Nemo que tenemos en el pasillo como luz de noche, apenas aclara unos tonos la oscuridad nocturna. Cuando me dispongo a abrir la puerta de los niños, noto que algo se mueve al fondo del pasillo, en el salón. Giro la cabeza lentamente y en la oscuridad reinante veo brillar sus ojos y su sonrisa. De repente, noto que el suelo y mi sangre se hielan. Otra vez está ahi. Creo que jamás se marchará y cada vez me siento mas impotente. Pero esta vez no voy a esconderme, suelto el pomo de la puerta y me dirijo hacia el salón decidido. Su sonrisa se agranda mientras me acerco y su silueta terrorífica comienza a dibujarse en la oscuridad. Sus ojos comienzan a elevarse en el aire hasta alcanzar una altura considerable, quizás estuviese sentado y ahora se ha incorporado. Llego hasta la puerta del salón y sin pensarlo dos veces le doy un manotazo al interruptor de la luz?y allí no hay nadie. Al segundo los dos niños comienzan a gritar asustados. Corro hacia la habitación y entro rápidamente.
 El mayor me dice entre sollozos que algo le agarró los pies. Los tranquilizo y al rato se vuelven a dormir. Vuelvo a la cama dispuesto a pasar otra noche más en vela


+ Ojos +
 
 Fue realmente una pesadilla.
 Tengo 31 años. Mi vida cambio completamente hace ahora justamente dos años.
 Mi vida transcurría con una rutina diaria. El trabajo me ocupaba todo el día, donde mi personalidad cambiaba, sin motiv
os aparentes, causados por unos sueños que conseguía recordar vagamente, extraños, terroríficos, sin sentido, pero con el tiempo me di cuenta que fueron una advertencia de lo que me iba a suceder, todo tendría una explicación macabra.
 Los sueños eran cortos, intensos, observaba a la gente, a sus ojos. Mi visión se desvanecía en la oscuridad, después veía una luz cegadora, de donde surgían ojos, ojos de todos los colores, verdes, azules, marrones, negros.
 Durante días, sin ninguna explicación, cuando paseaba por la calle miraba a los ojos de la gente.
 Los sueños me trasportaban a una gran ciudad, en el año 1805, soñaba siempre el primer miércoles de cada mes.
 Me despertaba sudando, asustado, con una sensación extraña en mi cuerpo.
 Mi cara reflejaba un temor absurdo hacia un sueño, que se iba convirtiendo en una pesadilla.
 Las pesadillas de los miércoles, se hacían largas, trasformándose en hechos casi reales, pero inciertos.
 Llego inesperadamente la noche mientras paseaba por la gran ciudad, buscando al azar una persona.
 Le seguía al acecho, con una naturalidad fría y calculadora. En la parte de atrás de mi pantalón llevaba un cuchillo, esperaba un momento oportuno.
 Se dio cuenta de mi presencia, en ese momento le llame, y le dije mientras me acercaba hacia el: -oiga me podría indicar una dirección. Cuando llegue a su altura, saque el cuchillo y sentí en mi propia piel como desgarra la carne hasta llegar a mi puño, saque el cuchillo y le volví apuñalar, fue ese terrible momento cuando la victima emitió un grito agonizante, y sus ojos sorprendidos llenos de dolor, me miraron. Me desperté atemorizado del sueño, mi corazón se quería escapar de mi cuerpo, mis ojos abiertos de par en par, buscando por la habitación a la victima, mirando mis manos, buscando cualquier indicio de lo que me había pasado.
 Era real estoy seguro, era yo, mis sentimientos confusos se mezclaban entre el sueño y mi habitación. Esa noche no pegue ojo.
 Los días transcurrían tranquilos, pero mi cabeza instintivamente quería que llegase el miércoles, pero yo le temía, me estaba ocurriendo algo muy extraño.
 El siguiente miércoles, me quede en el sofá dormido.
 La luz de la luna reflejaban las calles mojadas por la lluvia. Apenas había nadie por la calle, a lo lejos vi un chico joven que corría hacia mi, mire a todos los lados. Ese era el momento.
 -Perdona, le grite. Se paro en seco. Observe sus ojos, mientras me acercaba hacia el. No le di tiempo a reaccionar, le puse la mano en el hombro, saque el cuchillo y se lo hundí con todas mis fuerzas en el estomago. El chaval intento escapar con un aliento de vida, pero solo dio dos pasos hacia atrás y se desplomo en el suelo.
 Me miraba sin vida, me arrodille, introduje mis dedos en el ojo izquierdo, puse los dos dedos en forma de gancho y de un tirón lo saque, con el derecho hice lo mismo. Me los puse en mi mano, los mire, todavía seguían calientes y me observaban, eran bonitos?Los envolví en un pañuelo y me los me ti en la chaqueta.
 Cuando desperté, mi rostro todavía recordaba la mirada del chico, me mire las manos. Mi cara se volvió pálida como la luna.
 Mis manos estaban manchadas de un rojo vivo, mi corazón se detuvo un segundo.
 No podía creer lo que veía, estuve paralizado durante dos minutos, intentando reflexionar sobre el sueño y la realidad.
 Ese día no fui a trabajar. Me mantuve todo el día ocupado dentro de mi cabeza, preguntándome a mis pensamientos, que es lo que me estaba sucediendo.
 El miércoles siguiente, intente no dormir. Pero fue en vano, porque me sucedió lo mismo, pero estando despierto.
 Me traslade al año 1805 en la gran ciudad. Mi instinto hacia cosas que yo no quería, pero era yo.
 Esa noche mate a una mujer, con unos ojos azules preciosos.
 La sangre se derramaba entre mis dedos. Los envolví en un pañuelo.
 Me fui tranquilamente, hacia algún lugar, estuve caminado media hora.
 Llegue a una casa en el centro de la ciudad, abrí la puerta y me dirigí hacia un armario, lo desplace apareció una puerta, entre, era una habitación muy pequeña, con un estantería con unos frascos de cristal.
 Saque los ojos del pañuelo, los limpie y los introduje en un frasco con un liquido en el interior.
 Volví a mi siglo. Ya en mi habitación me limpie las manos?..
 Busque información durante meses, sobre mi terrorífica maldición. Pero no encontraba nada, que me pudiera ayudar o que me dijera lo que me estaba pasando. Estaba desesperado, deje mi trabajo y me dedique solo a mí. Mientas, todas las noches del primer miércoles de cada mes, transcurrían con un asesinato y posteriormente me llevaba los ojos, a mi colección particular.
 Un día de casualidad en Internet, encontré algo que me dio un suspiro, a mi desecha vida.
 Era un escrito de un hombre del 1910. Este supuesto señor dice que se reencarno en un asesino en serie del 1712, donde le trasportaba a ese año cometía un crimen y volvía a su vida normal. Estuvo 5 años, hasta descubrió que para que dejara de sucederle estos extraños acontecimientos, tuvo que dejar de matar durante un día.
 Pero no explicaba como lo hizo?.
 Me estaba reencarnado en un asesino en serie.
 El miércoles antes de que anocheciera, me ate las manos y los pies. Y espere??
 Me dormí?.
 Furioso y maniatado dando golpes a los muebles, chillando. No sabía lo que me estaba pasando. Estaba furioso, con una rabia interior que me destrozaba mi mente, mis pensamientos se mezclaban con mi personalidad y la del asesino. La impotencia de no matar se prolongo durante toda la noche.
 Mi identidad iba cambiando según pasaban las horas, los recuerdos de mi trabajo, mi vida pasaban y se mezclaban con la vida del asesino, estábamos disputando nuestra mente y nuestra vida.
 Agotado de forzarme contra mi mismo, me acurruqué en una esquina de la habitación y cerré los ojos.
 Cuando desperté era yo. Pero estaba en el año 1805.
 Deje pasar unos días sin salir de esa casa oscura y maldita.
 No regresaba.
 Decidí quemar la casa. Y emprender una nueva vida, ya que pasaban los miércoles y mi instinto asesino desapareció por completo.
 Prefiero vivir aquí a lo que estaba pasando allí en el año 2005.
 Conocí a una mujer bellísima, creo estar enamorado. Pero lo que mas me atrae, y absorbe de ella son sus atrayentes OJOS azules???????..
 
