¿Quién es ramatis?

  • Categoría: Paranormal
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Antes de publicar mis siguientes post quisiera darles a conocer quien fue y es el ser espiritual de mucha elevacion espiritual "RAMATIS" bueno pues continuemos:

Ramatís vivió en la Indochina en el siglo X y fue instructor en uno de los innumerables santuarios iniciáticos de la India. Era de inteligencia refulgente y desencarnó bastante joven. Espíritu muy experimentado en los problemas reencarnacionistas, se distinguió en el siglo IV, participando en el ciclo ariano y en los aconteci­mientos que inspiraron el famoso poema hindú Ramayana [sup]1[/sup]. Fue adepto a la tradición de Rama en aquella época, cultivando las enseñanzas del "Reino de Osiris", el Señor de la Luz, con des­lumbrante inteligencia sobre las cosas divinas. Más tarde, en el Espacio, se afilió definitivamente a un grupo de trabajadores es­pirituales, cuya insignia, en lenguaje occidental, era conocida bajo la pintoresca denominación de "Templarios de las Cadenas del Amor". Se trata de agrupaciones casi desconocidas en las colo­nias del Más Allá, junto a la región de Occidente, en donde se dedican a trabajos profundamente ligados a la psicología oriental. Los que leen los mensajes de Ramatís y están familiarizados con el simbolismo de Oriente saben muy bien lo que representa el nombre de RAMA-TYS o SWAMI SRI RAMA-TYS, como era conocido en los santuarios de la época. Es casi una "llave", una designación de jerarquía o dinastía espiritual, que explica el em­pleo de ciertas expresiones que trascienden las propias formas objetivas.[/size][/b][/color]

 
Fuimos informados de que después de una significativa asam­blea de altas entidades realizada en el Espacio, en el siglo pasado, en la región de Oriente, se procedió a la fusión entre dos importan­tes "Fraternidades" que desde allí trabajan en favor de los habi­tantes de la Tierra. Se trata de la Se trata de la "Fraternidad de la Cruz", con cierta acción en Occidente, la cual divulga las enseñanzas de Jesús, y la "Fraternidad del Triángulo", ligada a la tradición inicática y espiritual de Oriente. Después de la  "Fraternidad de la Cruz", con cierta acción en Occidente, la cual divulga las enseñanzas de Jesús, memorable fusión de las dos "Fraternidades Blancas", se consolidaron mejor las características psicológicas y los objetivos de sus trabajadores espirituales, alte­rándose la denominación hacia la de "Fraternidad de la Cruz y del Triángulo". Sus miembros, en el Espacio, usan vestidos blan­cos, con cintos y emblemas color azul-claro con tonos verdes. So­bre el pecho llevan suspendida una delicada cadena como si fuera confeccionada de fino oro, de la cual pende un triángulo de suave lila luminoso y en su centro, una cruz lirial. Es el símbolo que exalta, en la figura de la cruz alabastrina, la obra sacrificial de Jesús, y en la efigie del triángulo, la mística oriental.
 
Nos aseguran algunos Mentores que todos los discípulos de esa Fraternidad que se encuentran reencarnados en la Tierra son profundamente devotos de las dos corrientes espiritualistas: la oriental y la occidental. Cultivan todas las enseñanzas de Jesús, que fue el eslabón definitivo entre todos los instructores terrenos, como ser Antulio, Hermes, Buda, Confucio, etcétera. Ese es uno de los motivos por los cuales la mayoría de los simpatizantes de Ramatís en la Tierra, aunque sean profundamente devotos de la filosofía cristiana, también se armonizan con sumo respeto a la corriente espiritualista de Oriente.
 
Sabemos que de la fusión de esas dos "Fraternidades", reali­zada en el Espacio, surgieron extraordinarios beneficios para la Tierra. Algunos Mentores espirituales pasaron a actuar en Occiden­te, incumbiéndoles también la orientación de ciertos trabajos es­piritas, en el campo mediúmnico, mientras que los otros Mentores o Instructores espirituales de Occidente actúan en la India, China y Egipto y en varias agrupaciones que hasta entonces eran ex­clusivamente supervisadas por la antigua Fraternidad del Trián­gulo. Los Espíritus orientales nos ayudan en nuestros trabajos, al mismo tiempo que los de nuestra región interpenetran las agru­paciones doctrinarias de Oriente, resultando más ampliado el sen­timiento de fraternidad entre Oriente y Occidente, aumentando la oportunidad de reencarnarse entre espíritus amigos. Así se produce un saludable intercambio de ideas y perfecta identificación de sentimientos, en el mismo trabajo espiritual, aun­que se diferencien los contenidos psicológicos de cada hemisferio.
 
