La gran epidemia capitulo 4

CAPITULO 4: Mal Camino 
Una vez adentro y a salvo, logramos calmarnos y empezamos a planear que hacer:
- Ayelén: Por favor Lucas, nos tenés que acompañar a nuestras casas, queremos ver a nuestros padres y familiares.
- Ringo
: Ok, entonces Luck vos andá con las chicas y Franco, que nos encontramos en el próximo edificio abandonado dentro de 2 horas Ok?!
-Lucas: Ok está bien, hare lo posible. Adiós deséenme suerte todos.

(En ese momento pensaba en mis adentros el por qué a mi, pero luego recordé el hecho de estar con chicas lindas, que lo equilibrava).
- Todos me desearon suerte en especial Candela, que acercó su dulce boca a mi oído y me dijo: ?Si te zafás de esta te lo recompensare muy bien, mi amor.
- Y cuando estaba por salir mi padre me tomo del brazo y me dijo muy seriamente: ?Tómala hace 8 años que practicas tiro, ¿No es cierto? Es tu momento de usarlo? y me dio una pistola Glock.
- Yo le hice un ok con la cabeza y me fui. A propósito mi padre me hizo entrenar tiro desde los 6 años porque sabía, en su interior, que un día vendría el apocalipsis zombie. Gracias a Dios?


Salimos con las chicas, y Franco me pregunto:

- Franco: ¿Sabes usarla? (refiriéndose al arma).
Lucas
: Si si, se cómo usarla, el loco de mi padre me entreno desde los 6 años para que este día pueda salvarme.
- Martina: Espero que puedas defendernos con eso.
- Lucas: No estoy muy seguro... pero le he dado a muchos objetos en movimiento... mucho más rápidos que un zombie... Pero jamás le había disparado a alguien o, es decir algo como un zmbie.
- Martina: Porque ten en cuenta que puedo agradecerte muy bien si me salvas he...
(Mientras tanto yo pensaba como esta última frase me favorecía).

- Ayelén: ¡Ahí está mi casa vamos!
Todos corrimos hasta la puerta de la casa y la abrimos de un golpe muy fuerte. Al entrar, nos dimos cuenta de que el padre de Ayelén estaba apuntando con un rifle desde que nos vió en la esquina de la vereda, desde la casa.
- Padre de Ayelén: ¿Quienes son ustedes?
- Ayelén
: Emmm... son mis amigos, Lucas me trajo hasta acá.


En ese momento se abrasaron y yo mire con una sonrisa, mientras me rascaba la espalda con la pistola y dije:
- Lucas: Emmm... no quiero arruinar el momento pero hay que movernos ya.
- Padre de Ayelén: ¡NO! No podemos movernos, esta es mi casa, donde nací y donde moriré.
- Lucas
: Pero señor... no se da cuenta que morirá si se queda,  y peor morirá devorado por esos malditos cadáveres caminantes.
- Padre de Ayelén: No me importa aquí estoy seguro, por lo tanto me quedo aquí.


Maldigo esa conversación ridícula y escandalosa que tuvimos, pues debido a ella un ruido de ventana rota se escucho y luego otro... y así unas 5 o 6 veces...los zombies escucharon nuestros gritos y entraron a lo que mis reflejos internos dijeron un ?¡CORRAN!?.

Todos salimos corriendo hacia el patio trasero de la casa que conectaba a la cochera. Cuando  yo me detuve un momento para dispararle a los zombies que nos seguían, entonces Franco me dijo:
- Franco: Vayansé, que yo los cubro y ahora los sigo.
?Los zombies se hacían más y más, a lo que le conteste:
- Lucas: ¡¡¿ESTAS LOCO?!! Son más de diez, ¡¡Morirás!!
- Franco: No importa? solo recuérdame como un héroe.