12 DICIEMBRE 1805


+ Ella +
 
 Llevaba toda su vida viviendo en esa casa y ella no había regresado. No la había vuelto a ver agazapada debajo del fregadero como antaño, cuando sólo era una niña de once años, pero aún así, le temía. Temía volver a ver a es
a criatura en cuclillas, semioculta en un rincón de la cocina, y temía volver a ver aquel rostro surcado de lágrimas sucias que empapaban sus labios, su pecho, su alma?
 La primera vez que la vio pensó que era una chiquilla que, castigada quizás, había escapado de la casa vecina. Y se lo preguntó, mas no obtuvo respuesta de parte de la pequeña. Una semana después la miró en el mismo sitio y con las mismas lágrimas a cuestas. Tampoco respondió a su pregunta. Mas la tercera vez la niña balbuceó algo, un nombre quizás, aunque no estaba segura de ello. Lo único elocuente era la mirada de tristeza infinita que sobrecogía su corazón infantil. La última vez que la vio fue durante un sueño. Despertó empapada en sudor y llanto con la imagen congelada de ?la pequeña del fregadero?, como comenzó a llamarla.
 El tiempo pasó, ella hizo su vida. Se casó enamorada -aunque muy joven- y con el tiempo y los quehaceres de una mujer casada y con dos hijos varones, fue olvidando a ?la pequeña del fregadero?. Nunca más supo de ella? así que dio por hecho que todo había sido obra de su imaginación infantil. Pero el terror que la asaltaba algunas noches y el hecho de que le pareciera escuchar una voz suave y dulce que la llamaba por su nombre desde la cocina, le daban a entender que las cosas eran más complejas de lo que en un principio había supuesto.
 Una noche se acostó tarde después de un día arduo. La vida de un ama de casa como ella, con una familia qué atender, no era nada fácil como mucha gente pensaba. El sueño estaba a punto de vencerla cuando un grito proveniente de la cocina la despertó? Se levantó de un salto, su marido dormía profundamente. Fue hacia donde provenía el grito y encontró al más pequeño de sus hijos llorando en medio de la cocina. Le preguntó el motivo de su llanto y él, entre sollozos, le contó que había ido por agua a la cocina y que, al cerrar el refrigerador, había visto a una niña acurrucada bajo el fregadero?
 La invadió el terror.
 Nunca había hablado con nadie de aquella chiquilla y no creía que todo fuese una simple coincidencia, pero no ocurriéndosele otra cosa qué hacer, intentó consolar al pequeño convenciéndolo (y convenciéndose ella misma) de que todo había sido una pesadilla o una simple ?broma? de su imaginación infantil?
 Los meses transcurrieron. Todos los días casi iguales. Pero ella no dejaba de pensar (aterrada) en el ?regreso? de la niña del fregadero. Tenía mil y una preguntas, quería respuestas. Hasta que un día, de improviso, simplemente llegaron a ella?
 Estaba sola en casa, los chicos habían ido a dormir a casa de sus abuelos paternos y su marido trabajaría hasta tarde. Y entonces volvió a verla. En la misma postura, bajo el fregadero. Mas esta vez no sintió terror sino ternura infinita. Se le aproximó despacio, se agachó a su lado y le sonrió. Se observaron largo rato mientra la mujer limpiaba las lágrimas de la chiquilla. La acunó en sus brazos, la besó en ambas mejillas y, sin saber por qué, le dijo: ?-Ahora estoy bien, puedes irte ya??.
 Cuando horas después su esposo volvió a casa, se extrañó de encontrar a su mujer dormida, hecha casi un ovillo, bajo el fregadero de la cocina. La despertó y entonces ella, echándole los brazos al cuello, le dijo: ?-¡Se ha ido!?. Y él, sin entender aquella reacción, le preguntó de quién hablaba y ella sólo dijo: ?-La niña, la niña del fregadero, la que lloraba conmigo y me abrazaba cuando papá le pegaba a mami, la niña que me hizo olvidar aquella noche fatídica en que mamá me defendió de él cuando quiso lastimarme, la niña que tapó mis ojos y oídos cuando papá entró a la cocina por aquel cuchillo y mamá lo atacó por la espalda con la piedra de moler, la niña que me sostuvo la mano cuando la policía se llevó a mi madre para siempre??.

 Él sólo la escuchó, la besó en la frente y el torrente de lágrimas y dolor contenido durante tantos años, emergió desde el fondo de su alma y comenzó a llevarse el pasado de una vez y para siempre.

