El Mejor Amigo del Hombre - Historias de Perros

  • Categoría: Imagenes
  • Publicado hace más de 3 años


Muchos han sido los perros que han protagonizado grandes historias a lo largo del tiempo. Historias de coraje, de cine, de aventuras, maltratados, etc. Todas ellas historias que nos recuerdan que ellos también pueden ser protagonistas en este mundo que compartimos. Y no siempre llevándose los laureles del vencedor. En esta sección les contare interesantes historias de muchos de aquellos perros cuyas existencias no han pasado inadvertidas. Espero que disfruten descubriendo a todos estos maravillosos seres.

¿Cuál te parece la historia más impactante?


- Barry

 Barry es el nombre del perro de raza San Bernardo más famoso de la historia.
 Entre 1800 y 1812 vivió en el Hospicio de San Bernardo, ubicado en el paso
 homónimo, en Suiza. Allí ayudaba a los monjes del Hospicio, auxiliando viajeros
 y peregrinos extraviados, aportando su notable desenvolvimiento en la nieve y

sentido de orientación.
 Su fama se debe a una leyenda iniciada presumiblemente a fines de 1860, que da
 cuenta del heroico rescate de 40 viajeros perdidos, hasta que el último de ellos
 lo confunde con un lobo y le da muerte. Aunque esta historia es falsa, ha sido
 reproducida por decenas de libros y revistas, contribuyendo a acrecentar notablemente
 la fama de los San Bernardo.
 En 1812 un monje lo lleva a la ciudad de Berna, donde muere en 1814. Su cuerpo
 embalsamado se encuentra expuesto en la entrada del Naturhistorisches Museum der
 Burgergemeinde (Museo de Historia Natural de Berna - Suiza).
 En la localidad de Asnière, cerca de París (Francia), un monumento inmortaliza la
 imagen de Barry, al pie del cual se puede leer la siguiente inscripción: ?Il sauva
 la vie à 40 personnes. Il fut tué par le 41ème? (El salvó la vida de 40 personas,

fue muerto por la número 41).



                                    
 



- Hachiko

Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la prefectura de Odate, provincia de Akita al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco.
 

                                   
                                   
Los perros de Akita son muy famosos en Japón. Son de tamaño mediano a grande, de un color generalmente marrón dorado, aunque los hay blancos, negros y otros colores, tienen orejas puntiagudas y cara angulosa con expresión inteligente. Son bien conocidos por su lealtad.
 A los 2 meses de edad, Hachiko fue adoptado por el profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio, Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba.
 Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas para acompañar al profesor hasta la estación de Trenes de Shibuya.
 Hachiko observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba a sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde.
 Esto sucedía todos los días. El profesor y su perro se volvieron populares en la estación Shibuya y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho y pasaban a saludar a Hachiko.
 Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro seguía esperando a su dueño en la estación.
 Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos.
 A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, espera el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a aquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
 La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso. Así pasaron 9 años.

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru (Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor a Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce
fue colocada enfrente
de la estación, donde solía esperar Hachiko.Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón.
 Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo
de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.
 Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeño y a los turistas. El 8 de abril de cada año se conmemora a Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya.

                             

Los restos de Chuken Hachiko (en japonés el leal perro Hachiko) descansan junto a los de su amo el Dr. Eusaburo Ueno, en una esquina de la sepultura de su dueño, en el Cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.



El ladrido de Hachiko

En 1994, la estación de radio de Japón, Culture Broadcasting Network (CBN) fue capaz de encontrar una cinta con la grabación del ladrido de Hachiko. La cinta lamentablemente estaba dañada y rota en varios pedazos. La cadena invirtió en recuperar la cinta y reconstruirla. Tuvieron éxito y luego de 59 años de la muerte de Hachiko, transmitieron nuevamente su ladrido por la radio. Millones de personas sintonizaron para escuchar a Hachiko, lo cual fue una gran muestra de la continua y perpetua popularidad que tiene
 este gran perro.

- Canelo


Canelo? era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80.Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero.
 Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.
 Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.
Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto ?Canelo? como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.
                                    

El perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

 
Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.

                                    

Doce años,  algo increíble,  se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa.
 La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital.

 
La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor.

                                           

También puede encontrar una canción dedica a Canelo.




- Fido

                                             

En un pueblito italiano a finales de la década de  1930 había un joven de nombre Luigi quien adoptó y crió un perrito mestizo bautizado ?Fido?. Cada mañana Fido acompañaba a su amo a la estación de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar.
 
El joven trabajaba en carpintería en una pequeña ciudad de la zona y para desplazase tenía que tomar el tren todas las mañanas, regresando a su pueblito a las 5.30  todas las tardes. Allí estaba Fido esperando a Luigi ,día tras día.
 
Después de expresar con brincos y ladridos la alegría del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa. Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ejército y enviado al frente ruso en 1943. La interrupción fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba en las mañanas  pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estación del tren ,esperando el regreso de su querido amo.
 
Fido oía de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado veía al tren pararse en la estación. Entonces iba de vagón en  vagón, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente también. Después de esperar un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi aún albergaban una chispa de esperanza de volver a ver vivo a su hijo amado . . .  Luigi nunca volvió. Fue una víctima mas de la Segunda Guerra Mundial que mató decenas de miles de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayoría, inocentes.
 