Después de dicho eso, se acercó devuelta a la casa y se encerró junto con todos los zombies? lo último que escuché de él fue una fuerte carcajada y un montón de ruidos mientras nos alejábamos...No volví a verlo.
Subimos al auto del padre de Ayelén y de pura mala suerte, el auto no arrancaba:
- Martina: Mi casa está a 5 cuadras...vamos apúrense.
Justo en ese momento, ya se acercaban dos de esas cosas y no nos quedaba mucho tiempo.
- Padre de Ayelén: Escuchá pibe, yo me bajo a empujar, vos manejá y no frenes, pase lo que pase.


Le hice un ok con la cabeza acompañado de un gracias. Ayelén le insistía que no pero su padre le dijo que era por su bien  y tuvo que aceptarlo. Empujó el tipo con todas sus fuerzas pero los zombies eran muy rápidos? sin embargo pasó lo inesperado, justo antes de que esas cosas lo alcanzaran, les cayeron, o mejor dicho, les tiraron una silla que los derrumbó al toque, y segundos después arrancamos y el padre de Ayelén se volvió corriendo a la casa y trepó hasta llegar a una ventana del segundo piso, luego lo perdimos de vista.
 
Continuamos mirando para todos lados, contemplando aquellas cosas horribles que a pesar de estar muertas, te podían oler sentir y ver de algún modo; Contemplando cómo se congregaban todos al ver el movimiento de auto.
A una cuadra de la casa de Martina, el auto se volvió a parar y tuvimos que ir caminando. Ayelén fue la última en vajarse y eso fue su condena, pues un zombie que estaba a la vuelta de la esquina la agarró, la mordió y la tumbó al suelo, donde ya se congregaban varios. Martina no pudo aceptarlo así que dispare a la cabeza del zombie y de Ayelén. Subí a Martina a mis hombros y la lleve. Creo que se enojo un poco con migo pero logramos entrar a su casa. Una vez allí, encontramos la casa totalmente vacía, pero había una nota que decía: ?Martu, mi amor, no pudimos aguantar más tiempo, así que si llegas a leer esto ya estaremos en algún otro lado aun no sabemos dónde. Prenderé mi celular de 16:00 a 18:00 todos los días trata de llamar un día de estos? perdón. Te dejamos provisiones en la alacena y un arma arriba de tu cama.?


A Martina se le caían las lágrimas mientras leía, pero al terminar corrió a su habitación y me trajo el arma. Solo estábamos nosotros dos... me abraso muy fuerte y me llevo a su cuarto. Me empezó a hablar de su vida antes del Apocalipsis y cosas así, me dijo que nunca estuvo segura de que sus padres la querían. A lo que yo le conteste:
 
- Lucas: Tranquila si me tienes cerca nunca te pasara nada malo. 

Como  respuesta, se abalanzó lentamente sobre mí y nos dimos un apasionante beso que duró más o menos media hora, hasta que mire mi reloj y caí en la cuenta de que faltaban 10 minutos para reencontrarme con mi padre, así que tomamos el arma y la bolsa con provisiones y nos fuimos corriendo.

Al salir visualice una Ferrari Enzo modelo 2012 que me cautivo. Corrí  hacia ella y nos metimos en el auto, pisé el acelerador como nunca e  hicimos 25 cuadras en 9 minutos, genial. Entramos  al edificio abandonado donde mi padre y todos nos esperaban allí Sol y Candela me abrasaron muy fuerte, y me preguntaron con cara de tristeza que les había pasado al resto, pero yo solo me limité a contestar un simple no con la cabeza.
Me padre se acercó a mí, y me dijo:
Ringo
: Luck no te preocupes lo que pasó allá se queda allá y nadie te juzgará por ello, estoy seguro que hiciste lo correcto. Además, nos falta una parada en casa y luego nos iremos.
La gran epidemia capitulo 4
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2 Comentarios La gran epidemia capitulo 4
jajaj re porno las minitas jajajaj,, vas bien loco, me la estoy leyendo toda jajaja
esta novela lo tiene todo amigo!, GENIAL  
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