+ El ser en la oscuridad +
 
 Todos hemos pasado o estado alguna vez por un lugar oscuro, de noche, temiendo encontrar algo mas aya de nuestra imaginación, tu puedes ir caminando tranquilamente y sientes escalofríos, sientes esa desesperación de llegar a un lugar ?seguro? sientes como si te observaran, bueno pues es por que a si es, si te están viendo, yo lo se, perfectamente.. Esos escalofríos, es por que alguien esta atrás de ti, caminando contigo, (alguien o? algo) y esta intentando retenerte. Aunque tu no lo creas al sentir ese miedo, esos escalofríos que recorren tu cuerpo, ese ser esta contigo, y te esta intentando llevar a su punto clave, incluso puedes estar sentado en tu cuarto oh donde quieras, en tu computadora, leyendo esto, puedes sentir escalofríos de repente, es que ese ser te ah seguido a casa, desde que pasamos por un lugar oscuro de noche, ese ser ya es nuestra compañía, ahora mismo te esta viendo fijamente desde una esquina de el cuarto donde estas, con los ojos completamente negros, sin parpadear, pálido pero sus manos negras parecidas al carbón ardiendo, a donde vayas.. te seguirá, es tu sombra.. eres su prisionero.. En la sala estará sentado a tu lado oh atrás de ti, siempre con su mirada fija a ti, en compañía casi no sentirás su presencia, en soledad muy a menudo la sentirás, puedes estar haciendo lo que sea, nunca te des aras de el, oh de ella, puede ser una niña, una mujer oh un hombre, pero lo peor, viene en la noche, cuando estés durmiendo puedes despertar por cualquier cosa, empiezas a ver tu cuarto oscuro y ves una sombra negra, ese ser estará enésima de ti viéndote fijamente, sus ojos ahora serán amarillos, y su piel carbonizada y ardiendo, con una sonrisa diabólica, tu sin poder moverte, en esos momentos, solo tus sueños serán la única escapatoria a la realidad.


