Mi Suegra y mi Noche de Bodas

  • Categoría: Humor
  • Publicado hace más de 6 años
[COLOR=#NaNNaNNaN]Esta es una historia que me encontre en internet:[/COLOR]


[COLOR=#NaNNaNNaN]Siempre pensé que las ?señales? enviadaspor mi suegra no eran más que la manifestación natural del instinto deprotección de una hembra por su cachorro. Sin embargo, en mi noche debodas, la muy perra sobrepasó cualquier instinto maternal de cualquierespecie conocida. Al menos de las encontradas en el planeta Tierra.

La ceremonia ya habia quedado atrás, la fiesta habia terminado. Mimarido y yo estabamos en la habitación de un lujoso hotel ? que unapareja de amigos nos brindó como regalo de bodas. Como se imaginarán,ya estabamos dispuestos ? tras varias botellas de vino y champagne ? acomenzar nuestra celebración privada cuando sonó el telefono. Atiendo.

- Hola, Marta, soy yo, Cristina. ¿Están bien?.

Tras un largo silencio.

- Hola. Sí, señora Cristina. ¿Cómo le va?. Nosotros estamos bien.¿Pasó algo?. ¿Llegaron bien a casa?. ¿El Señor Manuel está bien? ? mesenti muy preocupada pensando que algo podría haber ocurrido. Que mearruinaría mi noche de bodas. La noche que tanto había esperado pasarjunto a mi marido.

- Sí, chica, todo está bien. Solo queria saber como estaban ustedes. ¿Cómo está mi hijo?.

Otro largo silencio. No sabía si responderle o putearla. ¿Cómocarajo crees que está tu hijo?. ¡En la cama super excitado manoteándosey aguantando hasta que yo cuelgue el teléfono!

- Eh, nosotros estamos muy bien señora Cristina. Viendo alguito detelevisión, y ya a punto de acostarnos a dormir ? a ver si la viejaentiende de indirectas.

- Ah, sí. Fíjate que me puse a ver el noticiero. Parece que huboasalto allí cerca del Hotel donde están ustedes, y tú sabes, mepreocupé al ponerme a pensar que ustedes van a estar allí solitos todala noche. Por cierto, están dando la nueva de Superman en el canal 73.Ustedes no la vieron en el cine, ¿verdad?.

Desde la cama, Fernando me miraba con ojos de tigre hambriento.Esperando que colgara el teléfono, pero confundido al mismo tiempo.

- ¿Qué pasó?. !Tranca! ? dice Fernando.

- No, no la vimos todavía ? le respondo a la vieja mientras le hagogestos a Fernando para que espere y se me ocurre que la mejor manera dezafar de la vieja es entregarle lo que vino a buscar ? ¿Quiere hablarcon Fernando?. Él está aquí al lado mio.

- Sí, pásame a mi hijito.

Le acerqué el telefono a Fernando.

- Es tu vieja que quiere saludarte. Apúrate.

Fernando tomó el telefono.

- Hola, mamá. Sí. Sí. Estamos bien. No, para nada. Sí, ella tambiénestá bien. No, mirando televisión. Claro, estamos muy cansados, sí. Sí,ya nos íbamos a dormir. No, claro. Sí. Sí.

Fastidiada por la inoportuna suegra entré al baño y empecé aquitarme el maquillaje. Comencé todo el prolongado y común ritual delimpieza de cutis conocido por todas las mujeres, mientras a lo lejosescuchaba a Fernando.

- Sí, mamá. ¿Claro. Un asalto por aquí?. No, pero nosotros estamosbien. Claro, nos vamos a quedar dentro de la habitación. No, pero terepito, nosotros estamos bien. No, acá no van a entrar ningunosmalandros, tranquila.

Terminé de quitarme el maquillaje. Pasó media hora. Estoy que mequiero matar de la bronca. Mi noche de bodas y me la paso en el bañoquitándome el maquillaje. Vieja de mierda. Escuché que Fernando trancóel teléfono y siento que estamos a tiempo de retomar el camino.