Los orientales son lunares, meditativos, pasivos y desinteresados generalmente de la fenomenología exterior; los occidentales son dinámicos, solarianos, objetivos y estudiosos de los aspectos tran­sitorios de la forma y del mundo de los Espíritus.

 
Los antiguos fraternalistas del "Triángulo" son eximios opera­dores de las "corrientes terapéuticas azules", que pueden aplicarse como energía balsamizante en los casos de sufrimientos psíquicos, cruciales, víctimas de prolongadas obsesiones. Las emanaciones azul-claro, con matices esmeralda, además de efectos balsamizantes, disocian ciertos estigmas "prereencarnatorios" que se repro­ducen periódicamente en los vehículos etéricos. Al mismo tiempo, los fraternalistas de la "Cruz", conforme nos informa Ramatís, pre­fieren operar con las corrientes anaranjadas, vivas y claras, a veces mezcladas con carmín puro, por considerarlas más positivas en la acción de aliviar el sufrimiento psíquico. Es notorio, mien­tras tanto, que los técnicos occidentales procuran aliviar de una sola vez el dolor, mientras que los terapeutas orientales, más iden­tificados con la creencia del fatalismo kármico, de la psicología asiática, prefieren ejercer sobre los enfermos una acción balsa­mizante, aprovechando el sufrimiento, para hacer una "quema," kármica más rápida. Ellos saben que la eliminación rápida del dolor puede extinguir los efectos, pero que las causas Continúan generando nuevos dolores futuros. Prefieren entonces regular el proceso del sufrimiento depurador, en lugar de substraerlo provi­soriamente. En el primer caso, se agota el karma paulatinamente; en el segundo, la cura es rápida, en un tipo de prorrogación kár­mica.

Nos informa Ramatís que después de cierta disciplina iniciática, a la que se sometiera en China, fundó un templo iniciático en la India, al margen del camino principal, que se perdía en te­rritorio chino. En ese templo procuró aplicar a sus discípulos los conocimientos adquiridos en sus innumerables vidas anteriores. En la Atlántida fue contemporáneo, en una existencia, del Espíritu que más tarde sería conocido por el seudónimo de Allan Kardec (el codificador del Espiritismo), que profundamente se dedicaba a la matemática y a las llamadas ciencias positivas. Posteriormen­te, en su pasaje por Egipto, tuvo un nuevo encuentro con Kardec, que era entonces el sacerdote Amenofis, en el tiempo del faraón Menerftá, hijo de Ramsés.


El templo fundado por Ramatís fue levantado por las manos de sus primeros discípulos y admiradores. Cada piedra de albañilería recibió el toque magnético y personal de sus futuros inicia­dos. Algunos de ellos están reencarnados actualmente en nuestro mundo y ya conocieron al antiguo Maestro Ramatís a través de ese toque misterioso, que no se puede explicar satisfactoriamente en lenguaje humano. Lo sienten a veces de tal modo, que las lágrimas les brotan de los ojos, en un largo suspiro de gratos re­cuerdos.

 
Aunque Ramatís desencarnó bastante joven, pudo preparar setenta y dos discípulos, que después de su desaparición no pudie­ron sustentarse a la altura del padrón iniciático original. Eran adeptos provenientes de diversas corrientes religiosas y espiri­tualistas; de la India, Grecia, China, Egipto y hasta de Arabia. Apenas diecisiete consiguieron vestir la simbólica "túnica azul" y alcanzar el último grado de aquel ciclo iniciático. Los demás, ya sea por ingreso tardío o por menor capacidad de comprensión espiritual, no alcanzaron la plenitud del conocimiento de las dis­ciplinas predicadas por el Maestro. Veintiséis de les adeptos se encuentran en el espacio (desencarnados) cooperando en los tra­bajos de la "Cruz y el Triángulo"; los restantes están disemina­dos por nuestro orbe, en varias latitudes geográficas. Sabemos que dieciocho reencarnaron en Brasil, seis en las tres Américas (del Sur, Central y Norte), y los demás están esparcidos por Europa y principalmente en Asia.

 
En virtud de estar Europa alcanzando el final de su misión civilizadora, algunos de esos discípulos encarnados allí comen­zarán a emigrar hacia Brasil, en cuyo territorio ?afirma Ramatís? se encarnarán los predecesores de la generosa humanidad del tercer milenio.