+ Alicia +
 
 Era la única persona que quedaba en la sala de espera ese día, una pequeña de unos siete u ocho años de edad, con unos ojos obscuros inundados en lágrimas, encogida en una de las sillas del rincón. Al parecer su papá había sufrido un ataque de catalepsia mientras se encontraba en el trabajo; Me acerqué a ella para explicarle lo que le pasaba a su padre pero, justo cuando me aproximaba su madre salió de uno de los cuartos contiguos llorando histéricamente, mientras abrazaba a su hija. Esperé un poco hasta que se separaran por un momento y enseguida llamé a la madre en privado para tener una charla con ella, se acercó a mí mientras se secaba un poco las lágrimas, la pasé a mi oficina, el hospital me había pedido que hablara con ella. Comencé por preguntar acerca de su situación económica ya que la enfermedad de su esposo le impediría trabajar por el temor a que algún accidente le pudiera suceder. Sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, me explicó que ella no podría sostener a su familia debido a que nunca había terminado sus estudios y la única ocupación que ella tenía era la de ama de casa, me sentí peor que nunca ¿Cómo ciertas circunstancias de la vida dejan a las buenas personas en las peores condiciones? todo en un instante, en un segundo su vida se había vuelto demasiado complicada para que sus mentes pudieran resolver cualquier cosa, lo único que pude hacer fue sugerirle que consiguiera un trabajo y desearle la mejor suerte del mundo.
 Tomando en cuenta los escritos en el diario de la pequeña de nombre Alicia, relato los sucesos acontecidos después ?
 Era un día lluvioso, su madre había salido en busca de trabajo para sostener a la familia, a ella le había quedado el trabajo de cuidar a su padre, contaba apenas con 8 años de edad, al principio la situación era muy fuerte para ella, a veces podría estar platicando con su padre e inesperadamente a éste le daría un episodio catatónico, la escena era grotesca para una niña de esa edad verlo tendido en el suelo, inmóvil, con los ojos abiertos y desorbitados sin saber si esta vez no era sólo un ataque y podría ser que en verdad había fallecido, pero a falta de otra opción tuvo que ser ella la que tomara el control y ayudara a su padre en todo lo que fuera necesario.
 Pasaban los días y la señora regresaba siempre con gesto de frustración y angustia, no le otorgaban trabajo en ningún lugar, carecía de la preparación necesaria para desempeñarlos.
 Uno de esos días encontró un trabajo que llamó su atención, tenían un anuncio de parte de la perrera municipal ?se solicita empleado para trabajar con los animales? pensó sería perfecto para ella ya que desde pequeña amaba trabajar con las criaturas y entusiasmada fue a solicitarlo de inmediato. Cuando llegó al lugar se encontró con el dueño quien le pidió sus datos, y al estar conforme con estos le ofreció el trabajo, ella aceptó de inmediato, ni siquiera le interesó preguntar de qué se trataba.
 Su primer día de trabajo, caminaba rápidamente para no llegar tarde a la primera impresión, uno de los empleados la encaminó al cuarto donde ella trabajaría; era un escenario horrible, paredes sarrosas debido a la gran humedad, azulejo de baja calidad y enmohecido en el piso, en una de las esquinas un horno muy amplio seguido de una plancha de metal y del lado contrario una silla de madera junto a una pequeña mesilla con periódicos viejos y revistas pasadas de moda, estaba observando todo cuando de pronto un hombre corpulento entró al lugar, sostenía un costal negro en los brazos, se acercó a la plancha bruscamente y descargó el contenido; ¡era el cadáver de un cachorro!, estaba completamente ensangrentado, el olor fétido inundó el cuarto, el hombre de facciones fuertes y hasta cierto punto grotescas sonrió con esa boca a la que le faltaban varios dientes, mientras le dijo que le traía su primer trabajo, no faltó mucho para que ella averiguara cuál era, tendría que deshacerse de los cuerpos de las criaturas sacrificadas; Se acercó con miedo al animal, y al lado de la plancha vió un memorando para ella, explicaba con exactitud el procedimiento: guantes de látex en ambas manos para evitar tocar la sangre, primero tendría que rasurarlos para evitar que el olor al quemarlos fuera peor, luego cuidadosamente para que no saltaran brazas abriría la oxidada portezuela del horno e introduciría el cadáver, cerraría y esperaría el siguiente cuerpo? Un horrible trabajo en verdad, sobre todo para ella que amaba a los animales, pero era necesario para sacar adelante a su familia.
 Pasaron aproximadamente 3 años y medio desde que inicio la enfermedad del jefe de la familia. Todos los días era la misma rutina en la vieja casa, por las mañanas se despertaban papá e hija, la hija, que para ese entonces había dejado la escuela, hacía y servía el desayuno para que al instante ambos comieran, a continuación veían la televisión, alrededor del mediodía la madre despertaba, comía y se iba al trabajo regresando a altas horas de la noche con un semblante de horror y desesperación.
 Poco a poco la faz de la antigua ama de casa se iba transformando, del gesto entusiasta del primer día de trabajo ya sólo quedaba el recuerdo, ahora el único aspecto que tenía era el de una mujer acabada por la preocupación y el cansancio, vivía una pesadilla constante, día tras día, acompañada sólo por los ojos vacíos en los cadáveres de esas criaturas, esas que alguna vez estuvieron llenas de vida y fueron queridos por algún niño o algún vagabundo o incluso tal vez por ella que algún día les pudo haber hecho un cariño al verlos caminar por la calle. Era de esperarse que poco a poco su cordura se fuese desvaneciendo.
 Una noche por fin sucedió lo temido; Eran aproximadamente las dos y media de la mañana cuando la atormentada mujer entró corriendo por la puerta principal, sus manos llenas de sangre, su mirada estaba perdida, pero su mente parecía saber perfectamente lo que estaba viendo, alucinaciones por doquier, un perro rabioso se le acercaba desde la alcoba de su hija, otro más desde la cocina, fantasmas de su pasado la atacaban sin piedad alguna, no podía hacer más que gritar a su hija por ayuda. Los gritos despertaron a la familia y Alicia corrió a ver lo que ocasionaba el escándalo de su madre, al llegar a la entrada principal se encontró con el bizarro escenario, la mujer sobre una silla, agitando el palo de esa vieja escoba alrededor de su ser, gritándole a los perros que al parecer sólo ella podía ver, implorándoles perdón por haberse deshecho tan cruelmente de sus cuerpos, la adolescente nunca había visto a su madre tan aterrorizada en toda su vida, su rostro era pálido como un difunto, los ojos se movían rápidamente de un extremo a otro y no podía dejar de llorar histéricamente. No sabía cómo tranquilizarla, decidió tratarla como si fuera una pequeña niña asustada y le siguió el juego, comenzó a actuar como si espantara a los caninos imaginarios hasta que su madre se calmó un poco, luego la encaminó a su cuarto y la puso a dormir.
 A la mañana siguiente la mujer se fue a trabajar como de costumbre, Alicia pensaba que el episodio de la noche anterior sería cosa de una sola vez y que ahora ya estaría bien, pero no fue así, cada vez se deterioraba más, los ataques se volvían más constantes y fuertes, hasta que al fin terminaron por hacer que la despidieran del trabajo.
 Unos vecinos de Alicia le comentaron que en la frontera le sería más fácil conseguir un trabajo al menos en alguna fábrica, para que pudieran sobrevivir así que ella sin una mejor alternativa les hizo caso, inmediatamente empeñó todas las propiedades materiales y vendió la casa, emigrando ese mismo invierno a Ciudad Juárez.
 Se subieron los tres al camión más económico que encontraron y emprendieron camino hacia ese lugar ?mejor?. El vehículo era deprimente, tenía olor a establo y estaba pintado de color ocre pálido, estaba repleto de gente como ellos que viajaban a buscar suerte y una buena vida.
 Al llegar fueron abrumados por la grandeza de la ciudad, los observaba como un gran gigante que esperaría cualquier movimiento en falso para tragárselos dejándolos en el olvido de la poca gente que alguna vez los conoció. El cielo tenía un tono grisáceo, los automóviles pasaban a su lado rápidamente, la gente estaba siempre ocupada o apurada para resolver asuntos importantes, los edificios de pintura corroída e incesante graffiti los rodeaban.
 Comenzaron buscando un lugar que pudieran hacer su hogar, el invierno era crudo y despiadado en ese clima desértico, primero se quedaron unos días debajo de un puente en la zona centro de la ciudad. Habían caído en lo más bajo, los coches que pasaban los miraban menospreciándolos, las miradas burlonas los juzgaban desde sus muebles último modelo y sus ropas costosas, los juzgaban sin siquiera saber las tragedias que los habían hecho terminar así, como esa gente con abrigos desgastados y rotos, miradas soñadoras y rostros hambrientos de prosperidad.
 Después de unos cuantos días de buscar desesperadamente por un empleo, una empresa había contratado a Alicia para que limpiara las instalaciones. Ahora tenía trabajo de tiempo completo y había tenido que dejar a sus padres solos en una bodega que habían encontrado abandonada, sin ningún abrigo más que la dulce llama de una fogata que de vez en cuando soltaba una chispa que volaba y los hacía soñar en algún día poder salir de ahí.
 Todas las noches Alicia llegaba con los alimentos que los harían sobrevivir todo el día siguiente, pero una noche sus ojos fueron testigos de una de las peores escenas que algún ser humano haya podido presenciar jamás.
 Era una gélida noche de invierno, la agotada hija caminaba por la calle, iba a su ?hogar? directo desde el trabajo. Su olfato de inmediato notó un olor especial, tal vez un poco desagradable, lo primero que vino a su mente fue que su madre en una de sus alucinaciones hubiera arrojado algún objeto al fuego, eso estaba pensando mientras sigilosamente se acercaba al lugar de donde provenía el olor, debía acercarse de esta manera ya que si en verdad su madre estaba en medio de un ataque no se sabía cómo reaccionaría a los movimientos bruscos, pero cuál fue su sorpresa al abrir la puerta de la anticuada bodega encontrarse entre las sombras. Enseguida de la casi extinta fogata en el piso, la cara de su madre cubierta en llanto y a su lado sobre las brazas el cuerpo inmóvil de su padre, al acercarse se dio cuenta de que de su cara ya sólo quedaban fétidos rastros de piel pegados a su cráneo, y en donde antes solían estar esos ojos tan expresivos ahora sólo se veía su rastro carbonizado, y el gesto impasible como si ni siquiera hubiera podido saber lo que pasaba, la verdad no podía ser más clara y temible, su padre había tenido un episodio catatónico y su madre en un arranque de locura lo tomó como un cadáver más que tenía que arrojar al fuego. ¡Esa endemoniada locura! En un ataque de histeria quiso golpearla, quiso gritarle, incluso matarla, pero sabía que no era culpa de ella, sintió desvanecerse, rodeada por la inmensa soledad cayó inconsolable, prisionera del llanto y la desesperación.
 A su padre un entierro indigno, en algún terreno baldío, a su madre miradas de desprecio, mas a la vez de lástima y compasión.
 Ahora sólo quedaban aquella mujer desquiciada y ella, el tiempo pasaba y Alicia cada vez más se parecía a su madre, después del paso de los años la hija se iba convenciendo de las ideas de aquella esquizofrénica y hasta cierto punto comenzar a creer que ya no eran ajenas a su realidad, incluso nuevas alucinaciones de su padre pidiendo ayuda fueron llevándole a un mundo ajeno a la realidad.
 Pasaron varios meses, un descuidado accidente cobró la vida de su madre, un automóvil con un conductor distraído no la vió cruzar la calle y ? bueno el resto dejémoslo a la imaginación.
 Fueron estos los hechos que condujeron a que al final Alicia se haya encontrado conmigo de nuevo; Ahora de esa ingenua y pequeña niñita que había visto yo en mis años de voluntario en aquel hospital de la ciudad de Delicias, ya no quedaba nada, ahora en su lugar se presentaba una joven esbelta de 17 años de edad de cabello largo hasta la cintura y negro, piel descuidada por el trato de las calles aunque bajo toda esa suciedad y esas cicatrices se divisaba una piel fresca y blanca, ojos de ébano profundos como un abismo y la mirada perdida que pareciera no puede observar fijamente a una persona mas sin embargo te atravesaban sin vacilar. Cualquiera podría pensar al verla que era una mujer hermosa y sana, pero eso era hasta que comenzaba a hablar, o mejor dicho a gritar, sus delirios arruinaban su belleza nata, esos ataques de demencia que la hacían correr y gritar pidiendo por su padre, o a su madre tal vez, cada momento podía ser a alguien diferente.
 Ahí estaba ella ahora sentada frente a mí, su faz me pedía ayuda sin siquiera usar una palabra; Después de haber investigado su historia médica comenzamos la terapia, le prescribí medicamentos para evitar que los ataques se presentaran tan seguido.
 Venía a mi consultorio tres horas diarias, durante ese tiempo charlábamos sin parar, y hasta cierto punto, lo admito, llegué a olvidar por instantes que ella estaba enferma. Pasaban las semanas y yo cada vez le tomaba más cariño a aquella niña a la que le doblaba la edad, pronto el cariño comenzó a transformarse en atracción. La sola idea de que me necesitara era atrayente para mí, en esta época en donde la liberación femenina está en su apogeo y los papeles entre hombres y mujeres se han intercambiado para ahora ser ellas las que nos controlan, ahora yo sentía el poder que ejercía sobre su vulnerable persona, la némesis de mi alma, una persona débil.
 Un buen día me decidí a invitarla a vivir conmigo, ella no podía seguir habitando ese edificio viejo toda la vida y ya que era yo su único amigo no perdía nada en intentarlo, ella accedió y fue así como empecé a quererla cada día más.
 Pero había algo en mí que la rechazaba, tal vez era su mirada, esos ojos en los que podrías hundirte fácilmente en ellos si no tenías cuidado, como un gran abismo esperándome, mi mente me advertía que debía alejarme, pero eso simplemente me atraía un poco más, la idea de que detrás de sus ojos profundos y obscuros se escondía un misterio me arrastraba incontrolablemente en dirección a ella.
 Estaba enamorado de ella, no podía pasar un solo instante sin querer escuchar su voz, sentir su aliento en mi alma, tocar su piel, era lo mejor que me había pasado en mi vida hasta ese momento, no podría pedir nada más en una mujer.
 Llevábamos aproximadamente un mes viviendo juntos, los ataques no habían vuelto a presentarse e incluso estaba continuando sus estudios que habían sido interrumpidos al enfermar su padre.
 Justamente el día en que su estancia conmigo cumplía las cuatro semanas alguien tocó a mi puerta, miré por el ojal de la puerta, era una mujer, abrí, vestía a la antigua, falda larga color marrón y una blusa conservadora que le combinaba, tenía recogido el cabello en un moño. Me preguntó por Alicia, le informé que en ese momento estaba en la cama todavía, luego ella dijo ?mejor aún, necesito hablar con usted?. Pregunté su identidad, su respuesta me dejó atónito, afirmaba ser su madre, le declaré que no podía ser cierto, su madre había muerto en un accidente, aquellos labios color carmín esbozaron una pequeña sonrisa, comenzó a explicarme la historia de que después de varios incidentes Alicia había tratado de matarla un sinnúmero de veces; por un momento su voz se empezó a cortar como quien tiene un miedo inexplicable y continuó hablando. Después de unos cuantos intentos había hecho que al fin terminara en el hospital debido a múltiples fracturas. Mientras ella seguía contándome los sucesos yo aún no le tenía la suficiente confianza como para dejarla pasar, Dios mío ¡habiendo tantos psicópatas en el mundo cómo iba a dejar que uno entrara en mi casa!, Fue entonces cuando su cara cambió, su piel se tornó exageradamente pálida y un gesto de terror se dibujó en sus facciones, miraba por encima de mi hombro, el miedo invadió mi ser, traté de voltear hacia atrás pero mi giro se vió interrumpido al sentir un fuerte golpe en la parte superior derecha de mi cabeza, todo se tornó negro, pude sentir cómo mi alma se alejaba de mi cuerpo, como un escalofrío de larga duración dejando atrás mi cuerpo, es extraño, uno pensaría que al morir no se da cuenta de lo que acaba de pasar, pero antes de salir de esa habitación donde se había cometido el desdichado crimen pude ver otro cuerpo junto al mío, era el de la dama a la cual Alicia castigaba brutalmente con mi viejo palo de golf, teñido ya con mi sangre.
 Hasta el día que nos reunamos en ese lugar donde residen las almas por la eternidad dejo en ustedes el juzgar la enseñanza de mi historia, tal vez todos deberíamos de decidir mejor en qué personas depositamos nuestra confianza, nunca se podría imaginar si tal vez la persona que está a su lado resulta ser una persona digamos ?diferente?, o tal vez el que le vende todas las mañanas el periódico, o su pareja, su madre, su padre, el autor de esta historia, aquella mujer que en este momento está cerca o tal vez? usted.