Al final no fue tan malo, pensé. Me dio rabia con la vieja quehabía llamado en el momento en que habíamos empezado a jugar y todoestaba saliendo espontáneamente. Que desubicada, pensé. Pero bueno, lavieja estaba preocupada con su hijo, y conmigo, pobrecita. Esentendible en realidad. Qué poco considerada soy. Hasta me hizo unfavor, ya que mientras distrajo a su hijo en el teléfono me dio tiempode limpiarme el cutis y ponerme mi crema humectante. Sí, la vieja mehizo un favor con ese pequeño entrometimiento. Al final contribuyóenormemente con mi lucha contra las patas de gallo.

Sali del baño y me di cuenta de que Fernando estaba en otro mood.Mirando la pelicula de Superman en el canal 73. La puta que la parió,pensé. Le dijo lo de Superman y ahora tengo que esperar que termine laputa pelicula para que a éste se le pare otra vez.

En fin, Superman estaba a punto de morir, mientras yo empezaba adormitarme cuando Fernando sorpresivamente cambió de canal antes de queterminara la pelicula. Puso Venus. ¡Qué bien!, pensé. Volvió al moodantes de que terminara la pelicula. ¡Mi noche de bodas recien empieza!.

Empezamos a jugar y entrar en el viene y va. Revisión de motores,calibrar neumáticos, revisión del tanque. Todo lo que se hace antes demandarse carretera adentro. Aquella era una de esas noches en las queFernando tenia todos sus motores encendidos, el tanque lleno y queestaba preparado para un largo viaje. Y justo cuando estababamos apunto de embarcarnos en la jornada sonó el teléfono.

- ¡La puta que los parió!. ¿Quién será ahora?.

- ¿Pediste room service? ? me preguntó.

- No, ¿estás loco?. ¿Con todo lo que comimos en la fiesta?.

- Atiende a ver.

- ¿Aló?.

- Hola, Marta, soy yo Cristina.

¿Qué?. ¿La vieja de nuevo?. ¿Es que no duerme?.

- Hola, señora Cristina.

- Disculpa que te moleste, pero es que a Manuel le cayó mal toda lacomida esa del catering que tú conseguiste para la boda. Pobre, eltiene el colesterol alto y bueno, no te tengo que aclarar que lasescogencias que hiciste fueron bastante subidas en grasas.

- Le paso a Fernando.

Vieja de mierda. No lo puedo creer. ¿Me culpa a mi de los excesosde su marido?. Siempre me tiene que sacar en cara las cosas que no legustan. Nunca nada de lo que hago es suficiente para ella.

- ¿Qué pasó, vieja?. Okey, está bien. Me visto y en unos diez minutos estoy allá. Dame tiempo para pasar por la farmacia.

Nuevamente no puedo creer lo que esta pasando. Fernando va a salirde la Honeymoon Suite para hacer lo que sea que la madre lo mandó ahacer en nuestra noche de bodas.

- ¿Y?.

- No, mi viejo, que se siente mal y no tiene más medicina. Voy a ir a la farmacia y vuelvo.

Coloco en mi rostro las peores facciones de orto que puedo poner.Sin embargo, Fernando salió por la puerta como si fuese un día normal ycorriente. Reflexiono unos instantes acostada en la cama, mientras misojos desenfocados perciben como en el fondo Silvia Saint esgrime losgemidos que habrían sido míos si Fernando se hubiese quedado.

Vieja de mierda, me arruinaste mi noche de bodas. Me consuelo alpensar que igual no era la primera vez que lo íbamos a hacer. Sientoque la única solución es postularme a esos puestos de trabajo queofrecen en Irak o en Kuwait. Tal vez Alaska no sea tan frío y malo comodicen. Cualquier lugar del mundo, con tal que la vieja no quiera ir avisitarnos. La verdad es que lo quisiera es que ella se mude, ¡pero ala puta que la pario!.[/COLOR]
Mi Suegra y mi Noche de Bodas
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