 En el templo que Ramatís fundó en la India, esos discípulos desenvolvieron sus conocimientos sobre magnetismo, astrología, clarividencia, psicometría, radiestesia y asuntos quirológicos alia­dos a la fisiología del "doble etérico". Los más capacitados logra­ron éxito y poderes en la esfera de la fenomenología mediúmnica, dominando los fenómenos de levitación, ubicuidad, videncia y psi­cometría y nitidez de los mensajes que los Instructores enviaban hacia ese lugar de estudios espirituales. Sin embargo, el princi­pal "toque personal" que Ramatís desenvolvió en sus discípulos, en virtud del compromiso que asumiera con la Fraternidad del Triángulo, fue el sello universalista de vocación fraterna, Crística, compatible con todos los esfuerzos ajenos a la esfera del espiritualismo. 

Él nos advierte siempre que sus íntimos y verda­deros admiradores son también incondicionales y simpáticos a to­dos los trabajos de las diversas corrientes religiosas del mundo. Revélanse liberados de exclusivismos doctrinarios o dogmáticos y se entregan con entusiasmo a cualquier trabajo de unifica­ción espiritual. Lo que menos les preocupa son las cuestiones doc­trinarias de los hombres, porque están inmensamente interesados en los postulados Crísticos.

 
Nos dice textualmente Ramatís: "Les sirve el ambiente del templo protestante, la bóveda de la iglesia católica, la mesa blanca de los "Tatwas" esotéricos, los salones de los teósofos, el trabajo fraternalista de los "Rosacruces", el campamento krisnamurtiano, la penumbra de la sesión espirita, el canto del salvacionista en las plazas públicas, las posturas musulmánicas, los lamentos mo­saístas, el fatalismo budista, el silencio de los yogas o las estrofas mántricas de los iniciados. No se preocupan por el exterior de los hombres y se afanan por solucionar el misterio de la vida, sien­ten la realidad permanente del espíritu, que sólo les inspira el amor y la fraternidad en cualquier momento y en cualquier lugar. Respetan y comprenden la necesidad que los hombres sienten de buscar la verdad, cuando se sitúan en círculos doctrinarios sim­páticos, a fin de ejercitarse para los vuelos Crísticos futuros. No se adaptan, por lo tanto, a los exclusivismos y evitan que los pos­tulados doctrinarios les anulen la libertad de la razón.

 

Ramatís se nos presenta ante la vista psíquica con un traje raro, compuesto de amplia capa abierta, que le cae hasta los pies; tiene mangas largas, que le cubre la túnica, la cual es ajustada por un largo cinto' de color esmeraldino verdoso. Lo que vendría a ser el pantalón se ajusta a los tobillos, parecido al que usan los esquiadores. La contextura del ropaje es de seda blanca, inma­culada y brillante, recordándonos a un maravilloso lirio translúcido. Los zapatos son de satén azul-verdoso, y se sujetan con cordo­nes dorados que se entrelazan por detrás, a la usanza de los anti­guos griegos. Le cubre la cabeza un singular turbante de muchos pliegues o dobleces encimados, sujeto por una centelleante esme­ralda y adornado por cordones lisos, de diversos colores, caídos sobre los hombros. Sobre el pecho lleva un triángulo de suave lila luminoso que lleva incrustada una delicada cruz alabastrina, la cual pende de una cadena de oro, de eslabones pequeños.

 
Esa indumentaria es una mezcla de trajes orientales; ten­diendo hacia el vestuario de la Indochina, rarísimo, porque deriva de un antiguo modelo sacerdotal, muy usado en los santuarios de la desaparecida Atlántida. Los cordones que penden del turbante, fluctuando sobre los hombros, son viejas insignias de las activida­des iniciáticas: El color carmín indica el "Rayo del Amor"; el amarillo, el "Rayo de la Voluntad"; el verde, el "Rayo de la Sabi­duría", y el azul, el "Rayo de la Religiosidad". El último cordón blanco que pudimos percibir es el símbolo de la liberación reencarnatoria.

 
Algunos videntes han confundido a Ramatís con su fiel dis­cípulo del pasado, que lo acompaña en el Espacio, también indo­chino, conocido por Fuh Planuh, que aparece con medio cuerpo desnudo, con turbante simple de color blanco y comúnmente con los brazos cruzados sobre el pecho. Es también un Espíritu joven en la figura humana, aunque conserva muy pequeña barba os­cura que le da un aire muy reflexivo.



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16 Comentarios ¿Quién es ramatis?
religion es como es como el oficio mas antiguo del mundo  
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solo estoy compartiendo una informaci?
@flashray no gracias amiga ay mejores cosas que si valen la pena investigarlas o indagarse aun mas saludos y buenas noches    
@Tessla Claro como el hecho de tener buena ortograf?
@sujeto lo que pasa es que el la tecla "H" se me malogro  

 
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@flashray gracias, pa. No lo conoc?
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