?LA COSA AL FONDO DEL POZO?

 De Stephen King
es un relato pequeño y poco conocido espero lo disfruten.
 Oglethorpe Crater era un niño horrible y miserable. Adoraba atormentar a perros y gatos, arrancarle las alas a las moscas, y observar cómo se retorcían los gusanos mientras los estiraba lentamente. (Esto dejó de ser divertido cuando se enteró de que los gusanos no sienten dolor.)
 Pero su madre, que era tonta como ella sola, no advertía ni sus rarezas ni sus demostraciones de sadismo. Un buen día, cuando Oglethorpe y su mamá regresaron a casa desde el cine, la cocinera abrió de un portazo, presa de un ataque de nervios.
 
 ?¡Ese niño espantoso atravesó una soga en los escalones del sótano, así que cuando bajé a buscar patatas me caí y casi me mato! ?gritó.
 
 ?¡No le creas! ¡No le creas! ¡Ella me odia! ?lloró Oglethorpe con las lágrimas saltándole de los ojos. Y el pobrecito Oglethorpe comenzó a sollozar como si le hubieran roto su pequeño corazón.
 Mamá despidió a la cocinera y Oglethorpe, el pequeño y adorado Oglethorpe, subió a su cuarto a clavarle alfileres a Spotty, su perro. Cuando mamá preguntó por qué Spotty estaba llorando, Oglethorpe le respondió que se había clavado un vidrio en una pata. Dijo que se lo arrancaría. La mamá pensó: «mi pequeñín Oglethorpe es un buen samaritano».
 Entonces, un día, mientras se encontraba en el campo buscando más cosas a las que poder torturar, Oglethorpe descubrió un pozo profundo y oscuro. Gritó, creyendo que escucharía un eco.
 
 ?¡Hola!
 
 Pero una suave voz le respondió:
 
 ?Hola, Oglethorpe.
 
 Oglethorpe miró hacia abajo pero no pudo ver nada.
 
 ?¿Quién eres? ?preguntó Oglethorpe.
 
 ?Ven, baja ?le dijo la voz?, y nos divertiremos mucho.
 
 De modo que Oglethorpe bajó.
 