Los meses y años pasaban. A principios de los 50, Fido tenía dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; tenía artritis. Sin embargo, Fido no perdía esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez mas, él seguía con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hacía antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fué una tarde de invierno con fuerte viento y nevada. Fido dio sus últimos pasos sobre el blanco camino, se tambaleó y su noble corazón dejo de latir . . .
 
Al día siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve. Todo el pueblo conocía a Fido, todos lo lloraron, todos lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sabían lo que Fido buscaba desesperadamente.  No fue dificil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erección de una estatua dedicada a la memoria de Fido, situada hoy en día al lado de la misma estación de ferrocarril que Fido visitaba a diario, día tras día por el resto de su vida. El epitafio: ?Un ejemplo para todos los humanos de lo que es la máxima expresión del AMOR Y FIDELIDAD ?.

- Collie

En el cementerio de la Piedad, en Rosario, Argentina, un perro de nombre "Collie" vigila la tumba de su dueño desde hace cinco años. Según el guardia del panteón, Collie llegó el mismo día en que enterraron a su dueño y nunca han podido sacarlo del lugar.
 
 El perro jamás se ha alejado del lugar. Durante el día toma la siesta en un sitio cercano a la tumba y el resto del día está en la entrada de las oficinas del cementerio.




- Gaucho

En la década de 1960 y primeros años de la siguiente transitó por las calles de Durazno el perrito ?El Gaucho?, transformándose en verdadera leyenda viviente para los vecinos de esa ciudad uruguaya, como para los visitantes que tomaban conocimiento de su historia, ya que por su nobleza fue muy conocido y querido por el pueblo de esta ciudad.
 
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Su dueño lo llamó ?Gaucho?, ambos vivían en la localidad de Villa del Carmen, y fueron muy unidos. Un día el amo se enferma y debe ser trasladado a Durazno para ser internado en el Hospital Dr. Emilio Penza de una enfermedad grave.
 Fue entonces que el Gaucho quedó solo y se largó a caminar por el camino que recorrió su dueño. Cruzó humedales y arroyos, recorrió mas de 50 kilómetros de distancia hasta que llegó al lugar donde se encontraba su dueño internado, allí se quedó acompañándolo sin alejarse del lugar, porque él era su amigo de la vida. Los vecinos y personal del hospital lograron conocerlo por su inseparable presencia y su gesto de nobleza.   Cuando el amo fallece, en la sala se escucha al Gaucho llorar con remordimiento al igual que días atrás cuando su dueño se quejaba de algún dolor que sufriera.
 Aquel perro de pelo casi oscuro y de ojos tristes lo acompañó durante su velatorio y hasta el lugar donde recibiría sepultura.

                                             

 

Durante más de 30 días el Gaucho custodió aquella sepultura para luego salir en las mañanas a recoger algún alimento que el pueblo le brindara. Recorría las calles, para volver de tarde otra vez junto a la tumba de su dueño allí en el Cementerio.
 De esta manera vivió mucho tiempo, haciéndose querer por la gente y los niños.

 
Cuando el animal fallece la gente de la zona tiene un gran pesar al conocer la historia de fidelidad del can.

 
                     

El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local, donde descansa su querido dueño.



Y PODEMOS CONTINUAR NOMBRANDO NUMEROSAS RAZAS DE PERROS DE DIVERSOS PAÍSES Y CULTURALES, TAL VEZ TU COMO YO SABES HISTORIAS SOBRE ESTOS HERMOSOS ANIMALES Y POR QUE SOLO SABER ? ESTOY SEGURO QUE MUCHOS DE USTEDES TAMBIÉN TIENEN UNA HISTORIA HERMOSA COMO LA QUE TENGO YO CON MI PERRO STRYKER, O TAL VEZ ESTÁN EMPEZANDO A VIVIR CON ESE GRAN COMPAÑERO QUE NUNCA TE DEJARE DE LADO, NO IMPORTARA TU SITUACIÓN ECONÓMICA,TU ESTILO DE MUSICA, TU FORMA DE HABLAR, TU FORMA DE VESTIR ETC.


DALES UN ABRAZO, UN BESO , UNA SIMPLE PALMADITA EN LA CABEZA, Y SIEMPRE ESTARÁN CONTIGO EN LA VIDA Y LA MUERTE.




"Recoges a un perro que anda muerto de hambre, lo engordas y no te morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre."
El Mejor Amigo del Hombre - Historias de Perros
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8 Comentarios El Mejor Amigo del Hombre - Historias de Perros
 
como quiero mi perito Toby
historias verdaderamente tristes e impresionantes  
tengo coranzocito. top  
gracias por tu post...
mis respetos totales para los mejores amigos del hombre...el perro, y en especial a todos aquellos que son tan especiales como los del post...
yo conoci hace un tiempo un perro de un borachito del barrio que cada vez que el anciano estaba dormido de la borrachera, el perro se quedaba hechado a su lado y ni a putas permitia que alguien se acercara a su due?
la unica que me sabia era la de hachiko  
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