 El día transcurrió y Oglethorpe no regresó. Su mamá llamó a la policía y se organizó una batida de rescate. Durante algo más de un mes buscaron al pequeño y adorado Oglethorpe. Justo cuando estaban a punto de rendirse encontraron a Oglethorpe en un pozo, y bien muerto.
 ¡Y vaya manera de morir!
 Tenía los brazos arrancados, de la forma en que lo hacen las personas cuando le arrancan las alas a las moscas. Le habían clavado alfileres en los ojos y mostraba otras torturas demasiado horribles de describir.
 Cuando envolvieron su cuerpo (o lo que quedaba de él) y se marcharon, realmente les pareció escuchar una risa proveniente del fondo del pozo.

?DENTRO DE MI?
 
 ¿Por qué no me creen?

 Hay algo dentro de mí, algo que me está consumiendo.
 Puedo sentirlo, como se retuerce lentamente, son como pequeñas larvas, parásitos o una nueva enfermedad que he contraído, pero
en vez de ayudarme o de hacerme análisis para saber qué es lo que tengo, me encerraron en este cuarto, ¡ME PUSIERON EN CUARENTENA! Una cuarentena en la que me vigilan solo para ver cómo estos malditos parásitos me consumen lentamente.
 Me han convertido en un estúpido espectáculo para que los científicos vean mi condición y se maravillen.
 Puedo entenderlo, tal vez como es una nueva enfermedad es muy contagiosa y no quieren que se propague, o tal vez me tienen aquí solo para estudiar mis síntomas y ver como evoluciono, ¡DE SEGURO CUANDO MUERA ENTRARAN VISTIENDO TRAJES QUE LOS PROTEJAN Y ME HARÁN UNA NECROPSIA SOLO PARA CONOCER MAS DE LA ENFERMEDAD!
 ¡¡¡ES INJUSTO!!!
 
 También soy un ser humano, una persona con derechos, deberían estar tratando de curarme en vez de usarme como conejillo de indias para ver que pasa conmigo al dejarme aquí encerrado con estos? estas... ESTAS COSAS EN MI INTERIOR.
 Si pudiera contactar con alguien del exterior, alguien que les explicara al mundo entero que me están dejando morir en esta especie de laboratorio solo por la curiosidad de la enfermedad que tengo.
 Las cosas van empeorando, al principio cuando esa extraña araña, si es que a ese grotesco animal con ocho patas y alas membranosas se le puede llamar araña, cuando eso me acababa de ?picar? en el brazo izquierdo solo sentí un leve dolor, al día siguiente la inflamación era muy pequeña así que no me preocupé, pero después sentí como la comezón se extendía por todo mi brazo, fue entonces cuando me preocupe y fui al médico, pero él al no tener ninguna forma de detectar esta enfermedad atribuyó la inflamación a un golpe y me dijo que todo lo de la araña había sido un sueño, que no era nada grave y que todo se arreglaría.
 Que tan equivocado estaba, ahora se que lo que iso ese insecto fue inyectarme sus huevecillos.
 
 ¿Qué como lo descubrí?
 
 Pues porque al tercer día cuando la hinchazón no bajaba comencé a exprimirla, lo hice inconscientemente, como si un mecanismo de autodefensa se hubiese activado o como si un extraño placer morboso se hubiese apoderado de mí, un placer tan inexplicable como el que se siente al deshacerse del acné de la misma forma.
 Ojalá lo hubiese hecho antes.
 Al exprimir mi herida pude ver que no salía pus, sangre u otro líquido común en los cuerpos enfermos, en su lugar un hediondo líquido transparente de un tono azulado emanaba de mí. Por curiosidad me acerqué a examinarlo, y entonces me di cuenta, ¡ESE LÍQUIDO CONTENÍA CIENTOS DE MINÚSCULOS HUEVECILLOS!
 Acudí de inmediato al doctor, pero era inútil, al exprimir mi brazo había sacado la mayoría de los huevos, y los que quedaron pasaron a otras partes de mi brazo por la presión que ejercí.
 El doctor no encontró nada, desesperado intenté hacerle ver que mi vida estaba en grave peligro, pero solo se limitó a darme un par de pastillas y me mando a dormir.
 Durante un tiempo pensé que las pastillas eran una especie de antibiótico poderoso que se había deshecho de los huevos que quedaban, incluso la inflamación bajó, pero eso solo era porque se estaban incubando en mi cuerpo, preparando para eclosionar y dejar correr por todo mi cuerpo esas horribles larvas.
 Tiempo después la comenzó empeoró podía sentir como una gran cantidad de pequeños gusanos se arrastraban debajo de mi piel, entonces no lo sabía pero poco después durante mi trabajo lo descubrí.
 Estaba yo solo terminando unos pendientes a la hora de comer, cuando sentí una comenzó renovada, comencé a rascarme tan fuerte en mi brazo izquierdo que comencé a sangrar, entonces fui al baño para lavar mi herida, ahí fue la primera vez que los vi, de entre mi piel salió un pequeño gusano, una larva de las que sobrevivieron dentro de mi cuerpo.
 Todo comenzó a tener sentido, porque siempre me sentía cansado, mi perdida repentina de peso, todo se debía a que esas cosas se estaban alimentando de mi cuerpo para crecer y fortalecerse, y al final convertirse en un insecto idéntico al que me había picado, listos para infectar a otros humanos.
 Mi terror y desesperación se convirtieron en ira y coraje, lo arroje al lavamanos, y al ver que el diminuto gusano permanecía vivo, arrastrándose, intentado salir, tomé mi bolígrafo de punto fino y lo apuñale con mucho cuidado, logrando partirlo a la mitad, pero mi sorpresa fue aun mayor, al darme cuenta de que esa cosa no solo seguía viva, sino que se había dividido y ahora eran dos.
 De inmediato me las imaginé, creciendo dentro de mí, y cuando llegaban a un buen tamaño se dividían, ¡TODO MI BRAZO ESTABA INFECTADO!
 No había tiempo de dudar, tenía que hacer algo antes de que se infectara el resto de mi cuerpo, así que tomé de una oficina la cuchilla de una guillotina para papel, me concentré para sentirlos moverse, y me di cuenta de que ellos habían logrado invadir mi brazo hasta un poco más arriba del codo.
 Me preparé y deje caer la cuchilla en mi carne, el corte fie limpio en la piel y musculo, pero no pudo hacer nada con el hueso, aun así me retorcí en el piso de dolor.
 Cuando mis compañeros de trabajo se dieron cuenta de lo que pasaba de inmediato me llevaron a un hospital, ahí después de curarme y hacerme pruebas se dieron cuenta al fin de mi condición, yo estaba feliz pues pensé que de seguro me iban a curar, lamentablemente no fue así, me encerraron aquí, en este laboratorio para vigilar el desarrollo de mi enfermedad, ahora esas cosas están en todo mi cuerpo, pronto serán tantas como para consumirme por completo.
 Solo puedo hacer una cosa, y ya estoy preparado.
 Hoy como todos los días me sacan unos hombres de traje blanco para hacerme extrañas pruebas, como no quieren que las muestras se contaminen me mandan a bañarme primero, pero ya no voy a soportar esto mas.
 Con el trozo de sabana que corte con mis propios dientes tapo las rejillas del piso de la regadera, dejo que el agua inunde el baño, apoyándome en las llaves del agua alcanzo el techo, arranco el foco que siempre esta encendido y jalo los cables dejándome caer hasta estos y mi cuerpo que cae de espaldas tocan el piso.
 
 Lo he logrado, al final he matado a todos esos parásitos de mi cuerpo.
 
 EXPEDIENTE: 17302
 
 ?Caso extremo de esquizofrenia, el paciente aseguraba tener heridas irreales, y estar invadido por una especie de parásitos, intento amputar su brazo para evitar que los inexistentes parásitos invadieran su cuerpo, tres días después de ser ingresado al hospital psiquiátrico, donde se le cuidaba en un cuarto acolchonado para evitar que se lastimara, el paciente se suicida mediante una descarga eléctrica en el baño.


?LA CRIATURA DEL BOSQUE?
 Muy, muy lejos, detrás de un oscuro bosque de árboles muertos donde siempre flota la más densa niebla y el viento susurra maldiciones y blasfemias, vive un ser.

 Los habitantes del pueblo aledaño al lugar, hablan en las tabernas, entre susurros y apretándose los labios, de lo que llaman ?La criatura del bosque?.
 Sus ojos son grandes y brillan en la oscuridad de la noche como los de un gato demoníaco.
 De entre los blancos colmillos de su gran boca de finos labios chorrea sarro y su aliento huele a muerte.
 Su cuerpo está cubierto de piel tan pálida como la luna y se mueve ágilmente entre los árboles tiesos y mudos.
 Las renegridas garras de sus manos son como las sierras de un matadero y siempre sabes cuando está cerca pues el aire se inunda de una peste infernal a carne descompuesta.
 La historia que acostumbran contar los habitantes más ancianos del pueblo dice que hace tiempo, un hombre vivía con su familia en una humilde cabaña en el medio del bosque.
 Cuentan que el hombre estaba preocupado porque un extraño animal acechaba la casa de noche y tenía miedo de que pudiera ser un lobo.
 Un día, puso muchas trampas alrededor de la casa y esperó al anochecer abrazado a su fiel escopeta.
 Entonces, esa larga y siniestra noche de un veinticinco de febrero, el viento se hacía eco de los gritos que se oían en la sombría lejanía del bosque.
 La policía llegó horas más tarde cuando los gritos cesaron y el pueblo entero permanecía en un expectante silencio sepulcral.
 Los restos del hombre y su mujer estaban esparcidos por toda la casa. Les habían arrancado los miembros y rasgado el estómago, sus entrañas adornaban el suelo y los muebles como enormes gusanos que regurgitaban sangre.
 Una expresión de miedo, desesperación y dolor se dibujaba en sus caras sin vida.
 La mujer miraba a su esposo y éste miraba sin ojos al cielo, con una sonrisa torcida en el rostro.
 Quizás, lo más impresionante y horrible a la vez haya sido el estado de los pequeños niños de la familia.
 Sus cuerpos estaban medio comidos y el más puro terror se observaba en sus angelicales rostros.
 Uno de ellos, el menor, aún estaba vivo cuando llegaron las autoridades.
 Mil lágrimas corrían por sus mejillas y se mezclaban con la sangre que brotaba de la cuenca vacía donde antes estaba su ojo izquierdo y caían sobre la cama ensuciando el colchón.
 Al ver a los agentes, el niño apenas alcanzó a mover débilmente sus pequeños dedos en señal de ayuda.
 Al final murió. Su cuerpo estaba maquiavélicamente mutilado para producirle un dolor insufrible pero asegurándole una muerte lenta.
 Al cuerpo del otro niño le faltaban varios órganos y también estaba mutilado.
 Le habían desgarrado el cuello e introducido un tenedor en la garganta.
 
 ?Lo degollé como a un cerdo?
 
 Se leía en rojo en la pared y delgadas líneas de sangre se deslizaban hacia abajo de la escritura.
 Más tarde los investigadores encontraron otra inscripción, tatuada en los cuerpos de las víctimas que rezaba: ?Mato porque es bonito?
 Como respondiendo al interrogante de los pueblerinos de ¿por qué alguien le haría algo tan horrible a esa pobre y humilde familia?? Porque es bonito.
 A los pocos meses cuando los habitantes del pueblo creyeron haber olvidado esos horrores, los niños comenzaron a desaparecer.
 No quedaba un solo rastro de ellos, excepto tal vez de algunos muy pequeños quienes eran estrangulados o medio devorados en sus cunas.
 En cada cuerpo (Que estaba lo suficientemente entero como para encontrarlo) seguía apareciendo la inscripción ?Mato porque es bonito?
 Lejos de poder hacer algo, el Sheriff ordenó que todos permanecieran en sus casas, se armaran con lo que tuviesen y no perdieran de vista a sus hijos.
 Así transcurrieron varias semanas horribles en las cuales todo el lugar se transformó en un pueblo fantasma, frecuentemente acechado por la bestia que teñía de rojo las inocentes calles del pueblo.
 Finalmente, la gente comenzó a dejar de tener miedo. Era hora de hacer algo.
 No podían permitirle a la criatura que siguiera alimentándose de sus niños.
 Entonces, armados con escopetas, palas, machetes, antorchas y linternas salieron al bosque a buscar a la criatura.
 En ese momento decidieron que lo mejor para asegurarse de que la criatura no huyera era incendiar todo el bosque. Y eso hicieron.
 Las columnas de fuego se alzaban en el cielo nocturno tan altas como una torre y el calor abrasaba todo el pueblo.
 Pero la gente ya conocía ese calor, era el ardor del infierno que
 les rugía en el rostro y que hervía a su alrededor.
 Un infierno en el cual siempre habían vivido pero finalmente, se estaba acabando y llevándose consigo a la horrible bestia que alguna vez salió de él.
 Muchos años después, en ese mismo bosque se levantó una fábrica que quedó abandonada luego de un extraño accidente en el cuál ya nadie sabe bien qué pasó.
 Eso fue hace ya sesenta años.
 Tal vez la criatura que asesinaba y devoraba niños murió calcinada aquella noche entre las llamas que ardían con la furia, el miedo y la sed de venganza de la flagelada sociedad del pueblo.
 Algunos dicen que la criatura no murió? Dicen que fue la responsable del misterioso accidente en la fábrica y que luego de abandonada la convirtió en su guarida y que aún vaga por sus salas y pasillos, esperando por quién sabe qué?
 De cualquier forma, los pueblerinos prefieren pensar que la criatura, muerta o no, desapareció de sus vidas para siempre.
 Pero es hasta el día de hoy que en las noches más tranquilas y silenciosas, donde no se oye ni el palpitar de un corazón, se pueden escuchar extraños y perturbadores ruidos en las cercanías de la fábrica y ningún hombre, ni grande ni pequeño, se atreve a entrar en ella.
 Sea como fuere?
 Ya falta poco para el veinticinco de febrero, fecha en la cual apareció la criatura por primera vez.
 Te invito a ti, querido lector, si de verdad tienes el valor.
 Siéntate un veinticinco de febrero de noche en algún solitario lugar donde haya árboles y pregúntale al viento ?¿Por qué matas?? y tal vez, una suave brisa, o quizás algo más, te susurre al oído la respuesta?
 
 ?Mato porque es bonito.?



?LA NIÑERA?
 
 Cuando la madre le presentó al bebé que debía cuidar esa noche, Rocío se llevó una pésima impresión. El bebé parecía descuidado y sucio. Tenía manchas de moco y de comida seca por toda la cara. Sus finos cabellos estaban pegoteados por la mugre y el polvo; olía muy mal también. Lo habían confinado a un corralito de plástico y cuando vio llegar a la madre tendió los brazos con avidez, pero la mujer se limitó a mirarlo desde el umbral de la puerta.
 
 -Se llama David, y es un mocoso histérico que no para de llorar- dijo la mujer, como si hablara de un niño ajeno-. Me apiadaría de usted, pero si hago eso, ¿quién se apiadará de mí entonces?
 
 Rocío, la niñera, miró al bebé. No parecía de esos chiquitos revoltosos que nunca paran de chillar. Ahora lloraba, pero porque la madre se negaba a alzarlo. Lo hizo Rocío, y de inmediato el bebé quedó en silencio y comenzó a chuparse la mano.
 
 -No parece tan malo- dijo, sin poder evitar el reproche en la voz.
 
 -Ahora está tratando de conquistarla, pero en cuanto usted se descuide le hará la vida imposible- le prometió la madre. Miró su reloj y pareció alarmarse:- Ya son las ocho, se me está haciendo tarde. Volveré antes de la medianoche. Cualquier cosa me llama al celular.
 Tomó las llaves del auto y se fue, dejando a Rocío sola con el bebé. La chica jugó un rato con él y luego le cambió el pañal. Notó que la caca pegada a sus nalgas ya estaba reseca, como si hubiese pasado mucho tiempo desde el último cambio de pañal. ?Pobrecito?, dijo la chica, mimándolo un poco. Lo bañó en agua tibia y le puso algo de talco en la cola irritada. El chico se comportaba con normalidad y Rocío no podía entender cómo la madre tenía tantas quejas con respecto a él. Se hicieron las once, y el niño comenzó a bostezar. Rocío preparó el biberón y le dio un poco, pero como el bebé se movía mucho apagó la luz para tranquilizarlo. Ahora ambos estaban en la oscuridad y la chica podía escuchar los ruidos de succión que hacía el pequeño. Aún pensaba en la madre, se preguntaba cómo una mujer podía descuidar tanto a su hijo. Siempre que se encontraba con madres así pensaba lo mismo: cuando tenga mi propio bebé, lo cuidaré y no dejaré que nadie se le acerque.
 Estaba pensando en esto cuando vio que en el cielorraso se dibujaban dos puntos de un color verde fosforescente. Al principio pensó que se trataba de la luz del detector antihumo, pero entonces los puntos se movieron. Cruzaron todo el cielorraso y fueron a parar a la pared, y de ahí saltaron hacia una estantería repleta de juguetes. ¿Qué diablos era eso? Parecían dos luciérnagas? pero no, se movían muy rápido. El bebé en su regazo se agitó con violencia y Rocío bajó la vista. Y lanzó un grito. Los ojos del bebé, que seguía tomando del biberón, brillaban en la oscuridad. Tenían ese color verde fosforescente que ahora se reflejaba en los juguetes sobre la estantería. La niñera se incorporó con rapidez y dejó caer al crío. Fue un movimiento reflejo alimentado por el susto, y el bebé cayó de cabeza sobre el duro suelo. El biberón salió disparado debajo de la cama. El niño comenzó a berrear a todo pulmón. Había caído de espaldas y ahora agitaba sus piernas y bracitos con desesperación. Rocío quiso vencer su miedo, acercarse para levantarlo, pero no podía, no dejaba de ver los ojos luminosos del bebé, que ahora giraban enloquecidos hacia uno y otro lado. La chica retrocedió y salió de la habitación. Cerró la puerta detrás de sí y comenzó a sollozar. Pero al rato dejó de hacerlo, porque le llamó la atención el silencio súbito del otro lado. Iba a abrir para mirar cuando un ruido la detuvo: alguien, del otro lado de la puerta, estaba rascando la madera.

 -Rociooooooo?- dijo una voz, una voz que no era de bebé, sino la de un ser malvado y antiguo-. Ven aquí, Rocío. Dame el biberón, Rocío?

 La chica salió disparada hacia la salida, emitiendo un curioso gemido de horror. Se metió al auto y arrancó. A punto estuvo de chocar con un camión que venía de frente. Media hora después llegó a su casa. Todavía presa del miedo, tomó una larga ducha y luego llamó a su madre, pero cortó al segundo llamado. Eran las doce de la noche, no podía despertar a su pobre madre y contarle una cosa tan terrible como la que le acababa de suceder. Se metió a la cama pensando que no podría dormir, pero a los pocos minutos se deslizó en el sueño casi sin darse cuenta.
 Despertó completamente desorientada. Aún era de noche, la oscuridad persistía y los grillos cantaban afuera. Quiso incorporarse y un peso extraño se lo impidió. Con mucha lentitud giró los ojos hacia abajo, hacia las sábanas. El bebé estaba prendido a su pecho izquierdo: sus ojos refulgían en la oscuridad y la miraban con una espeluznante fijeza.












ESPECIAL - ¿Quieren algunas historias?
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6 Comentarios ESPECIAL - ¿Quieren algunas historias?
estan buenas las historias!!! como no armas un PDF o algo asi?! gracias por todos los aportes!!
Cita Live404: Mostrar
mira, no me avive jeje la proxima sera!!!! gracias por pasar!
Ay mamachita!!!!
tenes de casualida hisotiras de terror en mp3, con efectos de sonido, si las tenes, subilas, xfa
esta bueno bueno ambos post pero me gusto mas el primero igual te dejo puntos en ambos  
Cita jalgb: Mostrar
GRACIAS POR EL POYO VIEJO...TENGO PARA HACER OTRO POST COMO ESTOS, PERO SIEMPRE LO POSPONGO!!!!
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